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P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


Los Doce Pasos: herramienta para encarar el siglo XXI

por Rocío Incera

Lao-Tsé hacia el año 500 a.C. y Sócrates hacia el 450 a.C., coincidían, incluso sin conocerse, en que el autoconocimiento es la ruta de la sabiduría. El primero recomendaba la meditación y la vida simple y amable. El segundo, las preguntas a sí mismo y la mayéutica como camino para construir el conocimiento.

En el siglo XX, los doctores Bill y Bob, desde su enfermedad del alcoholismo, a través del autoconocimiento, construyeron la vía de recuperación de un mal que en las primeras décadas se consideraba incurable. Los Pasos fueron tan útiles para la recuperación del alcoholismo y la vuelta al sano juicio, que se adoptaron para muchas otras enfermedades, como la codependencia, que es de la que trata este artículo. Es la que impide tener relaciones sanas y felices con los demás.

¿Por qué es eficaz y efectiva la vía espiritual y de autoconocimiento de los grupos? ¿Por qué es una herramienta viable para el siglo XXI?

Porque ofrece varios pilares y muchas herramientas. Se llega a los grupos luego de una "caída" que se experimenta como el "no-va-más" del dolor, de la angustia, de la desesperación. Y se cruza la puerta de los grupos. En ellos, lo que se encuentra es un lugar en el que es posible expresar t-o-d-o lo que uno siente, incluyendo TODO, y del grupo no sale ni una palabra de lo dicho. Se encuentra una vía segura y fácil de seguir, que es la guía de los Doce Pasos. Existen 12 Tradiciones que sostienen el sano juicio del grupo en su totalidad. Existe una estructura muy probada para evitar que algunos —con más tiempo en el Programa— se conviertan en gurús. Hay literatura que auxilia en la construcción de un Poder Superior, según el entendimiento de cada uno de los miembros. Existen viejos asistentes con experiencia que se las saben de todas-todas respecto a la falta de honestidad, trampas y recovecos con los que uno podría autoengañarse.

También existe un padrino o una madrina, que han vivido el programa a fondo, que conocen los Doce Pasos porque han transitado varias veces por cada uno de ellos y han disfrutado el regalo y el milagro que cada Paso trae consigo. Existe la sugerencia de escribir y estar al tanto de los asuntos cotidianos o singulares que se viven día a día. Hay literatura que es útil para que cada miembro se refleje en ella, con sus limitaciones, virtudes, emociones, pasiones, sentimientos. Existen juntas cotidianas que pueden ser de estudio (de Pasos, Tradiciones, Promesas y demás herramientas), y juntas de catarsis en las que está presente una tribuna para compartir lo que uno va averiguando acerca de las conductas que uno presenta todos los días. Existen compañeros que hablan desde su derrota y no desde el pedestal del conocimiento, el intelecto y la racionalidad.

Hay varios principios sencillos y eficaces para comenzar con el autoconocimiento: cuando vamos al Programa, cada quien habla desde sí mismo y desde su experiencia y, por ello, evita las polémicas por tocar las sensibles creencias de otros, así como sermonear a los demás. No existen críticas, sino aprendizaje acerca de lo que comparte cada compañero o compañera. Se sugiere —nunca se impone absolutamente nada— vivir sólo por hoy, ir paso a paso en la vida y en la recuperación. Los anteriores son sólo ejemplos de las bondades que tiene el Programa.

Los pilares de la recuperación consisten en ir a juntas, leer, escribir y platicar con un padrino o con una madrina de cuando en cuando. Y el resto del comportamiento que se aprende para vivir en sano juicio invita a vivir la propia vida y aleja a los miembros de lo que siempre resulta absurdo: tratar de cambiar a los demás.

Lo anterior, es consistente con un camino de luz: el guerrero de luz del siglo XXI es el que puede mirarse con calma desde fuera de su propia caja, patrones, hábitos y repeticiones. Es el que puede trascender la guerra interna y puede alcanzar la paz... y mantenerla, a pesar de lo que ocurra en el exterior, en el mundo fuera de sí mismo. Deja de reaccionar y se mantiene en el gozo con una mirada fresca hacia sí mismo, los otros y la vida, justo porque puede liberar la tensión poco a poco. Sin prisas. Con calma.

Y, al mismo tiempo, aún cuando resulta difícil ir sacando la tensión por reconocer los patrones propios, la tarea es individual aunque compartida en grupo, y se tienen reflejos amables de todos los compañeros en recuperación. Una tarea basada en la honestidad cruda y directa respecto de lo que somos y hacemos cotidianamente.

La construcción del Poder Superior también es individual, de modo que nadie existe para imponer un dios, creencias o pensamientos. El "debería" palidece ante la grandeza de mirar cómo hacemos para construir relaciones y desde dónde lo hacemos. Y se ahonda en la paz, según la brecha de los pasos, que incluyen desde luego a la meditación y a la oración desde dentro, desde el corazón; sin imposición alguna.

Por todo lo dicho en esta serie de artículos, para mí es clara mi ruta de los Doce Pasos y de recuperación... no sólo por ser codependiente, sino porque he sido un ser humano con luces y sombras que ahora puede mirar con compasión, con calma, paciencia, tolerancia y con cariño creciente, conforme avanzo en mi recuperación, que se basa en el autoconocimiento.

Para mí y para muchos, esto justamente es la espiritualidad.
Introducción
Pasos 1 - 6
Pasos 7 - 12