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P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


La mente inconsciente (y/II)

por Ken Ward

La comprensión de Freud sobre el inconsciente
Sigmund Freud dividía la mente en capas. Le llamó a nuestra conciencia normal "el Yo", pero se traduce en inglés como el Ego. Según Freud, la mayor parte de nuestra vida interior atiende a la realidad externa. Parte de ello es el subconsciente, el cual contiene material fuera de nuestra conciencia que podemos recuperar con relativa facilidad. La parte profunda de la mente inconsciente, que Freud llamaba "el Ello", fue traducido al Inglés como "Id". El Id es nuestra Caja de Pandora, a la que tenemos miedo de mirar qué hay adentro.

La "caja" que retiene los recuerdos ocultos es en realidad mecanismos de defensa, incluyendo la supresión, la anulación y la falta de reconocimiento de lo que nos parece demasiado horrible como para tenerlo presente. A lo largo de la historia humana ha habido una creciente comprensión y aplicación de la mente inconsciente en relación a los problemas humanos y también a nuestra genialidad. En un futuro cercano podremos observar nuevos descubrimientos y oportunidades disponibles.

Ahora y en el pasado, en la tradición del místico o del psicólogo, el objetivo es ampliar la comprensión de la mente consciente (el Ego o la personalidad humana) para experimentar la mente inconsciente e incluso la súper-conciencia, de modo que podamos acceder a las relaciones entre las ideas, con el propósito de descubrir verdades universales. En muchos procesos místicos, mágicos y psicológicos, el objetivo era eliminar la mente inconsciente, como si drenaran un lago contaminado. Una de las razones por las que esto podría no ser prudente, es que los mismos procesos inconscientes pueden ser utilizados para producir ya sea lo bueno o lo malo, dependiendo de las circunstancias.

Como escribe Freud en su Introducción al Psicoanálisis (1940)...
Es fácil imaginar que ciertas prácticas de los místicos puedan ser exitosas en alterar las relaciones normales entre las diferentes regiones de la mente, de modo que, por ejemplo, el sistema perceptivo se vuelva capaz de comprender las relaciones en las capas más profundas en el Ego y el Id, que de otro modo serían inaccesibles. Si tal procedimiento nos puede poner en posesión de verdades últimas desde las que fluirá pura bondad, debe ser puesto en duda de forma segura. De todos modos, debemos reconocer que los esfuerzos terapéuticos del psicoanálisis han elegido el mismo método de enfoque. Ya que su objetivo es fortalecer el Ego, para que sea más independiente del Superego y amplíe su campo de visión, y así extienda su organización para que pueda hacerse cargo de nuevas porciones del Id. Para que las que antes ocupaba el Id puedan ser ocupadas por el Ego.
El inconsciente cognitivo
Freud estudió el inconsciente afectivo; sin embargo, hay otro inconsciente que se denomina el inconsciente cognitivo. En las últimas dos décadas, ha surgido una nueva imagen del inconsciente cognitivo de una variedad de disciplinas que forman parte de la ciencia cognitiva. De acuerdo con esta imagen, los procesos inconscientes parecen ser capaces de hacer muchas cosas que se pensaba que requerían intención, deliberación y atención consciente. Por otra parte, lograr estas cosas sin el conflicto y el drama del inconsciente afectivo. Estos procesos van desde el procesamiento de información compleja, a la búsqueda de metas y emociones, para el control cognitivo y autorregulación. Puede ser que este inconsciente cognitivo sea la fuente de los muchos notables descubrimientos científicos que parecían provenir de ninguna parte (como los mencionados anteriormente).

La mente inconsciente está implicada en el funcionamiento normal del cuerpo, tanto en la salud como en la enfermedad (como en la curación de heridas). Si nos cortamos no sabemos cómo curar la herida o prevenir infecciones y enfermedades que entran en nuestro cuerpo, pero "el cuerpo" sabe cómo hacerlo. Las pequeñas lesiones se curan de manera natural y con poca molestia. Este proceso de curación puede ser considerado como otro aspecto de la mente inconsciente.

