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P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


Condición de Efecto

por Peter Shepherd y Ken Ward

"Habilitar y recuperar el poder perdido"
El estado de estar habilitado

Estar habilitado significa estar en modo de causa; esto es, aquello que causamos que pase en nuestras vidas. Somos responsables de nuestra existencia. Estamos en control. Cuando somos responsables de algo, somos nosotros quienes tenemos que explicar por qué es, tal y como es. Después de todo nos han dotado del poder de cambiar.

Por lo tanto, somos los responsables de aquello que es bueno o malo. Aquí reside la clave. Con la responsabilidad viene la culpa. Si todo va bien, somos alabados, si no, somos el único a quien se puede culpar. Es nuestra falta. Si nuestras faltas y malos actos aumentan, también lo hace nuestro dolor y la culpa. ¿Es de extrañar que muchos hayan renunciado a su poder, y hayan cedido el control y la responsabilidad para convertirse en un efecto? Como aprenderá más adelante, no puede ser otra cosa que causa. Sin embargo, puede pretender estar como efecto: estar deshabilitado.

El estado "deshabilitado"

Si cedemos nuestro poder de elección, dejamos de ser una causa. ¡Nos convertimos en un efecto! Nosotros ya no estamos en control de nuestra propia vida. Alguien la controla por nosotros. Ya no tenemos el poder de elegir o cambiar. Pero ya no podemos ser culpados. A veces invertimos mucho en estar como efecto. Así que no lo vamos a abandonar fácilmente. Puede calmar nuestra culpa y ocultar nuestras verdaderas fallas. Es una solución segura a nuestros problemas.

Lamentablemente no es la mejor solución. Por ser víctimas, tratamos de evadir el dolor de la responsabilidad para aceptar el dolor de ser una víctima. Nos negamos a elegir y dejamos que otros elijan por nosotros. Nos negamos a estar en control y le cedemos el control a los otros. No aceptamos nuestro poder y se lo cedemos a otros. En lograr esto hacemos un trabajo tan bueno que creemos que estamos totalmente desamparados y que los otros están en control de nosotros. Nuestro dolor es su responsabilidad. Es su culpa. Sin embargo, al hacer esto nos privamos a nosotros mismos de una gran cantidad de placer y diversión en la vida.

Nosotros mismos nos privamos de la oportunidad de revertir el ciclo de la conciencia de víctima y empezar a mejorar nuestra vida.

Afortunadamente, el primer paso para recuperar nuestro poder es muy sencillo. Simplemente reconocer que somos responsables de las elecciones que producen las condiciones de nuestro presente y nuestro futuro. Todo lo que tenemos que hacer es reconocer la manera en que de hecho ya estamos causando nuestra situación. Entonces estamos habilitados.

¿Por qué cedemos nuestro poder?

El hecho es que nunca lo cedimos. Siempre estamos tomando decisiones. Incluso si elegimos o no. Siempre elegimos la mejor opción que tenemos disponible. Nosotros siempre estamos en modo de causa.

Cuando escogemos ser efecto, es porque los problemas de la responsabilidad parecen más grandes que todos los problemas que se derivan de ser un efecto. Por ejemplo, para una mujer, ser golpeada por un marido borracho puede parecerle preferible a las alternativas de cambiar su comportamiento o empezar una nueva vida independiente.

Debe haber algo de valor que la persona encuentra al estar como efecto. Tal vez el tener alguien que le diga lo que debe hacer le proporciona seguridad; usar drogas provee paz; tener alguien que le grite todos los días le ayuda a sentir algo; estar con un alcohólico asegura estar en compañía de alguien que no la cuestione.

Realmente no estaría en ese tipo de situación si no fuera por que las ventajas aparentes superan los inconvenientes. Además, la idea de estar como causa puede ser incómoda. Las experiencias negativas previas pueden decirnos que es peligroso recuperar nuestra capacidad de elegir. Lo más probable es que hayamos intentado hacer cosas en el pasado que fallaron y provocaron que se nos culpara, por lo que ahora nos negamos a asumir la responsabilidad. También es posible que imaginemos acontecimientos dolorosos en el futuro. Escogemos la posición segura de efecto. Por desgracia, escogemos la miseria en lugar del desafío y la alegría.

La persona deshabilitada se encuentra fragmentada

Cuando piensa que otro tiene la razón y actúa de acuerdo a su voluntad, usted tiene identificada una parte de sí con el otro. Le ha dejado entrar en su mente, como su dueño. Usted se ha fragmentado. Una de las principales maneras en que esto se produce es a través de la invalidación, o "hacerle sentir mal". Si alguien le dice que su esfuerzo no fue "lo suficientemente bueno" o que "no debería haber hecho eso", entonces usted comienza a cuestionarse a sí mismo, "¿Hay algo que está mal conmigo?"

Cuando otra persona por error evalúa o no entiende sus comunicaciones o su estado de ánimo, es inquietante. Significa que la otra persona no lo ha entendido a usted. Su entusiasmo decae. Usted puede aceptar esta falsa evaluación tal vez a causa de la autoridad o posición dominante de la otra persona. Si usted piensa que tiene la razón, comienza a someterse a la voluntad del otro y no a la propia. Una parte de usted se ha identificado con la otra persona y se divide su ser verdadero; el que es responsable de sus elecciones.

Esto ocurre con mucha frecuencia con los niños, cuando asumen las características de sus padres. También es muy frecuente en las relaciones donde uno de la pareja se ajusta para coincidir con las expectativas del otro. Y, por supuesto, sucede también en el trabajo. Cuando nuestros objetivos son suprimidos por otro --aunque sea por nuestro bien--, éste se convierte en un destructor de nuestra vida. Las evaluaciones negativas (críticas personales, opiniones), hechas por otro, especialmente en momentos de estrés, pueden causar malestar extremo.