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Cómo se transforman los estados emocionales en lo que tú creas

por Ewa Schwarz

Parece que el mensaje "lo que piensas es lo que creas" se dice en todas partes estos días. Suena bien en teoría, pero para mucha gente es difícil traducirlo o ponerlo en acción. Para algunos sólo se convierte en un duro recordatorio de lo que no están creando en sus vidas. Cuando una persona se enfoca en la supervivencia o el resolver su situación es un drama tras otro, este mensaje no tiene sentido, y en todo caso, crea una carga de culpa por no crear una vida positiva.

Sin embargo, lo que pensamos y cómo nos sentimos impacta nuestras decisiones y tiene una gran influencia en nuestra experiencia de vida, seamos conscientes de ello o no. Todo el mundo enfrenta una gran variedad de retos y eventos que crean algún tipo de dolor emocional. Es la forma en que perciben esos eventos específicos lo que hace que surjan reacciones emocionales a partir de casos concretos.

No podemos controlar las variables externas de nuestras vidas, pero podemos controlar nuestras reacciones internas a esos eventos. Si tu mente sostiene este punto y dice que tus emociones y tus reacciones son involuntarias, entonces mi respuesta es que no has tenido el suficiente entrenamiento para elegir tus reacciones. Sí, todas tus reacciones emocionales son una opción en algún nivel de tu subconsciente. Pero espera, si está en tu subconsciente, entonces, ¿cómo podrías controlar conscientemente tus reacciones? Mi respuesta a eso es que no has tenido el suficiente entrenamiento para hacer que tu subconsciente sea más consciente en tu vida cotidiana.

Puedes observar las diferentes áreas de tu subconsciente operando, con una frecuencia sorprendente. Las reacciones automáticas son las partes de tu subconsciente que puedes aprender a observar. Cuanto más te observes y prestes atención a tus patrones de comportamiento, más habilidad vas a desarrollar para poder cambiar esas respuestas automáticas. Cuando empiezas a cambiar para dejar el comportamiento habitual, te abres a una mayor espontaneidad y creatividad. Estar en ese espacio en lugar de un estado reactivo te permite tomar mejores decisiones y ver las oportunidades que no habrías visto cuando eras reactiva.

Tus ideas son similares a tus emociones. Muchos pensamientos son habituales sin darnos cuenta de que son un hábito. ¿Alguna vez has pensado por qué tienes el mismo proceso de pensamiento una y otra vez? Es porque ese es un hábito que nunca has pensado abandonar. Esto es especialmente importante cuando el hábito es un pensamiento negativo. Este tipo de pensamiento estimula las reacciones emocionales negativas. Cuando hablo de reacciones emocionales, estoy incluyendo los pensamientos que se relacionan con esas reacciones.

Cambiar tus reacciones automáticas es un proceso de múltiples pasos que requiere paciencia. Es una habilidad que necesitas aprender y que evolucionará con la práctica. La práctica de algo significa que en un principio no vas a ser muy hábil en ello, por lo que en lugar de intentarlo sin éxito y abandonar la práctica, trata de cometer errores, aprende de esos errores, y mejora en ello mientras aprendes y creces.
  • El primer paso para cambiar tus reacciones emocionales es reconocer que las tienes y las quieres cambiar. Escoge algo fácil para comenzar, como cuando te enojas con una persona mientras conduces. Observa cómo la reacción es automática, ni siquiera piensas en ello, simplemente sucede. ¿Pero por qué sucede?

  • El segundo paso es preguntarte con honestidad, "¿Por qué me enojo?" Tu cerebro va a cooperar de buena gana y te dará todo tipo de justificaciones para enojarte. Sin embargo, enojarse no es una solución como podrías pensar, simplemente es una reacción emocional negativa. Considera la posibilidad de que podría haber una forma alternativa de enfrentar la situación que ha provocado tu ira.

  • El tercer paso es volver a definir lo que te ha sucedido. Entonces, ¿qué si alguien te hace una seña con el dedo, se te interpone en el tráfico, o lo que sea que hizo que te enojaras? Aquí tienes una opción. Puedes ver que la otra persona tiene problemas no resueltos que la llevan a actuar de esa manera. Sus acciones no se dirigen a nadie en particular. Esta es la manera en que reaccionan ante las situaciones y no tiene nada que ver contigo, si no te lo estuvieran haciendo a ti se lo estarían haciendo a alguien más. Cuando te enojas por todo, puedes volver a definir el evento para que no te sientas agredida u ofendida personalmente. Cualquiera que sea la situación, opta por verla de manera diferente y da un paso atrás emocionalmente, tan pronto como sientas el brote de ira. ¿Qué es esa emoción? Está ahí porque te sientes amenazada de alguna manera.

  • El cuarto paso es crear una razón diferente para la acción de la persona que te ofende que no sea tu reacción automática. Esta parte puede ser muy interesante debido a que tu mente quiere estar en lo cierto acerca de tu percepción de la experiencia. Puedes imaginar razones diferentes para distraer tu mente y crear un espacio para que el enojo disminuya y desaparezca.
Puedes ponerte seria o ser bromista cuando creas significados diferentes para los acontecimientos. La parte importante es quitarle energía a la ira. Así, por ejemplo, el pensamiento más lógico sería pensar: "esa persona aprendió su comportamiento de sus padres y no es consciente de cómo su conducta afecta negativamente a los demás". Otra opción sería "esa persona saca su frustración y su ira contra el mundo porque así es como observó que sus padres reaccionaban ante el mundo".

