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La verdad sobre las creencias autolimitantes

por Larry Agresto

La buena noticia es que todos experimentamos creencia autolimitantes, la mala noticia es que... todos padecemos de creencia autolimitantes. Pero hay otras buenas noticias: podemos hacer algo al respecto.

Las creencias autolimitantes tienen una razón de ser, mantenernos a salvo, a salvo de tener que tomar un riesgo o cometer un error. Si te has dado cuenta, creemos que existe un personaje en la cabeza que no para de decirnos: "no puedes hacer eso, no trates de hacerlo porque no eres lo suficientemente bueno, lo suficientemente inteligente", y así sucesivamente.

Parece ser que cuando hay que iniciar un cambio en nuestra vida o asumir un nuevo reto, a menudo nos encontramos con creencias limitantes. Las emociones que se desencadenan son negativas, como el miedo, la ira o la tristeza. Lo que pasa en nosotros es que nos enfrentamos cara a cara con los viejos programas que se crearon al inicio de nuestras vidas. Si no eres consciente de tu comportamiento, vas a repetir los viejos patrones negativos y luego te preguntarás ¿por qué?

He encontrado que usualmente, ni somos conscientes de que una creencia limitante es sólo una creencia limitante. Debido a que se ha convertido en un hábito, la aceptamos como una realidad, como si esa fuese la manera en que las cosas deben de ser. Podemos pensar que estamos creando nuestras creencias limitantes en el presente, cuando que en realidad tuvieron su origen en los acontecimientos y pautas de comportamiento del pasado. Por el momento, olvidamos que tenemos una elección, la posibilidad de elegir una creencia diferente. Básicamente, tan pronto como entramos en el mundo de las creencias limitantes, nos adentramos en nuestro pasado.

La mayoría de las creencias limitantes se crean en las etapas de desarrollo de la infancia. Como resultado, los estudios han demostrado que la mayoría de las creencias son producto del entorno. Desde la unidad familiar, a la forma en que fuimos criados, a nuestros profesores, amigos, iglesia y nuestra comunidad. Todas estas relaciones juegan un papel en lo que nos convertimos y cómo interpretamos el mundo. Si te criaron en una cultura con creencias limitadas, esto sin duda influirá en la conformación de la lente a través del cual percibes el mundo. Así es cómo y cuándo una persona comienza a desarrollar su propia imagen.

A medida que maduras en un adulto joven, no percibes un mundo de posibilidades ilimitadas, sino un mundo con limitaciones. Como niño, en cualquier entorno, ya sea en el hogar, en la escuela o en la sociedad, si te dicen continuamente que algo no se puede hacer, con el tiempo aprenderás a creértelo. En la etapa de desarrollo de la infancia, la mente es como una esponja, ansiosa por absorber la mayor cantidad de conocimientos y nueva información como sea posible. La mente va a absorber lo que vea, escuche o se le diga que debe creer, aunque sea negativo en su naturaleza.

Dada su falta de madurez y experiencia, un niño no puede considerarse responsable si él o ella no es capaz de distinguir entre una afirmación positiva y una creencia limitante. Hasta que te das cuenta como adulto que existen estas limitaciones, no puedes y no haces ningún esfuerzo por cambiarlas. En primer lugar debes entender por qué te limitas y como lo haces, para que puedas elegir una nueva opción, una nueva posibilidad.

¿Cuál crees que es tu verdad? Básicamente, los pensamientos, lo que pienses, va a crear tu realidad. El pensamiento puede estar basado en una verdad o en una creencia limitante. Este escenario es el responsable de que los individuos estén por encima o por debajo de sus capacidades en la vida. Si tú crees que no puedes, es probable que no puedas, si cree que puedes, es probable que así será.

Las creencias limitantes inician con los viejos programas que influyen en nuestro comportamiento, que son básicamente nuestros hábitos. El primer paso para modificar nuestras creencias limitantes es ser conscientes de ellas. Una vez que lo estamos, podemos empezar a disciplinar nuestros pensamientos y conductas, para que nos permitan cambiar nuestras acciones. Cambia el interior, tus pensamientos, y cambiarás el exterior, tus resultados.

Considera el hecho de que tenemos la capacidad de crear conscientemente lo que elegimos en el momento presente. Cuando aceptamos nuestras creencias autolimitantes como una realidad, estamos negando nuestro poder para crear. A menudo, la razón por la que desperdiciamos este poder tan fácilmente y aceptamos nuestras creencias limitantes como la realidad, es porque es lo que conocemos. Pero si puedes disciplinar tu conciencia, puedes crear el mundo de tu elección, un mundo de posibilidades ilimitadas.

Te dejo con el hecho de que ninguna creencia está tallada en piedra. Cualquier creencia puede ser alterada si te centras en el cambio mediante una disciplina, repetición y meditación. Aquí te propongo algunas técnicas simples que puedes utilizar para cambiar tus creencias autolimitantes:
  • Date cuenta que todos tenemos creencias limitantes

  • Entiende que no las has creado intencionalmente

  • Date cuenta de que puede cambiar permanentemente todas las creencias y hábitos asociados en 21 días

  • Para empezar, está en el presente y sé consciente de que lo estás siendo, es decir, tus creencias

  • Pregúntate si lo que crees de ti mismo te sirve a ti y a tu vida

  • Si la respuesta es no, entonces comprométete a cambiar esa creencia específica
Reemplaza la creencia limitante con una afirmación positiva de por qué crees en ti mismo y lo que tú eliges lograr. Continúa con este proceso por un mínimo de dos veces al día durante 21 días. En ese momento, comenzará a darte cuenta de que produce un cambio permanente en tu sistema de creencias.