Durante mucho tiempo, quizá siglos, el mundo occidental creía que el pensamiento no podía afectar el cuerpo y provocar enfermedad. La razón era que no había vínculos conocidos entre el sistema nervioso central y el sistema inmunológico. Sin embargo, en los últimos años los estudios anatómicos más cuidadosos han demostrado que existe una relación estrecha e íntima entre el sistema nervioso central y el sistema inmunológico. En los últimos 30 años, se ha desarrollado la nueva ciencia de la neuroinmunología, dedicando sus estudios a la relación entre el cerebro, el sistema inmunológico, y las emociones y el pensamiento.

Estos procesos no son conscientes, pero hasta cierto punto están bajo control consciente, o pueden mediarse a través del pensamiento y la conducta. Esto ha llevado a que varios médicos importantes afirmen que al cambiar nuestro pensamiento y nuestras respuestas afectivas habituales, podemos cambiar nuestra salud.

Por tanto, podemos considerar otra función de la mente inconsciente, tal vez al sugerir un "cuerpo de la mente" que tiene que ver con las funciones normales del cuerpo y con el manejo de la enfermedad. Esto puede ser considerado como una mente, ya que está influenciado por el pensamiento, la emoción y el comportamiento. Esto no es una idea nueva porque, por ejemplo, el Qi Gong es una forma de tratamiento que pretende afectar el sistema inmunológico, y la risa ha sido considerada como una forma de mejorar no sólo el bienestar, sino también la salud en general. Y ciertas técnicas psicológicas (como la psicoterapia), se sabe que afectan la capacidad del cuerpo para combatir o recuperarse de la enfermedad.

Los procesos automatizados y patrones habituales de comportamiento que se ejecutan en el cuerpo son el resultado de comportamientos genéticamente instalados o aprendidos. Son, por supuesto, las funciones vitales inconscientes que ocupan gran parte del poder de procesamiento del cerebro. Freud le llama a esta parte de la mente el "inconsciente estructural". Algunos aspectos de esta estructura son inaccesibles al cambio consciente, pero a otros se puede acceder con una concentración extrema (como los monjes budistas que aprenden a elevar su temperatura corporal cuando son expuestos a condiciones de congelación), o con la ayuda de las técnicas de biofeedback. Los hábitos aprendidos, como la forma de sentarse o caminar, o andar en bicicleta, pueden ajustarse por la constante práctica consciente de nuevos métodos, sobreaprendiendo el comportamiento hasta que se haya instalado de forma permanente.

Desde otra tradición, el Kahuna, la mente inconsciente es vista como un comunicador entre la mente consciente y el ser súper consciente o superior. En este ejemplo, la mente inconsciente no se ve como un tipo de demonio, sino como un mecanismo importante que debe ser utilizado con prudencia.

Parece, pues, en nuestra investigación, que en tiempos antiguos estas influencias invisibles, no conscientes, eran consideradas como dioses, ángeles o demonios, pero hoy en día somos más propensos a pensar que estos procesos inconscientes producen necesidades humanas e impulsos, que crean problemas humanos, que estimulan las ideas que producen arte y ciencia nuevas, y que afectan nuestra salud, como parte de la mente inconsciente.

El inconsciente también se percibe como incluyente de nuestra naturaleza espiritual, el Superconsciente, que en momentos de claridad y comprensión se funde en la conciencia. Dentro del sistema de Desarrollo Mental, se enseña y se facilita esta expansión de nuestra conciencia espiritual.

En lugar de culpar a un dios o a un demonio por nuestras desgracias, o de nuestros actos de brillantez o nuestra buena fortuna, ahora estamos más dispuestos a aceptar que éstos son el resultado de nuestra naturaleza interna, por la cual tenemos que asumir nuestra responsabilidad.
Primera parte