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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


El liderazgo es una decisión, no una posición

por Margie Worrell

El 26 de septiembre es el Día de la Igualdad y yo voy a celebrar la ocasión. El tema es: "El liderazgo es una elección, no una posición". Creo que el liderazgo se relaciona maravillosamente con la igualdad de la mujer, de hecho, con la igualdad de todos. Después de todo, el movimiento feminista por la igualdad comenzó en 1848 cuando cinco mujeres, por lo demás normales, sentadas en torno a una mesa donde compartían el té, decidieron poner un aviso en el periódico local anunciando "Una convención para discutir los derechos de las mujeres". Comunicaban que se celebraría seis días después en su ciudad natal, Seneca Falls, Nueva York.

Seis días después redactaron una declaración: "Encontramos que estas verdades son evidentes por sí mismas, que todos los hombres y mujeres son creados iguales". De las 100 personas que firmaron esa declaración, sólo una, que tenía diecinueve años de edad, Charlotte Woodward, vivió lo suficiente para ganar el derecho al voto 72 años después, en 1920.

Ahora, no estoy aquí para darles una lección de historia sobre los derechos de las mujeres (dado que yo misma me acabo de enterar de estas cosas cuando hacía la investigación para mi discurso). Más bien quiero desafiarte a que examines cómo defines tú el liderazgo y, más concretamente, ¿cómo te ves a ti misma como una líder? Después de todo, cómo te ves a ti misma (como líder y como persona) determina cómo te ven los demás.

Respecto al liderazgo, creo que el auténtico liderazgo es mantener una postura por lo que creemos, ampliando lo que nosotros (y otros) vemos como posible y nos atrevemos a crear un cambio, independientemente de nuestra posición formal, estatus o autoridad. El liderazgo, en última instancia, nos reclama ir más allá de nuestra zona de confort y ponernos en riesgo de alguna manera. Por otra parte, para ser excepcional en la vida, primero debemos estar preparados para destacar.

Mientras que las mujeres contemporáneas en los Estados Unidos, Australia y los países más desarrollados, disfrutan de oportunidades que nuestras abuelas (me atrevería a decir, nuestras madres) nunca tuvieron, la injusticia y desigualdad aún existen en todas las sociedades alrededor del mundo. Aquí les presento algunas estadísticas que hacen temblar (siéntete agradecida de que naciste con las oportunidades que tienes):
  • Cerca de mil millones de personas entraron al siglo 21 sin ser capaces de leer un libro o escribir su nombre. La mayoría de ellas eran mujeres.

  • Casi la mitad del mundo –más de tres millones de personas– vive con menos de 2.50 dólares al día. Al menos el 80% de la humanidad vive con menos de 10 dólares al día.

  • Cada día, 25,000 niños mueren a causa de la pobreza. Cada año 1,8 millones de niños mueren de diarrea, un millón de personas mueren de malaria y otros 2,2 millones debido a que nunca recibieron una vacuna.

  • Más de 3 millones de niñas al año (de 8 a 12 años) siguen siendo víctimas de la práctica salvaje de la mutilación genital femenina. Miles y miles mueren a causa de las infecciones asociadas a las complicaciones durante el parto.

  • A nivel mundial, las mujeres realizan dos tercios del trabajo, ganan el 10% de los ingresos mundiales y poseen menos del 1% de los medios de producción.
Por supuesto que no es necesario mirar a África o el Medio Oriente para encontrar injusticia e inequidad. Tenemos mucho de ello en nuestros propios países... sólo necesitas abrir los ojos. Es a eso a lo que estamos llamadas hoy en día, al igual que las mujeres de 1848, a dar un paso hacia el liderazgo de nuestro propio camino. Si estás esperando que alguien te dé la autoridad, el estatus o el permiso para hacerlo, puede que nunca tomes las medidas que debes tomar, provocar el impacto positivo que eres capaz de hacer, o desarrollar tu capacidad innata de liderazgo.

Nunca me he referido a mí misma como una feminista. Soy, sin embargo, una apasionada creyente en el potencial de todas las personas para hacer una diferencia significativa. Pero creo que esto sólo se puede lograr cuando estamos dispuestos a subir al estrado, pensar en grande y desafiar el status quo, sin importar el tiempo que se haya mantenido ahí. No tienes que tener un nombre como Gandhi, la Madre Teresa o Nelson Mandela para crear una visión propia, de tu comunidad, organización y sociedad, que te inspire a trabajar por la creación de un mundo más próspero, igualitario y moral. Sólo tienes que tomar la decisión de hacerlo.

Como lo dije antes, el verdadero liderazgo, en primer lugar, comienza con el liderazgo propio. Cómo te ves a ti misma determina cómo te ven los demás. Con que tanta fuerza vives tu propia vida determina el grado en que los que te rodean sientan su propia fortaleza personal y la expresen en el mundo. Al encender una vela en un cuarto oscuro no eres sólo tú quien puede ver las cosas con más claridad.

En ese sentido, te desafío a que decidas tomar una acción para hoy (y luego otra para mañana...) que te motive a dar un paso fuera de tu zona de confort y asumas tu liderazgo por el bien de un propósito o una meta que sea más grande que tú. Podría ser hablar de un tema con un colega en el trabajo que has estado posponiendo (por miedo de ofender), o enviarle un correo electrónico a tus amigos invitándolos a trabajar por una causa / caridad que te interesa. Podrías respaldar que se ayude a un grupo que está haciendo algo que vale la pena por las personas menos afortunadas de tu comunidad o hacer trabajo voluntario para entrenar al equipo de fútbol de los niños en esta temporada. Podrías asumir mayor responsabilidad en tu trabajo y comunidad, no porque obtendrás más dinero o prestigio, sino porque quieres desarrollar tu capacidad para dirigirte a ti misma y a los demás para lograr más. O podría ser algo completamente distinto.

Mi esperanza es que hagas algo más que eliminar este mensaje y continuar con tu día como si no tuvieras el poder de producir un cambio positivo en tu propia vida o en la de alguien más. Eso, después de todo, sería una cobardía.

Así que, atrévete a producir un impacto significativo en el mundo que te rodea. En definitiva, ¡vive y lidera con valentía!