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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


¿Cuál es tu relación con el cambio?

por Lori Radun

En mi casa, el más joven de mis hijos está trabajando en cambiar un comportamiento establecido por mucho tiempo. Durante años, mi hijo ha tenido dificultades para conciliar el sueño por sí mismo. Lo que comenzó como un miedo a la oscuridad y a los ruidos, se convirtió en una verdadera ansiedad por ir a la cama en la noche. Durante mucho tiempo, nosotros, como sus padres, le hemos reforzado esa conducta al acostarnos con él hasta que se queda dormido. Bueno, ahora nos hemos cansado de ese hábito, y estamos tratando de llevar a cabo un cambio en la rutina antes de que se acueste.

Mi marido y yo compartimos esta aventura, y ayer por la noche me tocaba llevarlo a la cama. Solíamos empezar con un baño caliente para que se relajara y, normalmente, leíamos juntos en la cama antes de que se durmiera. Pero esta noche mi hijo perdió ese privilegio, porque no estaba siendo un buen escucha en la bañera. Así que a las 9 de la noche lo dejé en su cama con algunos libros, lo metí en ella, y le di un beso de buenas noches.

Nuestra nueva rutina incluye mantener una luz tenue en su habitación y yo sentada en mi cama leyendo en mi habitación. Si mi hijo se queda en el lado izquierdo de su cama, puede ver por el pasillo hasta mi habitación. Él tiene la creencia de que tiene que ver a alguno de nosotros para conciliar el sueño (aunque dormimos con los ojos cerrados). Bueno, digamos que a él no le gusta este nuevo cambio que enfrenta, y opone mucha resistencia.

Todo lo que le sugiero para hacer esta transición más fácil, lo resiste. Después de una hora de balbuceos y resistencia, decidí seguir su energía. Si no lo hago, estoy convencida de que seguramente explotará de ira. Así que, cuando me dijo: "No puedo conciliar el sueño" por veinteava vez, le respondí: "Entonces no te vayas a dormir. Sólo quédate despierto toda la noche. No cierres los ojos. Manténlos abiertos". Él se resistió a esa idea también. ¿Y qué creen que hizo? ¡Se puso a dormir!

Como seres humanos, nos enfrentamos con el cambio cotidianamente. Cómo respondamos a los cambios determina en gran medida cuán felices y exitosos seamos en la vida. Mientras que nuestra relación con el cambio varía en función de el tipo de cambio, sigue siendo de vital importancia que seamos conscientes de nuestras tendencias. Si mantenemos una observación de cómo estamos respondiendo a los cambios en nuestras vidas, podremos crear activamente la vida que deseamos vivir.

A continuación les presento cinco maneras de relacionarse con el cambio. A ver si se reconocen en alguna de ellas:
El Precavido
El precavido vive en la negación respecto al cambio. Él o ella es ajena al cambio que necesita suceder. Cuando se presenta el cambio, el precavido hará lo que sea necesario para mantenerse alejado de él. La negación es un mecanismo de autoprotección que nos protege del dolor. El precavido ve el cambio como doloroso, por lo tanto, cree que si el dolor se pasa por alto, con el tiempo va a desaparecer. Normalmente, es una fuerte circunstancia externa o persona la que sacude al precavido y lo obliga a cambiar.

El Opositor
El que se resiste puede entender que el cambio es necesario, pero lo combatirá. El que se resiste puede concluir un millón de razones por las que las ideas no funcionan. Una cliente recientemente me compartió una experiencia que tuvo con su madre. Su madre se quejaba constantemente de todo el desorden en su casa, y de no tener tiempo suficiente para lidiar con él. En un esfuerzo por ayudar a su mamá, mi cliente le hizo varias sugerencias, entre ellas le ofreció su asistencia para ayudarle a organizar y despejar su vida. Cada propuesta fue respondida con una excusa, y el cambio no se produjo. El que se resiste obtiene más beneficios percibidos por no hacer cambios, y por lo tanto, seguirá atrapado hasta que esos beneficios se hayan resuelto.

El Hablador
Al igual que el que se resiste, la hablador le dirá a todo mundo los cambios que quiere hacer, pero rara vez apoyará su discurso con la acción. Hasta hace poco, yo era una habladora a la hora de meter orden en mi casa. Me quejaba de ello. Me gustaba hablar de lo importante que era para mí simplificar y vivir con menos. Le daba lecciones a mis hijos y a mi esposo, pero siempre encontraba algo más importante que hacer. Hablar de cambio es un paso positivo en la dirección correcta, pero si no se actúa, el cambio no tendrá lugar. Afortunadamente, por fin me he graduado de la fase del hablador y ahora respaldo lo que digo con mis acciones.

El Voluble
El voluble es bueno para reconocer los cambios que necesitan suceder. Puede hablar de lo que va a hacer, e incluso hará un plan para tomar medidas. El voluble comenzará su camino hacia el cambio como una bengala. Lleno de fuego y energía, se involucra por completo en el cambio. Entonces el fuego comienza a apagarse, la energía comienza a esfumarse, y la bengala se extingue. El voluble puede arrancar y detenerse con el cambio. A veces tiene éxito y a veces se da por vencido.

El Motivado
El motivado envuelve con sus brazos el cambio. Ve el cambio como una oportunidad para hacer las cosas de manera diferente y mejorar su vida. Es un amante del aprendizaje y se desenvuelve muy bien con el cambio. A pesar de que reconoce que el cambio no siempre es fácil, posee la perseverancia para continuar a pesar de las subidas y bajadas, la fuerza emocional para manejar su estabilidad mental, y la actitud para aprovechar al máximo todas las oportunidades.
Entonces, ¿qué cambios quieres hacer en tu vida? ¿Qué cambios inesperados se está produciendo a tu alrededor? ¿Qué cambios te gustaría que se llevasen a cabo en tu familia o en este mundo? ¿Y cuál es tu relación con ese cambio?