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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


¡La curiosidad puede cambiar tu vida!

por Amanda Gore

¿Qué tan curiosa eres? ¿Te preguntas cómo funcionan las cosas? ¿Por qué las personas son como son? ¿Qué te llama la atención? ¿Qué hace que las personas sean exitosas? ¿Te haces un montón de preguntas, o hablas de ti o las cosas que te interesan? ¿Observas las situaciones de otros o de la vida?

La curiosidad por lo general nos lleva a ser conscientes. Y la conciencia y la atención pueden cambiar nuestras vidas. A lo que le prestamos atención es lo que reestructura nuestro cerebro y restaura nuestros corazones. ¡Todos nacimos curiosos! Recuerda la frecuencia con la que utilizas la pregunta "¿Por qué?" y cómo tus padres te respondían "¡Porque lo digo yo!" Por fortuna, nunca perdí mi curiosidad. Nunca estoy satisfecha hasta "entenderlo" todo. Nunca hay un momento aburrido para mí, todo es una oportunidad para aprender. Sentada en un avión como lo estoy ahora, puedo mirar a mi alrededor y preguntarme respecto a cada persona en el avión, ¿de dónde son?, ¿qué les hace comportarse de una manera que les permite ignorar a los demás?, ¿por qué se ven tristes o felices?, ¿por qué una azafata está de mal humor?, o ¿por qué alguien parece divertida y entusiasta?

Por supuesto, debo tener cuidado de juzgar lo que yo percibo, ya que no veo la realidad. Ninguno de nosotros ve la realidad. Todos percibimos, juzgamos y creamos nuestra propia realidad. Pero creo que la curiosidad y preguntarnos nos ayuda a ser más flexibles en nuestra manera de pensar. Quién sabe realmente por qué hacemos lo que hacemos, o alguna otra persona se comporta de una manera particular. Intentar explicar el comportamiento puede cambiar nuestras percepciones, por lo tanto nuestros sentimientos, y por lo tanto, la forma en que nos comportamos.

Piensa en una maestra que tiene en su clase a un estudiante de 8 años que la está volviendo loca. Él niño es tan rebelde y difícil de manejar que teme tenerlo en su clase. Esto está arruinando su vida laboral. Está llena de hormonas del estrés, no está enseñando tan bien como lo podría hacer y desprecia al niño intensamente, a pesar de sus mejores esfuerzos. Pero ella tiene una opción: continuar de esta manera o ser curiosa y preguntarse qué hace que el niño actúe de esa manera. Al investigar, ella descubre que él proviene de un hogar difícil. Su padre le pega y su madre es una alcohólica. Tan pronto como ella se entera, ¿qué creen que sucede?

Ella inmediatamente siente compasión. Comprende que lo que busca el niño es llamar la atención en la escuela, ser agresivo o defenderse, y en un instante cambia su actitud. Ese es el poder de la curiosidad.

Si tienes curiosidad en lugar de criticar (casi todos lo hacemos, aunque no estemos dispuestos a admitirlo), la vida se convierte en una oportunidad interminable para aprender, crecer y ayudar a los demás, y eso nos lleva a vivir una vida con propósito.

Observa tu vida, presta atención a cómo la vives. Imagínate lo que sería si te acercaras a cada situación con asombro y curiosidad.

Si estás peleando con tu pareja, en lugar de lanzarle un ataque directo e inmediato, ¿por qué no te detienes durante unos segundos para darte cuenta de lo que realmente está pasando? Todo el cuadro, no sólo la repetición inmediata de los viejos patrones. Después, pregúntate qué está haciendo que tu pareja se comporte de esta manera, y lo que lo está haciendo reaccionar de esta manera. De repente, todo un nuevo mundo de posibilidades se abre para ti en ese momento.

Ahora, puedes responder y no sólo reaccionar a los viejos patrones que ni siquiera habías observado antes. La curiosidad crea conciencia. La conciencia te da opciones.

Si tu hijo te está volviendo loca, pregúntate qué está causando eso. ¿Por qué busca tanto tu atención? ¿Qué has estado haciendo últimamente que podría estar influyendo en el comportamiento de tu hijo? ¿Qué le ha estado sucediendo en la escuela que no sabes? ¿Lo sabes? ¿Se lo has preguntado? Muchas veces, le decimos a nuestra familia o amigos, "... pero yo no lo sabía, nunca me lo dijo", a la que responden: "Nunca se lo preguntaste".

Vale la pena hacer muchas preguntas. En casa y en el trabajo. Una nueva investigación sobre el funcionamiento del cerebro nos muestra que los líderes que hacen más preguntas a sus equipos de trabajo y les preguntan si creen que algo va a funcionar o no, y cómo se sienten respecto a un problema que debe ser resuelto, hace que sean mucho más comprometidos y la cooperación sea más eficaz.

En situaciones sociales, una querida tía me regaló una cantidad invaluable de consejos. Ella me decía: "Siempre haz preguntas y escucha a la gente con mucho cuidado; después repíteles algunas de las cosas que dijeron. Creerán que eres fascinante". Y es verdad. Si te sientes tímida o torpe (que es sólo una percepción que se puede cambiar), empieza a hacer preguntas. Pregunta: "¿Qué te trae por aquí?" o "¿De dónde eres?", o cualquier otra cuestión pertinente a la situación. "¿Cuánto tiempo has estado en la empresa?", es una buena pregunta si estás en el trabajo. A las personas les gusta que les hagan preguntas porque les hace sentir que están interesadas en ellas.

¿Ves cómo la curiosidad puede cambiar tu vida? Hace que la gente piense que eres fascinante; te da opciones; te da más información que te permite cambiar tus percepciones, sentimientos y comportamientos inmediatamente, y te ayuda a evitar juzgar a los demás, abriéndote puertas para relacionarte con ellos, ser una mejor líder, una mejor maestra o una mejor madre. Presta atención a si eres curiosa, porque la curiosidad no sólo puede cambiar tu vida, ¡sino transformarla!

Durante este mes considera: ¿Con qué frecuencia hago preguntas. ¿Qué tipo de preguntas? ¿Qué tan curiosa soy en realidad? ¿Realmente me importa la persona y sus respuestas? Elige ser curiosa en lugar de juzgar.

Palabras sabias: Trata de preguntar "¿Qué es lo mejor que me pasó en el día?" Cuando saludas a la gente ve cómo cambia tu mundo, y el de ellas.