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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


Libertad para cambiar

por Peter Shepherd

Los acontecimientos actuales han demostrado un tremendo deseo, en nombre de la mayoría de las personas en el mundo, por tener paz en sus vidas. Ya no están satisfechos con la mentalidad de los conflictos políticos, que pone en peligro el progreso económico, los derechos humanos y las libertades. Pero lo más importante, creo que mucha gente ahora está consciente de que si queremos paz en el mundo, primero tenemos que estar en paz con nuestras propias vidas. Es la naturaleza humana la que tiene que cambiar, y somos capaces de hacer esa transformación.

Nuestra experiencia en el mundo refleja nuestro estado interior. Sí, esto es una especie de magia, pero esa es una realidad, el mundo es milagroso. He visto tantas pruebas de esto cuando yo —o un estudiante o cliente— he hecho un cambio genuino en el sistema de creencias que resuelve un conflicto interno. Entonces, en consecuencia, muy pronto cambian las circunstancias del mundo real. Reflejamos nuestro estado interior —nuestra resistencia/miedo/aceptación/amor— en nuestra experiencia de vida personal. Como grupo reflejamos nuestra conciencia en los acontecimientos mundiales. Es nuestra responsabilidad personal tomar conciencia de nuestra contribución a la conciencia grupal para ayudar a crear un mundo con más oportunidades para nosotros y nuestros seres queridos; que en última instancia significa para todos.

Así que, ¿qué guerras libramos en nuestro interior? Los objetivos y las metas que anhelamos profundamente a menudo se ven amenazados por los problemas que encontramos al tratar de alcanzarlas, y puede que nos olvidemos de ellas (en realidad las suprimimos) y optemos por soluciones más seguras. Jugar el juego seguro es un triste conflicto en relación al juego que realmente (todavía) queremos jugar. Nos hemos convertido en otra persona, un sustituto de nuestro verdadero ser. Reforzando esta posición están los apegos que nos hemos colgado, los miedos que podamos tener de perder el control de nuestro espacio seguro, la resistencia que sentimos contra los elementos de cambio, y los juicios que hacemos que nos impiden aceptar lo que es.

Para mejorar nuestra situación y ser capaces de abrir nuestro espacio y expresar nuestros verdaderos deseos, primero tenemos que llegar a un acuerdo con nuestra situación. Nuestra verdadera naturaleza es una expresión de amor y esa es la cualidad que primero necesitamos redescubrir en nuestra conciencia.

Antes de que podamos contribuir a crear paz en el mundo conscientemente, tenemos que hacer las paces con nosotros mismos. Antes de que podamos amar a los demás sin condiciones, tenemos que ser capaces de realmente amarnos a nosotros mismos. Antes de que podamos perdonar y dejar de hacer juicios sobre los demás, tenemos que aprender a perdonarnos a nosotros mismos y aceptarnos con gusto tal como somos.

Si somos capaces de perdonarnos a nosotros mismos, entonces será más fácil que perdonemos a los demás. Si no nos sentimos capaces de perdonar a los demás, será un claro indicio de que no hemos aprendido a amarnos a nosotros mismos. Y la ironía es, que cuando realmente nos amamos, nosotros y los otros ni siquiera necesitarán el perdón, porque somos capaces de aceptar el pasado, el presente y el futuro, como es, sin juzgar. Es nuestra creación. Discriminar —como bueno/malo, correcto/equivocado, feo/bello— no forma parte del vocabulario del amor.

¿Nacemos todos iguales?
La respuesta breve: sí, pero no tanto.

Todas las personas tienen la misma composición cualitativa; nacemos iguales en este sentido, como se reconoce en los valores de "Igualdad, Fraternidad y Libertad." Todos los seres humanos tienen los mismos reflejos, instintos, impulsos, necesidades, capacidades y derechos; todos tienen los mismos poderes de percepción, discriminación, atención, retentiva, razonamiento, etc.

Las diferencias entre las personas son cuantitativas mas que cualitativas. "Igualdad" tiene que ver con la cualidades que todos compartimos, pero no con el grado en que se desarrollan.

La psicología conductual ha establecido la idea de que heredamos todos nuestros rasgos, y que no obstante los efectos del condicionamiento cultural, permanecemos básicamente iguales a lo que dicta nuestro código genético. Eso es verdad si no haces nada respecto a un cambio positivo, si no reconoces los aspectos de ti mismo que son más que animales. Recientemente, muchos han reconocido esta posibilidad y están buscando información válida que pueda ayudar a hacer cambios positivos.

Cada uno de nosotros se diferencia en el grado de nuestras diversas habilidades espirituales, mentales, emocionales y físicas, y en el modo en que las cantidades de los diversos rasgos se combinan en nuestra individualidad. Una amplia gama de aptitudes, personalidad, aprendizaje y pruebas de inteligencia muestran diferencias de hasta 25:1 de persona a persona, del mismo modo en que las características físicas varían.

Son estas cantidades las que son un factor tan importante en la competencia, creatividad, y en última instancia, nuestro éxito personal en la vida, que el desarrollo personal tiene como objetivo incrementar. Es a través de nuestras diferencias que somos capaces de expresar nuestra individualidad y alcanzar objetivos particulares.

Creo que es un error menospreciar las diferencias entre las personas, por miedo a ser visto como crítico de alguien que carece de ciertas cualidades. Es mucho mejor ser realista (que es realmente no ser crítico) y reconocer las fortalezas y debilidades de nuestras diferentes cualidades. Entonces podemos tomar ventaja de las oportunidades que están disponibles para desarrollarnos y mejorarnos a nosotros mismos, hacia la meta de alcanzar nuestro potencial.

Libertad para cambiar
Implícito a cualquier concepto de aprendizaje está la noción de cambio. Si abrimos nuestras mentes para descubrir y aprender nueva información, cambiamos alguna parte de nosotros mismos: nuestras actitudes, comportamientos, valores, supuestos, o tal vez la cantidad de conocimiento que tenemos. El cambio puede significar un rechazo o una alteración de las creencias o el comportamiento previamente aceptados, o puede significar una ampliación o extensión de estos.

El cambio a menudo es percibido como aterrador, ya que amenaza con robarnos la seguridad y legitimidad de nuestra preciada posición y límites personales. Especialmente, porque mantener ese espacio seguro nos ha ayudado a sobrevivir, así como estámos hasta ahora (incluso si esto no es tan bueno como podría ser).

Cuando se nos exige un cambio por otra persona o nuevas circunstancias, tendemos a sentirnos amenazados, defensivos y precipitados. El nuevo aprendizaje no es percibido como algo deseable y de nuestra propia elección. La presión para cambiar, sin una oportunidad para explorar y elegir, rara vez resulta en una experiencia de aprendizaje alegre y emocionante.

Para cambiar esto, tenemos que ser proactivos en nuestro aprendizaje, para ampliar nuestros conocimientos y habilidades antes de que ocurran cambios forzados por las circunstancias. Si hay algo garantizado en nuestra vida es que siempre habrá cambios, tarde o temprano, generalmente temprano. Si estamos abiertos al cambio, y estamos dispuestos a aprender lo que sea necesario para predecirlo y adaptarnos a él, podremos incluso dominarlo y controlar su dirección. El aprendizaje autodirigido es la clave para dominar la vida y poder crearla como queremos.