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P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


El factor Voluntad

por Mary Ann Bailey

¿Cuáles son tus sueños? ¿Qué te gustaría hacer si pudieras encontrar el coraje para salirte de los parámetros de tu vida actual y llevar a cabo las visiones que pasan por tu cabeza?

¿Quieres iniciar tu propio negocio? ¿Quieres viajar a África para ayudar a los huérfanos del SIDA? Tal vez deseas tomar una clase de fotografía o escritura creativa, o tal vez entrenar para un triatlón. O tal vez tu sueño es trasladarte a otro país para cultivar frutas y verduras orgánicas para el mercado local. Lo que sean tus sueños, es parte de lo que te hace tan especial. Tus sueños son un regalo para todos nosotros, y si se pierden, el mundo brilla un poco menos.

Pero puede ser difícil que nuestros sueños se conviertan en realidad, porque al hacer cualquier tipo de cambio en nuestra vida se crea resistencia: el miedo y la duda. A veces, esto puede parecer un obstáculo demasiado grande a superar. Sin embargo, hay muchas personas que hacen realidad sus sueños. ¿Cómo lo hacen? ¿Qué talentos especiales y habilidades poseen que les ayudan a perseverar de cara a estos obstáculos? ¿Son más inteligentes? ¿Tienen mejores habilidades para resolver problemas? ¿Han leído una mayor variedad de libros de autoayuda?

La respuesta a todas estas preguntas es un rotundo "No". No necesitas ningún talento innato en especial para vivir tus sueños. No hay fórmulas o procedimientos secretos a seguir que garanticen tu éxito. Sólo hay una cosa que necesitas y es algo a lo que todos podemos acceder. La mejor manera de pronosticar la capacidad de alguien para tener éxito en la realización de sus sueños es su nivel de Voluntad.

Voluntad
La voluntad es la clave para un cambio exitoso y sostenible, porque sin estar dispuesto a tomar riesgos, enfrentan obstáculos, o probar cosas nuevas, no hay espacio para que tenga lugar el proceso de cambio. Sin embargo, la voluntad puede ser una entidad inestable. Siempre parece que somos capaces de involucrarnos hasta que aparece la idea, sin embargo, cuando se despliega el proceso de cambio y aparecen los obstáculos, a menudo nuestra voluntad desaparece y aparecen una gran cantidad de excusas de por qué esa idea en realidad no era tan buena.

Para tener éxito, nuestra voluntad debe ser incondicional de principio a fin. Debemos estar dispuestos a asumir riesgos y probar cosas nuevas, confiar en el proceso de cambio y creer en nosotros mismos y nuestra capacidad para alcanzar nuestros sueños. Si nos damos por vencidos en cualquiera de estas áreas, nuestra probabilidad de éxito se reducirá drásticamente.

Voluntad para tomar riesgos y probar cosas nuevas
Hacer cualquier tipo de cambio en nuestras vidas va a obligarnos a hacer cosas nuevas. Esa es la naturaleza misma del cambio. Vamos a tener que aprender nuevas habilidades, probar nuevas ideas, y practicar nuevos comportamientos. Nuestra zona de seguridad, el lugar donde nos sentimos cómodos y seguros, tendrá que ampliarse para incluir estas nuevas formas de ser. Y debemos estar dispuestos a aceptar estas nuevas experiencias, incluso cuando tengamos miedo o incertidumbre.

Esforzarnos para realizar los cambios que mejorarán nuestras vidas puede ser muy estimulante. Pero también puede ser difícil y aterrador. Sabemos que todos los sistemas aborrecen el cambio, y el sistema de nuestro cuerpo no es una excepción. Tratará de hacer todo lo posible para prevenirnos de tomar riesgos e intentar nuevas conductas. Vamos a escuchar voces que nos dirán lo difícil que va a ser y que no somos lo suficientemente fuertes como para enfrentar el desafío. Sentiremos que nuestros músculos se tensan, que nuestro nivel de estrés se eleva, y habrá un impulso muy fuerte por renunciar y volver a la seguridad de nuestra antigua manera de ser.

Es en este punto, cuando el miedo y la resistencia comiencen a cuestionar nuestra decisión de realizar un cambio, podemos perder contacto con la voluntad que teníamos al principio del proceso. Cuando esto suceda, es importante que nos centremos en volver a conectarnos con la parte de nosotros que en un principio quería realizar el cambio, la parte a la que le gusta aprender cosas nuevas, enfrentar nuevos retos, y traernos mayor alegría y satisfacción a nuestra vida. Si somos capaces de estar conectados con el lugar donde reside nuestra voluntad, podremos utilizar su energía positiva para superar la duda y el miedo y seguir avanzando hacia nuestro objetivo.

Voluntad para confiar en el proceso de cambio
Vivimos en una cultura que exige la satisfacción inmediata. Si queremos algo, lo compramos. Si no nos sentimos bien, nos tomamos una pastilla. Nos hemos acostumbrado a no tener que esperar mucho tiempo para satisfacer nuestras necesidades.

Lamentablemente, el proceso de cambio no funciona de esa manera. No es rápido y no es lineal, a menudo tenemos que dar un rodeo para llegar a la meta. También hay partes del proceso de cambio sobre las que vamos a tener poco o ningún control. Y es esta combinación de tener poco control y lentitud, como a ritmo de tortuga, que el cambio puede ser difícil de tolerar para muchos de nosotros.

En este punto tenemos que estar muy dispuestos a permitir que el proceso de cambio se desarrolle naturalmente para que seamos capaces de alcanzar las metas que nos fijamos. Tenemos que abandonar nuestro deseo por la velocidad y el control, y confiar en que el cambio va a suceder. Aunque el proceso pueda parecer complicado e incómodo, funciona. Si tratamos de luchar contra él, vamos a perder. Pero si estamos dispuestos a seguir su flujo, alcanzaremos el éxito.

Voluntad para creer que puedes tener éxito
El último y más importante factor en la consecución de nuestras metas es nuestra disposición a creer en nuestra capacidad de tener éxito. Aunque esto puede parecer obvio, hay muchos lugares a lo largo del camino donde se puede perder nuestro deseo de creer en nosotros.

En primer lugar, tenemos que enfrentar las voces críticas dentro de nosotros que nos recuerdan constantemente que no hay necesidad de hacer ese cambio y que las cosas están bien como están.

En segundo lugar, tenemos que lidiar con los altibajos y la lentitud del cambio. La luz al final del túnel no siempre es visible y puede ser tentador dejar que el miedo y la duda nos embarguen, desmotivándonos y haciéndonos pensar que quizás no contamos con lo necesario para realizar este cambio.

Por último, tenemos que lidiar con amigos y familiares que siguen preguntando qué estamos haciendo y por qué lo estamos haciendo. Hacer un cambio en nuestra vida tiene un efecto dominó en los que nos rodean. Sus sistemas sienten nuestro cambio y se ponen en alerta. Las personas que pensábamos que nos apoyaban ahora desafían nuestra decisión y cuestionan nuestra capacidad de concretarlo. No es que realmente estén contra nosotros, es sólo que no les gusta que sus sistemas se vean alterados.

El proceso de cambio no está exento de obstáculos. Pero también es un proceso que está lleno de recompensas. La clave para cosechar las recompensas y minimizar las fallas es liderar con el corazón, no con la cabeza. Tu corazón es donde se encuentra tu voluntad. Tu cabeza es donde se encuentran la resistencia y el miedo.