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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


La mente inconsciente (I)

por Ken Ward

El rey de los antiguos dioses griegos, Zeus, le dio una caja a Pandora, con instrucciones de no abrirla. También le otorgó el don de la curiosidad, que la hacía incapaz de resistirse a abrir la caja y liberar las miserias y peligros de la humanidad. Esta historia se cuenta de varias formas en diferentes culturas, incluyendo la historia de Eva y la serpiente en el Génesis. El denominador común de estas historias puede ser la mente inconsciente universal. De alguna manera mantenemos nuestras miserias encerradas en una caja para que no puedan hacernos daño. Y tratamos de guardar cualquier tipo de pensamiento y experiencias negativas en esa caja para que no nos puedan afectar.

Esta es una visión negativa de la mente inconsciente, típica en los antiguos griegos, pero incluso en este caso, se nos dice que al abrir la caja también se nos dio a conocer la esperanza, sugiriéndonos que la caja también contiene piezas de gran valor para la humanidad.

Los antiguos griegos parecían ser un poco ignorantes respecto a la mente como la concebimos ahora. Por ejemplo, al escribir sobre el pensamiento, se refieren a ello como una conversación con los dioses. En la Ilíada, Homero nunca se refiere a que los héroes piensan en realidad. En todos los casos nos habla de ellos conversando con un Dios. Incluso en los diálogos socráticos de Platón, Platón no habla, como lo haríamos nosotros, del pensamiento de Sócrates, sino dice que tiene un demonio con el que conversa. Los griegos parecían creer, como nosotros, que el pensamiento y la intuición provienen de algún lugar que no es la mente consciente. Debido a que estos fenómenos mentales no provienen del mundo visible, los griegos consideraban que tenían origen en el mundo invisible, poblado por dioses y demonios. En relación al mismo fenómeno, nosotros diríamos que se originan en la mente inconsciente.

Los recuerdos traumáticos se vuelven inconscientes
Los griegos también tenían una forma de manejar los incidentes traumáticos, que era similar a la utilizada en Occidente después de la Segunda Guerra Mundial. En el Oráculo de Delfos, las sacerdotisas encontraban recuerdos traumáticos e inducían una reacción emocional en un intento por curar al enfermo.

De acuerdo con Freud y otros, la mente inconsciente contiene estos y otros recuerdos traumáticos "impensables". Recuerdos que nunca se han experimentado conscientemente –por tanto posibles de recordar– que no son de fácil acceso para la mente consciente. La mente consciente no tiene conocimiento de ellos, sin embargo, la afectan y son considerados la fuente de muchos problemas humanos, incluidos los trastornos mentales y las enfermedades psicosomáticas.

Ciertamente, algunos de los procesos y recuerdos causan problemas y eliminarlos parece deseable. Por ejemplo, después de la Primera Guerra Mundial, algunos soldados regresaron con una condición mental, que se conoce como shell shocked (desorden post-traumático). En un caso, un ex soldado fue imitado por unos niños que se arrastraban tras él y luego le gritaban "¡Bang!" Y él se tiraba al suelo. Los niños se reían y salían corriendo. Mientras que tirarse al suelo no era apropiado en el mundo normal, en la guerra era bastante racional. Sin este proceso de tirarse al suelo los soldados serían más propensos a morir o ser heridos por la explosión de las bombas.

¿Es posible que los mismos procesos inconscientes que crean temores y fobias puedan ser similares a los procesos que estimulan las obras de arte y la invención? ¿Puede la mente inconsciente ser de gran valía para la cultura de la humanidad?

La mente creativa
Los griegos también tenían una noción positiva de la mente inconsciente. Se decía que los artistas y los músicos tenían una musa que les guiaba en su arte. (Las musas eran hijas de Zeus y Mnemósine, y eran protectoras de las artes y ciencias). Al igual que su punto de vista del origen de las influencias negativas, los griegos parecían ver el origen de la inspiración artística o científica, y la intuición, como provenientes de algún lugar fuera de la mente consciente, en el mundo invisible. Se refirieron a estas fuentes como diosas. Mientras que la caja de Pandora, como la mente inconsciente, se puede considerar como la fuente de dolor, podemos ampliar nuestra visión para incluir en su interior una increíble fuente de conocimiento artístico, científico e inspiración. Un artista que está temporalmente corto de ideas, puede decir: "Mi musa me ha abandonado", indicando que el proceso de la creación es un proceso inconsciente. En los últimos tiempos, a esta mente inconsciente se le ha llamado el inconsciente cognitivo.

