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P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


Seres sensibles

por Stefanie Miller

El otro día le pregunté a una amiga, "¿Cuándo me podré sentir normal?" Ella me miró como si le estuviera haciendo una pregunta capciosa. Su respuesta fue, "Stefanie, no eres "normal", pero en el buen sentido, eres especial. Ser sensible te hace única y es lo que hace que seas quien eres".

Cada vez me es más difícil tolerar lugares concurridos y ruidosos. Tengo que prepararme para estar cerca de grandes grupos de personas, relajándome antes de salir y dedicando tiempo para recuperarme después.

Es frustrante, porque hay veces que me gustaría hacer algunas cosas, pero cuando me reviso energéticamente, sé que mi sistema nervioso no puede manejar un flujo de estímulos desbordados. He aprendido a honrar y escuchar lo que necesita mi ser. A veces mis partes no funcionan como un equipo, a la vez que quiero hacer más y creo que debería ser capaz de manejarlo, energéticamente no puedo obligarme, de lo contrario lo pagaría más tarde sintiendo fatiga y desequilibrio. Acepto mis fortalezas y debilidades. Estoy aprendiendo a integrar mis partes, emocional, mental, espiritual y física, para funcionar como un equipo en el que se conserve el equilibrio.

Las relaciones son delicadas de mantener, sobre todo como un ser sensible. Es un reto estar con otros ignorando lo que están pensando y sintiendo. Una persona muy intuitiva suele saber lo que alguien piensa o siente antes de que pueda incluso saber o darse cuenta de lo que está pensando o sintiendo. Muchas veces sé cosas que parecen ser de conocimiento común o muy obvias, cuando en realidad puede estar relacionado con algo muy personal de lo que alguien puede o no ser consciente, o estar dispuesta a compartir. Así que tengo que establecer un blindaje en mí misma para no invadir su campo energético.

He trabajado muy duro para no sobrepasar mis límites sin permiso. Trato de no asesorar o ayudar a cualquier persona sin que me lo pida. No quiero entrometerme. Cuando damos o recibimos ayuda sin haberla solicitado, no estamos ayudando en absoluto. No lo podemos hacer aunque nuestras intenciones puedan ser buenas. Cada uno de nosotros necesita encontrar su propio camino. Podemos apoyar a alguien en su proceso de sanación y estar ahí cuando nos necesite, sin embargo, para que cada uno de nosotros crezca, debemos desempeñar un papel activo para que se produzca un cambio auténtico y duradero.

Al ser sensibles, también tendemos a absorber la energía de otras personas, que puede ser agotadora. Es posible que, consciente o inconscientemente, llevemos la carga de alguien a cuestas o que seamos una esponja para aquellos que descargan sus emociones en nosotros para sentirse mejor. Si estamos en público, en pequeños grupos o individualmente, podemos sentir cuando estamos recogiendo las "cosas" de los demás. Sé que me estoy sobrecargando cuando se me empieza a acelerar el corazón, mi pensamiento es confuso, y una sensación como si estuviera sofocada o mi sistema nervioso se volviera loco. Mis cinco sentidos comienzan a sobrecargarse, el sonido ambiental se magnifica, y puedo sentir que me empieza a entrar pánico y me desconecto.

Cuando mi sistema nervioso ha llegado al máximo, no me puedo concentrar en lo que alguien me dice y no puedo hacer sentido en lo que digo. El ruido de la televisión, la radio o en los alrededores, me ponen nerviosa. Tengo que darme cuenta cuando he llegado a mi punto de saturación y tengo la necesidad de volver a mi interior para volverme a equilibrar. Mi estómago me empieza a doler, y mi cuello y los hombros se me ponen muy tensos. Es curioso, porque antes de entrar en cualquier situación prevengo mi estrategia de salida, por si fuera necesaria. Siempre voy a tener mi propio método de escape. Calculo la cantidad máxima de tiempo que puedo manejar una situación dada.

La mayoría de los métodos probados y verdaderos de limpiar mi campo de energía está en pasar mucho tiempo en la naturaleza, estar con mis perros, caminatas, baños de purificación, respiración profunda, y pasar tiempo en mi remanso de paz. También me siento muy afortunada de tener buenos amigos que me quieren. Si estoy en un lugar público con una persona con la que me siento segura, la uso como un amortiguador. Soy capaz de utilizar la energía del amor como un escudo y combinar energías con ellas para evitar el impacto de los estímulos circundantes.

Al ser sensible encuentro relaciones que son más delicadas de mantener. Siento que tendemos a ver el potencial de alguien más que lo que realmente es capaz o está dispuesta a dar. Me parece que las personas sensibles tienden a dar más de lo que reciben. Son capaces de discernir y percibir lo que alguien necesita antes de que lo pida y ofrecerles su ayuda. Las personas sensibles saben intuitivamente lo que los demás sienten y necesitan, y desean ayudar como puedan. El problema es que se centran tanto en la gente y sus necesidades que se olvidan de sí mismas. A veces es más fácil sentir en el corazón de los demás que en el de uno mismo. No entiendo cómo puedo saber tanto de otra persona y algunas veces tener tan poca claridad sobre mí. Como persona sensible realmente aprecio cuando alguien me puede ofrecer la misma bondad, ternura, apoyo y amor incondicional que estoy dispuesta a dar. Nos necesitamos mutuamente.

Las personas sensibles suelen ser muy creativas, gente artística. Sienten y ven las cosas con mucha profundidad. También tienen una fina apreciación de las cosas, una reverencia por la vida. Muchos son perfeccionistas. Pueden ver todos los ángulos de una situación única y la puede diseccionar con precisión. Tienden a analizar las situaciones y profundizar en sus sentimientos y emociones. ¡Pueden pasar horas y horas evaluando algo y llegar a una visión más clara de lo que nadie se haya podido imaginar! ¡A veces no puedo evitarlo! Entonces sé que tengo que alejarme de una situación a fin de poder descubrir una nueva perspectiva.

Aprender el arte de dejar ir es un talento bien cultivado por el ser sensible. He encontrado que es necesario saber cuándo hay que soltar algo por el bien de todos. Tiendo a querer hacer todo lo posible por ayudar a las personas. A veces la única forma de beneficiarlas es soltando. No siempre sé las respuestas desde mi perspectiva limitada. Cuando confiamos y permitimos que las cosas sean, podemos respirar nueva vida en las situaciones que cargamos sobre nosotros. No siempre podemos arreglar las cosas. Tenemos que aprender a dejar que las cosas sean. Mi frase favorita: "Es lo que es".

Siento que tenemos que amarnos a nosotros mismos de la manera en que somos. Me siento frustrada conmigo misma por ser tan extremadamente sensible en todos los sentidos. Esa es mi naturaleza verdadera y tengo que aceptarla. Quiero estar saludable, en equilibrio y feliz, así que debo cuidar mi esencia. Hoy le estaba leyendo un cuento a mis alumnos de segundo grado y discutía con ellos acerca del amor y la aceptación de uno mismo, y no tratar de ser alguien o algo más. Entonces recordé que tengo que seguir mi propio consejo.