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P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


Tus reacciones ante tus relaciones, son tus grandes maestras

por Margot Zaher

La gran oportunidad que tienes en una relación es la posibilidad de utilizar todas las interacciones con tu pareja como vehículo para aprender respecto a tu ego y cambiar a una mayor profundidad en relación a tu propia alma. Cada vez que tu pareja hace algo que desencadena una de tus reacciones irreflexivas, el Universo te da la oportunidad de reconocerla y transformar tu relación con esa reacción. Si vivieras en completo aislamiento, escondido en una cueva del Tíbet, tendrías pocas posibilidades de reconocer tus reacciones irreflexivas. Puesto que la conciencia es la clave para la transformación, puedes estar profundamente agradecido por el deseo de tu pareja de servir a este propósito.
"El propósito de una relación no es estar con una persona que pueda complementarte, sino estar con alguien con quien puedas compartir tu ser completo." – Neale Donald Walsch
Nuestra mente está acostumbrada a seguir ciertas rutinas. Tiene una respuesta usual o típica para la mayoría de las situaciones. ¿Cómo tiendes a ver a tu pareja cuando él o ella reacciona irreflexivamente? ¿Ves a tu pareja como una molestia, inmadura o perezosa? Todos tenemos formas habituales de vernos a nosotros mismos, a nuestras relaciones y a nuestro mundo. ¿En qué hábito has caído tú? ¿Cómo éste hábito dificulta o facilita el tipo de relación que deseas profundamente? Tú puedes optar por ver a tu pareja como un maestro divino en lugar de sólo una persona molesta. En caso de que reaccionen irreflexivamente, los invito a que utilice el siguiente proceso de cuatro pasos para ayudarles a ver la divinidad en su pareja y profundizar en una forma de relacionarse basada en el alma.
"Todo lo que nos irrita de los demás nos puede llevar a una comprensión de nosotros mismos." – Carl Jung
  1. Energéticamente, retrocede tres pasos
    Cuando sientas que te han apretado el botón reactivo, imagina que estás, literalmente, dando tres pasos atrás. Al tomar distancia, te conviertes en un observador. Imagina que estás viendo esta escena como en una película. Mírate a ti mismo en la escena y ten una verdadera curiosidad sobre lo que estás sintiendo o experimentando. Esta visualización te proporciona un cierto espacio energético de la situación, lo que te permite mantener una sensación de calma centrada en lugar de perderte en un torbellino emocional.
    "Las personas con las que tenemos una relación son siempre un espejo que refleja nuestras propias creencias, y al mismo tiempo nosotros somos un espejo que refleja sus creencias." – Shakti Gawain
  2. Encuentra la lección en la situación
    Cuando te sientas centrado, pregúntate: "¿Cuál es la lección que mi pareja está tratando de enseñarme?" Abre tu mente y ten curiosidad respecto a lo que están destinados a aprender en esa situación. Siempre hay una lección que debe aprenderse de cualquier percepción "negativa" en la interacción con tu pareja. Vamos a suponer que tu pareja se enojó porque no lavaste los platos. Su enojo dispara tu reacción y te dan ganas de defenderte. Notas que su ira te hace sentirte enojado porque sientes que has sido injustamente acusado de descuidar algo. En este caso, cuando sientas que surge la ira, hazte esta pregunta: "¿Qué me está enseñando mi pareja acerca de mí mismo en este momento?"

    En esta situación puedes descubrir que el enojo de tu pareja te está enseñando que te sientes incómodo con el enojo y sientes la necesidad de defenderte. ¿Por qué crees que debes defenderte? Sé realmente curioso respecto a esta respuesta. Hay una mina de oro de información que descubrirás cuando tengas curiosidad respecto a tus reacciones. En este escenario, puedes descubrir que tienes un problema con mantener tus compromisos y por eso te estás defendiendo.
    "Lo que nos irrita de otra persona usualmente es un aspecto en nosotros mismos que no ha cicatrizado. Si ya hubiéramos resuelto ese asunto en particular, no nos irritaría su reflejo en nosotros." – Simon Peter Fuller
  3. Aprecia la lección
    Una vez que descubras la lección, tendrás la gran oportunidad de apreciar esa enseñanza y transformar tu vida. En el escenario en el que no lavaste los platos y te enteraste que tenías un problema con el compromiso, podrías llevar este aprendizaje a profundizar respecto a tu problema con el compromiso. La mejor manera de hacerlo es preguntarte a ti mismo: "¿Por qué no lo hago? ¿Cómo es que esta falta de compromiso me hace daño a mí y a mi relación? ¿Qué nueva forma de ser me gustaría?"
    "Como seres humanos, nuestra grandeza no radica tanto en ser capaces de rehacer el mundo como en poder rehacernos a nosotros mismos." – Mahatma Gandhi
  4. Agradécele a tu pareja
    Cada vez que tu pareja te moleste o se moleste de alguna manera, puedes elegir una nueva respuesta de agradecimiento. Sólo dite a ti mismo: "Gracias maestro todopoderoso por señalar mis botones reactivos". Verdaderamente reconoce y está agradecido con tu pareja y el papel increíble que está desempeñando, ya que sin esa reacción, permanecerías en la oscuridad y tendrías poca idea de que tu ego está causando estragos y arrastrándote hacia el sufrimiento.