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P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


Dos reflexiones respecto al sufrimiento

por Colleen-Joy Page

Recientemente tuve dos revelaciones en un sueño que quiero compartir con ustedes. Se trata de por qué sufrimos emocionalmente y cómo podemos sanar nuestro sufrimiento. Espero que les ayude como lo hicieron conmigo. Se las voy a compartir de la misma manera que llegaron a mí.

Imaginen un niño pequeño aprendiendo a desenvolverse en el mundo. Siente hambre y llora porque siente incomodidad. Alguien viene, le da de comer y queda satisfecho. Esto ocurre una y otra vez y aprende que "cuando siente vacío por dentro puede obtener algo del mundo exterior para hacer que ese vacío desaparezca". Así que uno de los primeros programas condicionantes que todos aprendemos es vacío interior = buscar satisfacción en el exterior. Sigan conmigo, espero ser capaz de explicarlo bien, porque es una idea simple pero importante de verdad.

De nuevo imaginen a un niña pequeña (esta vez es una niña). Está aprendiendo a caminar y pisa un juguete con aristas. Le duele y llora. Una parte de ella recuerda evitar el juguete con aristas debido a que causa dolor. Si un adulto lo hubiera visto, incluso podía haber apartado el juguete para que la fuente de dolor desapareciera. Así que aquí tenemos un segundo programa condicionado, cuando sientes dolor = aleja la fuente del dolor.

Ambos funcionan bien en el mundo físico exterior de la supervivencia. Es una buena idea buscar alimento y agua, también es una buena idea alejar el peligro físico. Pero ¿y si no podemos distinguir la diferencia entre el dolor físico y emocional? ¿Qué pasa si cuando nos sentimos emocionalmente vacíos también buscamos en el exterior para satisfacernos? ¿Qué pasa si cuando sentimos dolor emocional también tratamos de alejar la fuente del dolor? ¿No es esto cierto? Esto es exactamente lo que hacemos. Y lo increíble es que esto nunca funciona a largo plazo. De hecho, en realidad crea más sufrimiento.

Estas son las reflexiones:
  1. Tratamos de llenar el vacío emocional de la misma manera que satisfacemos el hambre física, buscamos externamente. Piensen en ello, buscamos encontrar en los demás amor, reconocimiento, respeto o todo por lo que tengamos hambre dentro de nosotros. El gran problema es que... no funciona. No podemos lograrlo. El hambre emocional es diferente del hambre física, pero la tratamos de la misma manera, y porque vemos que funciona con los alimentos, creemos que va a funcionar con las emociones, pero simplemente no es así. De hecho, tenemos reconocer que son totalmente diferentes y necesitan enfoques completamente diferentes. De hecho, muchos problemas de alimentación (comer en exceso o comer poco) suceden por este enredo, la incapacidad mental para distinguir entre hambre física y hambre emocional.

  2. Tratamos de liberarnos del dolor emocional de la misma manera que atendemos el dolor físico, alejando la fuente del dolor. Piensen en ello. Si sentimos miedo de ser lastimados emocionalmente, alejamos a la persona o cosa que sentimos puede ser la causante del dolor (el juguete con aristas). Si pensamos que una parte de nosotros tiene dolor, también alejamos esa parte de nosotros (o lo intentamos). El problema es que no funciona. El dolor emocional no es el mismo que el dolor físico, no importa lo mucho que la mente piense que lo es. Y lo triste es que el "alejamiento" causa dolor a largo plazo, relaciones rotas y la pérdida del verdadero yo.
Entonces, ¿cómo podemos realmente alimentar el hambre emocional? ¿Y cómo podemos verdaderamente liberarnos del dolor emocional? En primer lugar NO haciendo lo mismo que hacemos con el hambre y el dolor físico. De hecho, lo opuesto es la solución real. No busques externamente, busca satisfacción internamente. Y no alejes la fuente del dolor, quédate con ella y dale apoyo y un lugar en tu corazón, y luego observa cómo se transforma.

Recuerden que el dolor físico y el dolor emocional son diferentes. El hambre física y el hambre emocional son diferentes. Honra sus diferencias. Alimenta tu hambre emocional con el alimento de tu alma, alivia el dolor emocional con el abrazo amoroso de tu corazón.