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P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


Mucha confianza, poca competencia

por Dra. Linda Sapadin

La confianza y la competencia no siempre van de la mano. Algunas personas están muy seguras cuando en realidad no lo deberían estar, mientras que otras muestran poca confianza a pesar de estar muy bien informadas.

Hace muchos años, cuando enseñaba en la universidad, me di cuenta de un curioso factor. Algunos estudiantes (en su mayoría chicos jóvenes) que lo hacían bastante mal en los exámenes estaban sumamente confiados en que habían superado la prueba con sobresaliente. Por otro lado, los demás estudiantes (en su mayoría mujeres que volvían a la universidad después de criar una familia) destacaban en sus exámenes; sin embargo, les preocupaba si lo habían resuelto bien.

Tal vez este fenómeno lo explica mejor Darwin, quien dijo: "La ignorancia engendra confianza con mayor frecuencia que el conocimiento".

Para resumir, no es raro que una persona sea un imbécil y permanezca felizmente inconsciente de ello. Tampoco es raro que una persona sea brillante pero crea que no es lo suficientemente inteligente o lo suficientemente capaz. Echemos un vistazo más profundo en este fenómeno:

Confianza sin competencia
Las tragedias griegas se caracterizan por interpretar la arrogancia. Muchos personajes orgullos, arrogantes y prepotentes, demuestran que la falsa confianza trae consigo su propia ruina. Ser pretenciosos les impide reflexionar sobre lo que saben o sobre la posibilidad de que lo que saben pueda estar equivocado.

En el mundo moderno tenemos muchos ejemplos de arrogancia en las vidas de los "amos del universo" que ganaban ingresos estratosféricos en Wall Street antes de la caída. ¿Sabían de sus propios defectos? ¿Consideraban que podían estar equivocados? O, ¿simplemente mostraban confianza en su castillo de naipes?

Las personas con confianza desproporcionada pueden permanecer ignorantes de sus faltas, por tres razones principales:
  • Se rodean de personas que están en deuda con ellos, cuya función es reforzar su posición.

  • No prestan atención a quienes están en desacuerdo con ellos, etiquetándolos como desleales o incompetentes.

  • Cuando la retroalimentación se vuelve finalmente inevitable, (es decir, las acciones han bajado un 50%, o un estudiante recibe una calificación reprobatoria) le atribuyen su fracaso a causas externas. La culpa es del otra persona o del sistema.
Competencia, sin confianza
Si arrancas la vida con poca confianza en ti mismo, es posible que te aferres a ese sistema de creencias incluso después de haber alcanzado logros indiscutibles. Especialmente si eres un perfeccionista, tenderás a concentrarte en lo que no sabes, lo que no has logrado y en que los demás tienen mayores conocimientos que tú.

Tal pensamiento intensifica los sentimientos de incompetencia, llevando en ocasiones a padecer del "síndrome del impostor": estás fingiendo, y si alguien te observara lo suficiente, se iba a dar cuenta de lo incompetente que eres.

Las personas competentes y con poca confianza permanecen así por tres razones principales:
  • Descartan las respuestas positivas que reciben mientras alimentan la retroalimentación negativa.

  • Le atribuyen sus éxitos a la suerte y sus fracasos a su propia culpa.

  • Cuando la retroalimentación es inevitable, (es decir, una buena calificación o un premio prestigioso), minimizan su importancia, atribuyéndolo a la pura suerte, un error, o a que la competencia era muy baja).
¿Cómo saber si alguien es competente y seguro? Esa persona es inteligente, sin embargo no tiene miedo en admitir lo que no sabe ni de lo que no está segura. No tiene duda en declarar los límites de su conocimiento y no tiene ninguna necesidad de ocultar su ignorancia. Este tipo de persona viene a ser tan "real". Este es el tipo de persona que se esfuerza por ser y disfrutar a medida que interactúan con él o ella en todos los ámbitos de la vida.