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Cómo hablar con un terapeuta

por Steven A. Frankel

Las personas que acuden a terapia con frecuencia reportan experiencias positivas en las que se sienten comprendidos y con buen apoyo por parte del terapeuta, quien utiliza sus habilidades terapéuticas para facilitar un proceso de descubrimiento y curación.

¿Pero qué pasa si tu terapia te frustra? ¿Qué pasa si el terapeuta está fuera de lugar y no pareces estar progresando? ¿Qué sucede si no puedes comunicarte con el terapeuta? Aquí te propongo algunos consejos para sacar el máximo provecho de tu terapia aprendiendo a realmente comunicarte tu terapeuta.
  • Hazte responsable de tu terapia
    Es tentador creer que el terapeuta sabe todas las respuestas, y puede parece más fácil dejar que el terapeuta tome todas las decisiones sobre el tratamiento. Puede ser que incluso tengas miedo de hacer preguntas o discutir algunas consideraciones sobre tu terapia.

    Recuerda que los terapeutas son seres humanos y tienen los mismos defectos que el resto de nosotros. La terapia es un proceso subjetivo, y el terapeuta sólo puede dar su propia opinión subjetiva, que ha sido moldeada por su formación y experiencias de vida. Su punto de vista puede no ser siempre adecuado para ti.

    Como el "consumidor" en la terapia, es tu responsabilidad velar por tus intereses y ser un participante activo en tu terapia. Si algo no está funcionando, debes considerar hablar de ello con tu terapeuta. El mensaje es claro: baja a tu terapeuta del pedestal y hazte responsable de tu terapia.

  • Planea qué decir de antemano
    Como un participante activo de tu propia terapia, puede que tengas que expresar tus preocupaciones, preguntas, o incluso darle tu opinión al terapeuta sobre cómo crees que va la terapia. Confrontar a tu terapeuta para tratar tus preocupaciones puede ser difícil, pero puede ser más fácil si piensas antes lo que le quieres decir.

    Antes de hablar con tu terapeuta, tómate unos minutos para ordenar tus pensamientos. Escribe tus preocupaciones, los cambios específicos que deseas solicitar, y todas las preguntas que quieras hacer. Después, revisa lo que has escrito considerando cómo lo planeas expresarlo. Si el tono o las palabras son acusatorias, puede ser difícil tener una conversación productiva con el terapeuta.

    Una manera útil para expresarte es con el lenguaje "Yo", como "Yo me siento confundido" o "Yo veo las cosas de esta manera." Querrás dejar claro que no estás sugiriendo que el terapeuta está equivocado; simplemente estarás expresando si la terapia está funcionando o no, desde tu perspectiva. Hablar desde tu perspectiva es menos conflictivo que hacer una crítica directa, y mantiene la puerta abierta para la discusión y la negociación sin que el terapeuta se ponga a la defensiva.

    Por ejemplo, podrías decir: "Siento que mi terapia no va muy bien y no estoy seguro de que estemos coincidiendo, ¿podemos hablar de eso hoy?" Es más probable que así inspires un tono constructivo que si le dijeras: "¡Esto no está funcionando porque no me entiende!"

  • Mantén la agudeza
    Después de que hayas planeado lo que quieres decir, es momento de tener una conversación con tu terapeuta. Debes tratar de permanecer lo más tranquilo posible. Por supuesto, tienes emociones fuertes, pero dejar que tus emociones asuman el control te impedirá tener una conversación constructiva.

    Ten en cuenta que tú y tu terapeuta comparten el mismo propósito. Antes que nada, ambos quieren trabajar para ayudarte a alcanzar tus metas personales. A menos que algo esté muy mal, no es probable que tu terapeuta esté "en tu contra".

    Tú y tu terapeuta han invertido tiempo y energía en el proceso y están comprometidos con el mismo propósito: ayudarte a alcanzar tus objetivos respecto al crecimiento emocional y su curación. Siempre que se produzca una diferencia de opinión, en lugar de rendirte y alejarte, suele valer la pena el esfuerzo de intentar en primer lugar una solución que procure la colaboración.

    Los buenos terapeutas suelen recibir con satisfacción la participación activa del paciente en su terapia. Los terapeutas experimentados son conscientes de hasta qué punto sus observaciones reflejan una opinión en lugar de los hechos. Por lo tanto, tienden a recibir con agrado la posibilidad de encontrar soluciones creativas generadas junto con el paciente cuando se estanca la terapia.
Si, como paciente, no encuentras este tipo de apertura, y tu intentos por animar a tu terapeuta para tomarte en serio no son escuchados, entonces puede ser momento de encontrar un nuevo terapeuta que pueda apoyarte mejor en tus metas.