A veces podemos mostrar claramente que la mente se ve afectada por los procesos inconscientes, y que estos efectos son a la vez novedosos y verificables. Una idea creativa en el arte puede ser vista como una variación aleatoria en un patrón. Pero cuando estas 'musas' proporcionan una guía que mejora nuestra comprensión de la ciencia o las matemáticas, podemos detectar una inteligencia evidente en estos procesos inconscientes.

El matemático indio Srinivasa Ramanujan (1887-1920), afirmó que la diosa hindú Namagiri le susurró su famosa fórmula. Esta fórmula llegó a él completa. Y le dejó, sin embargo, la tarea de probarla. Sus colegas en Cambridge nunca creyeron que iba a morir tan joven y, por tanto, nunca pudieron explorar la fuente de sus increíbles ecuaciones. Para ser realistas respecto a esta capacidad "mágica", vale la pena señalar que algunas de sus ecuaciones estaban equivocadas, mientras que otras ya se conocían, pero la gran mayoría eran increíbles e innovadoras.

Si bien podríamos decir que Ramanujan recibió sus intuiciones de la mente inconsciente, es sorprendente y muy difícil de explicar cómo puede ser esto. Sin embargo, es cierto y hay muchos otros ejemplos de que esto ocurre.

En 1665, el joven Isaac Newton escribió la fórmula del binomio (se le atribuye su descubrimiento), ¡pero no dejó ninguna indicación de cómo lo descubrió! ¡Parece que sólo apareció en su cabeza! Mientras que la intuición artística puede ser descrita como asombrosa, la intuición científica (en la que el resultado real puede comprobarse) es increíble. La mente inconsciente, las musas, o la caja de Pandora, pueden considerarse sorprendentes, como cuando el Mozart de cinco años de edad compone música; y se puede considerar increíble cuando los matemáticos, al igual que Ramenujan, reciben fórmulas completas que anteriormente eran desconocidas, aparentemente de la nada. Podemos imaginar que la mente inconsciente funciona y calcula estas ideas en lo profundo. Pero, ¿qué podemos decir cuando la mente inconsciente revela conocimiento sobre el mundo real, que antes era desconocido?

En 1865, el químico Friedrich August Kekulé batallaba para entender cómo estaban ordenados los átomos de la molécula de benceno. Se quedó dormido y tuvo un sueño de una serpiente que se mordía la cola. Así concibió el anillo del benceno. Este descubrimiento revolucionó la química orgánica, permitiendo que los químicos pudieran escribir sus fórmulas. Kekulé creía que su idea no era más que una conveniencia, pero después del descubrimiento de la cristalografía de rayos X, los químicos pudieron ver las moléculas de benceno y comprobar directamente que eran exactamente como Kekulé lo había imaginado. La mente inconsciente no inventó algo nuevo, sino que exhibió una revelación acerca de la realidad, ¡que no pudo ser verificada durante décadas!

Los ejemplos anteriores son sólo algunos de los muchos que ilustran cómo la mente inconsciente puede producir obras de belleza, innovación, e incluso descubrimiento –completo y totalmente formado–, como un acto de revelación o intuición.

El ejemplo más famoso de la intuición, visión repentina o revelación, es la de Arquímedes cuando estaba tomando un baño y reflexionaba sobre el problema de cómo comprobar si el oro del rey se había diluido con plomo. Entonces tuvo una visión repentina de la respuesta, saltó de la bañera, y (ajeno a su desnudez) corrió por las calles de Siracusa gritando "¡Eureka!"

En lo anterior nos hemos referido a los fenómenos que surgen no de la mente consciente, ni del mundo real externo, sino como algo que surge de la mente inconsciente. Hoy en día, la gente cree erróneamente que los aspectos negativos del comportamiento provienen de la mente inconsciente, y los positivos de la mente consciente. Algo similar se creía en los viejos tiempos, cuando la mente como un todo (tal como lo concebimos ahora) se consideraba que contenía al diablo, a dios y al hombre, y las partes inconscientes eran vistas como algo externo a uno mismo. Las partes malas de los seres humanos le fueron relegadas al diablo (impulsos pecadores). Al ser humano fiel le correspondía la mente consciente. Y los aspectos sagrados de una persona se le atribuían a Dios (la "súper conciencia"). Tanto en el caso de lo bueno y lo malo, las experiencias e influencias se consideraban fuera de la persona: el inconsciente y superconsciente.
Segunda parte