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P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


Asombro

por Claudette Rowley

Si decides asombrarte, ¿qué ves? El asombro, al igual que cualquier otro estado mental, resulta, desde nuestra perspectiva, una perspectiva limpia, es decir, una que no está obstruida por la negatividad, la incertidumbre y el pensamiento limitado.

¿Qué es el asombro? Es la capacidad de ver lo positivo, lo bello y lo no visto previamente, tanto en lo cotidiano como en lo inusual. El asombro requiere salir de nosotros mismos, observar quién y lo que nos rodea, y practicar el arte de la gratitud.

En mi experiencia, la gratitud y el asombro están emparentados en una relación simbiótica; lo uno influye en lo otro. Marcel Proust lo describió muy bien cuando dijo: "El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos".

Si miras a través del lente del asombro, ¿qué ves? ¿Cómo lo defines?

Cuando hablo de asombro con la gente, a veces responden que simplemente no tienen tiempo para asombrarse. Están demasiado ocupados, demasiado cansados y también estresados. Pero esto es lo maravilloso respecto al asombro: es gratis, no toma tiempo, y es un fantástico calmante para el estrés. Así que, ¿qué bloquea nuestra capacidad para asombrarnos?
  • El encuadre habitual de negatividad. Juicios, incertidumbre y pensamiento limitado. Estas tres actitudes limitan drásticamente nuestra visión y nos demandan concentrarnos en lo que no va bien, el miedo que tenemos, y cómo nosotros o los demás deberían haber hecho las cosas de manera diferente o mejor.

  • Seguir un conjunto rígido de reglas acerca de cómo se supone que deberíamos ser. Muchos de nosotros cargamos con una lista mental de "reglas", regulaciones y deberes que incrementan nuestros niveles de estrés a niveles intolerables. Es difícil asombrarse con esa carga sobre la espalda, ¿verdad?

  • Preocuparse, despotricar o quejarse sin actuar. Hacerlo sólo funciona si decidimos actuar para mejorar la situación. Preocuparnos, despotricar o quejarnos nos mantiene en la ruta de un pensamiento circular que conduce a ninguna parte.
Incluso si comprendes lo que bloquea que te asombres, puede ser un reto aprender a sintonizar con el estado de asombro cotidianamente. Para elevar tu nivel de asombro, considera estos consejos:
  • Cultiva el arte de la observación. Observa la curva en la mejilla de un niño, la belleza de una flor y los ojos de alguien de quien te guste estar cerca.

  • Está atento a que suceda algo bueno. Ten en cuenta las "pequeñeces": alguien te sonrió el día de hoy, te facilitó la vida de alguna manera, o te ayudó a resolver un problema?

  • Permítete sentir la gama emocional completa. El asombro es una sensación de alegría. ¿Cuál es tu capacidad para la alegría? ¿Te permites momentos de alegría?

  • Cambia tu perspectiva. Si tu actitud habitual en una situación es negativa, ¿qué cambiaría si la miras a través de una lente positiva?
Reconoce que el asombro es una elección. Puedes elegir asombrarte o no, es tu decisión. De vez en cuando nos toca atestiguar una situación que nos quita el aliento. Pero la mayor parte de la vida no es así, por lo que nos corresponde a nosotros tomar la decisión de darnos cuenta de lo que nos asombra día a día. Asombrarse o no asombrarse, esa es la cuestión.