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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


Diez mandamientos para la vida cotidiana

por Harvey Mackay

En un día común, de entrada por salida, en el que la competencia en los negocios y en el trabajo se vuelve cada vez más mezquina, el mundo se hace más pequeño y has tenido que tratar con compañeros de trabajo, clientes, proveedores y la desesperante burócrata que le tiene que poner un sello al trámite que te hace falta. Llega la hora de volver a casa y relajarte.

El tráfico te da la oportunidad de repasar algunos de tus encuentros durante el día. Desgraciadamente, hubieras querido haber manejado algunas cosas de forma diferente. ¿Cómo puedes hacer que mañana sea un mejor día?

Mi madre siempre me dijo, "No te tienen que caer bien todas las personas, pero necesitas aprender a llevarte bien con ellas".

A través de los años he desarrollado una lista, "Diez mandamientos para la vida", que hace que en mi regreso a casa me sienta cargado de menos culpa. Más aún, ha mejorado mi ánimo camino al trabajo. Si sigues mi consejo, no tendrás que pedir disculpas por lo que debiste haber hecho. ¡Compruébalo!

  1. Sé respetuoso. Esto incluye respetar las ideas y el tiempo de los demás. Honradamente, este mandamiento podría abarcarlo todo. Si tú respetas a los demás, podrás resolver cualquier problema; aun si esto significa estar de acuerdo en no estar de acuerdo. Un beneficio añadido es que cuando tratas a los demás con respeto, usualmente recibes respeto a cambio.

  2. Mantén tus compromisos. Si prometes hacer algo, házlo. Sin excusas, peros o postergaciones. No encuentres pretextos ni te quejes. Tú vales tanto como tu palabra empeñada. Siempre habrá lugar en el mundo para aquél que dice, "Yo me encargo de resolverlo", y lo hace.

  3. Piensa antes de hablar. No digas lo primero que se te venga en mente, a menos que quieras que tus ideas irreflexivas se vuelvan tus enemigas. Esas palabras pueden aparecer años después, justo cuando necesitas algo de aquél a quien se las dijiste. Aprovechando la ocasión, te sugiero que consideres que el modo de decir las cosas es tan importante como aquello que decimos.

  4. Ayuda. No importa si el problema no es tuyo. Si tienes la oportunidad, ayuda. Aunque la recompensa no la recibas en dinero, las personas a quienes ayudes recordarán quién les asistió cuando lo necesitaban. Ayudar demuestra tu interés por los demás y a cambio obtendrás también consideraciones.

  5. Aprende algo nuevo todos los días. Puede ser una habilidad; tal vez los más recientes avances en alguna materia que te interese; o el nombre de la persona que te atiende cuando vas a sacar unas copias. ¡Tienes millones de células en el cerebro ansiosas por trabajar para ti!

  6. Pon atención. Si te encierras en tu mundo, pierdes de vista los eventos que se desarrollan en tu entorno. Desde luego no hablo de las noticias escandalosas o intrascendentes, sino de lo verdaderamente importante: nuevos avances, nuevas ideas y cosas así. Este mandamiento también tiene que ver conque tu capacidad de comprender depende de lo familiarizado que estés con el tema. En resumen, ¡mantén siempre tu antena desplegada!

  7. No le des importancia a las pequeñeces. Trasciéndalas o te hundirás con ellas. Siempre hay quien hace una tormenta en un vaso de agua. Mejor que ese no seas tú.

  8. Sé paciente. No lo confundas con tolerar la incompetencia, este mandamiento abarca diversas situaciones: Alguien que no te comprendió; una tarea que se toma más tiempo de lo que habías previsto. ¿Qué ganas con perder la serenidad? Mi naturaleza no era ser paciente. Así que si yo pude, ¡tú también puedes!

  9. Tener una buena actitud es tu decisión. Es todo un evento resolver cada día, así que no actúes como si esto fuera algo cotidiano. Expresa aliento y alegría por ello. Resístete a darte por vencido por contratiempos menores --o mayores--. Las malas actitudes son contagiosas. La buena noticia es que las buenas también los son.

  10. Haz tu mejor esfuerzo. Así como el mandamiento #1, este podría abarcarlo todo. Si lo haces, nadie te podrá exigir que hagas más.
Es importante que decidas como vas a conducirte en la vida. Entonces, cuando aparezca una crisis o enfrentes un conflicto, no tendrás que pensar dos veces cuál es la mejor manera de resolverlo. Siempre he dicho que una buena práctica nos hace mejores personas. Y estas reglas no son la excepción.