En ambos casos, ambas explicaciones muestran que la persona en cuestión tiene conductas subconscientes que no ha reconocido. Por supuesto que sería mejor si cambiara su comportamiento, pero eso está fuera de tu control. Lo único que te tiene que importar a ti es tu presión arterial. No los puedes cambiar, pero comprender porqué las personas actúan de la manera en que lo hacen sin tomarlo como algo personal te permite tener una mejor experiencia de vida.

Usar el humor para calmar tu reacción puede ser muy divertido. Si una persona te hace una señal con el dedo puedes elegir a pensar "bueno, al menos está haciendo un poco de ejercicio". Haz tu propia versión.

Es importante que te entrenes para ver a los demás de una manera más realista. Ese "imbécil" puede haber recibido una noticia muy triste: la muerte de alguien querido, un divorcio, la pérdida de un puesto de trabajo, etc. Por lo general, es probable que esté reaccionando con miedo a algo que hace reacción en su propia vida. La gente tiende a actuar de forma agresiva como una forma de defensa para prevenir que les hagan daño, ya sea real o percibido. Elige detener el ciclo reactivo que pasa de una persona a otra.

Encontrarás que tu enojo se disipa rápidamente cuando entrenas a la mente para que elija una reacción diferente. ¿Nunca te sentirás enojada de nuevo en una situación similar? Por supuesto que no. Tus reacciones condicionadas han estado contigo durante el tiempo que has estado viva. Cambiarte a ti misma toma tiempo, práctica y persistencia.

Si sigues tratando de cambiar tus reacciones emocionales lo que probablemente sucederá es que con la práctica consigas mejorar en su manejo, especialmente cuando tu espontaneidad y creatividad se muestren con más frecuencia. Serás capaz de descubrirte más pronto y elegir conscientemente una respuesta diferente. Con el tiempo reaccionarás cada vez menos. Llegarán casos en los que no te enojes porque cambiarás al pensamiento lógico de inmediato. Esto sucederá cada vez más.

Sin embargo, habrá días en los que enfrentarás retos físicos, mentales, emocionales y/o espirituales. En esos días parecerá que has olvidado todo lo que has aprendido y estarás en un estado reactivo ante muchas cosas. En esos días, aprende a reconocer que realmente estás haciendo lo mejor que puedes, teniendo en cuenta los retos que te ocupan en el momento. Muchas veces pasar la página y tener una buena noche de sueño te ayudará a entrar en un mejor estado de ánimo y de nuevo en marcha al día siguiente.

Sentirte mal contigo por no ser capaz de manejar mejor las cosas es una solución sin salida. No permitas que tu mente te derrote. Cuando te castigas por algo, no te estás permitiendo ver qué es lo que puedes aprender de una situación. Lucha contra esta forma de auto-abuso con las mismas herramientas que te he propuesto para enfrentar la ira. Puedes utilizar estas herramientas para detener cualquier pensamiento negativo o reacción emocional.

Los resultados

Al cambiar la forma en que piensas o como reaccionas y alivias tus reacciones emocionales, tu vida se vuelve más fácil. El resultado inmediato es más tranquilidad, menos ansiedad y una mejor salud. Tu conciencia de ti misma aumenta, así como la conciencia de cómo se comportan los demás seres humanos. A su vez, comienzas a experimentar el mundo de manera diferente y en lugar de constantes desafíos la vida se vuelve un poco más fácil poco a poco.

A escala más grande, tal vez estar más relajada y feliz te acerque ese trabajo. Cuando manejas un reto de manera positiva y desde una perspectiva orientada a las soluciones en lugar de ser emocionalmente reactiva, puedes ser creativa en la búsqueda de maneras de conseguir lo que quieres. Así es como lo que piensas se convierte en lo que creas. Si tus pensamientos están llenos de lo que está mal, no dejas espacio para ver lo que puede ser adecuado y qué otras posibilidades hay.

Si piensas que no puedes hacerlo, no lo harás. Te darás por vencida fácilmente y encontrarás los signos de tu fracaso. Si decides que quieres algo y dejas de dudar sobre lo va a suceder, puedes encontrar la fuerza para superar cualquier desafío o bloqueo, y crecer con cada experiencia hasta que estés en condiciones de conseguir lo que quieres. Es en el crecimiento que encuentras nuevas oportunidades.

Se empiezan a dar nuevas oportunidades porque ya no estás atrapada en la ceguera de las reacciones emocionales y los pensamientos negativos. Tan pronto sacas la cabeza de los pensamientos oscuros, las situaciones se vuelven más brillantes. En vez de hacer la misma cosa una y otra vez, al romper el ciclo de tus propias respuestas habituales empiezas a tener nuevas experiencias que se vuelven más positivas. La razón por la que se vuelven más positivas se debe a que tomas las cosas menos personales. De ahí proviene tu poder personal.

Cuanto menos te centres en el comportamiento de los demás y mires qué puedes cambiar de ti misma, más control tendrás en tu vida. Tus opciones serán más claras y fáciles de aprovechar. Encontrarás opciones que nunca habrías considerado antes. Tomarás riesgos que nunca pensaste que podrías tomar. Esos riesgos a veces no dan los resultados esperados, pero a veces llegan con grandes recompensas.

Sin embargo, en realidad no hay tal cosa como un fracaso. Piensa en lo que significa el fracaso para ti. A continuación, sustitúyelo por la siguiente frase: "No conseguí mi objetivo deseado o previsto". Entonces mira lo que puedes hacer de manera diferente en el futuro y opta por aprender de la experiencia.

Ahora ya sabes cómo se traduce tu estado emocional en lo que creas. Más importante aún, ahora tienes algunas herramientas que puedes utilizar para empezar a crear una vida diferente para ti. Todo sucede con un pequeño paso a la vez. No hay ninguna cura milagrosa, sólo los resultados de tu propio esfuerzo. ¡Ahora ve y practica!