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P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


¿Qué tan sana es tu relación de pareja?

por Linda Sapadin

Algunas parejas parece que en verdad tienen una buena relación, hasta el día en que sorprenden incluso a sus mejores amigos con el anuncio de que se están divorciando. Otras parejas, en cambio, con frecuencia discuten y critican. Sin embargo, al día siguiente se despiertan relajadas, sonrientes, y agradecidas la una con la otra.

Es evidente que la salud de una relación no siempre es evidente para quienes son ajenos a ella. Incluso puede que no sea evidente para aquellos que la están viviendo. A veces no sabes si tu relación está en peligro o si simplemente están pasando por algunos baches en el camino. Por supuesto, el tiempo lo dirá... nada permanece igual. Las cosas ya sea que mejoran o empeoran. Pero, ¿no sería útil poder evaluar los síntomas, como se hace en el caso de los problemas médicos? De ese modo podrías tranquilizarte respecto a que lo que estás experimentando no es para tanto o si tal vez sería bueno buscar ayuda antes de que las cosas se compliquen más. En efecto, estos son los síntomas críticos y graves que tienen consecuencias importantes si no se tratan de inmediato.

Si estás reflexionando respecto a la salud de tu propia relación, debes conocer cinco señales que indican que pueden surgir problemas más adelante. Permíteme resumirlos.
  1. Interpretar el "mal comportamiento" de tu pareja como un defecto de carácter irreversible.
    No es sólo lo que hace tu pareja (o deja de hacer) lo que crea problemas, también es cómo interpretas su comportamiento. Por ejemplo, si se suponía que debía recoger algo de camino a casa al salir del trabajo y no lo hizo, ¿piensas que él o ella es egoísta y nadie le importa un comino excepto sí mismo, o que se olvida y se distrae con facilidad. Cuanto más negativa sea tu interpretación, más contundentes serán sus implicaciones. Cuanto más lo percibas como algo permanente en vez de temporal (estar cansado o distraído), mayor peligro correrá la relación.

  2. Quejarse con frecuencia el uno del otro.
    Quejarse mutuamente es cuando una persona se queja y su pareja, en lugar de atender la demanda, presenta una queja en contra. Imagina cómo te sentirías si te dice tu esposo, "¡Qué día tan difícil tuve!", y tú le respondes, "Piensas que tu día fue duro... deberías haber visto lo que yo pasé". Quejarse mutuamente siempre conduce a una sensación de alienación, suele expresar "no puedo hablar contigo", o "no estás interesado en lo que tengo que decir". Mucho mejor es escuchar y comprender primero, y luego exponer tu propio tema.

  3. Tratar a tu pareja con desprecio.
    Obviamente, no puedes esperar que una relación sea sana si "masticas" a tu pareja y luego la escupes como aperitivo. Sin embargo, cuando el desprecio es menos evidente, puede que no seas consciente de ello. Ten cuidado con el desdén que toma forma de:

    • Mover tus ojos mientras habla tu pareja
    • Asumir un tono condescendiente
    • Responder con gestos de disgusto
    • Plantear una posición no negociable que impida toda posible discusión
    • Utilizar un lenguaje irrespetuoso que implique insultos y maldiciones

  4. Una respuesta circular respecto a las críticas y una actitud defensiva.
    Un patrón típico: ella está enojada con él. Él responde a la defensiva, justificando que está bien pero condiciona su respuesta a un "sí, pero". Ella no cree que la haya entendido. Entonces se vuelve más crítica, y se enoja más. Él se vuelve más defensivo y más distante. Según se intensifica este modelo, ella lo regaña más y él se encierra más. Ella siente que "es inútil hablar con él", y él siente que "si ella tiene siempre razón, ¿para qué se molesta en responderle". El resultado final: Frustración al más alto nivel. No es bueno para la relación. No es bueno para la autoestima de cada individuo.

  5. Que no haya momentos suficientemente buenos para compensar los malos.
    A todos nos han dicho que "hay que tomar lo bueno y lo malo". Pero esto es más fácil decirlo que hacerlo. Porque no basta con tener una relación de uno-a-uno entre los buenos y malos. Por desgracia, los negativos tienden a permanecer más tiempo en la memoria y toman mucho tiempo para sanar. Por lo tanto, se necesita contar con al menos cinco buenas experiencias para contrarrestar una mala. Y si la mala es particularmente dañina, esperar a que sólo el tiempo y un esfuerzo sincero pueda reconstruir la confianza.
Así que ahí queda. Si reconoces cualquiera de estos síntomas en tu relación, no pierdas más tiempo para abordar las cuestiones. ¿No sería genial pensar que tu pareja te provocara una sonrisa en lugar de una mueca? Espero que no te des por vencida en una relación que todavía tiene potencial para sanarse y seguir creciendo.