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P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


Un llamado a la madurez

por Dra. Jennifer Howard

Cuando miramos donde nos encontramos como sociedad en estos tiempos, nos damos cuenta que tenemos mucho trabajo por hacer, a pesar del hecho de que este año implica muchos cambios y necesarios comienzos. La crisis económica impulsada por la codicia desenfrenada, los políticos que sienten que están por encima de la ley y muchos otros líderes que no están ejerciendo un verdadero liderazgo, han llevado a nuestro país, por no hablar del mundo, a vivir tiempos tumultuosos. Estos cambios repentinos en el mundo han desenterrado una serie de sombríos acontecimientos.

Lecciones no aprendidas
¿No deberíamos haber aprendido del pasado, como de los glotones y locos años veinte que nos condujeron a la depresión preocupante y devastadora de los años 30? La miopía está conformada por velos personales y sociales. Lo que le falta a muchos de estos llamados líderes es madurez. Sin embargo, desde hace bastante tiempo, esa inmadurez se ha mantenido porque en apariencia sus decisiones habían sido exitosas. Sin embargo, esto los llevó a tomar decisiones terriblemente equivocadas que nos han terminado por afectar a todos.

¿Qué es la madurez?
Cuando pienso en una persona madura, pienso en alguien que actúa basándose en consideraciones meditadas y cuidadosas. Al parecer, gran parte de nuestra cultura actúa nuestro lado adolescente e impulsivo. Muchas personas envejecen y, sin embargo no maduran. Cuando hablo de madurez me refiero a un comportamiento reflexivo, internamente conectado, introspectivo, considerado, que sopesa todos los aspectos de su comportamiento. Nuestra mentalidad excesivamente adolescente ha alimentado una imagen amante de la diversión que implica imprudencia, impulsividad, y acciones peligrosas que comprometen a nuestra sociedad. Este comportamiento temporal satisface un placer momentáneo y nos engaña, nos lleva a pensar que podemos eludir la inevitable realidad, ahora la realidad nos ha confrontado con lo inevitable.

Nuestra sociedad enfrenta una encrucijada que tiene la posibilidad de ayudarnos a crecer en todas nuestras potencialidades como individuos y como comunidad. Crecer hacia el desarrollo de un sentido de valía fuerte y maduro que fundamente los esfuerzos necesarios para nuestra supervivencia. Es así de importante.

¿Qué se necesita?
Desarrollarnos como un ser humano que podamos admirar requiere conciencia, que a su vez construya una sociedad de verdaderos adultos. Podemos ser los líderes que anhelamos. Creo que este es el mensaje que debe animarnos como pueblo hacia una forma más amplia de ver el mundo.

Aprender a asumir nuestra responsabilidad, desarrollar nuestra integridad y una sincera búsqueda de la verdad, nos conducirá a una humilde sabiduría que pueda sustentar nuestro mundo. Este tipo de madurez introspectiva, además de ser realmente curiosa intelectualmente, conduce a un conocimiento interno que está fundamentado con firmeza en la realidad. Sólo después de este nivel de investigación podremos confiar en nuestras intuiciones.

Hay que tener valor
Gran parte de nuestro liderazgo ha estado basado en corazonadas, sin haber realizado una profunda investigación de los hechos o una comprensión de todos los aspectos. Esto nos ha conducido a un caos innecesario. En la vida ya hay bastante incertidumbre como para prescindir de una madura cautela. Ya hemos visto demasiados giros de lo que nos demanda la realidad para adaptarnos a este momento. Esta falta de cuidado se puede experimentar como arrogancia en muchos de nosotros.

Crecer y aceptar ceder a la madurez, así como asumir rendir cuentas, es una muestra de valentía. Al igual que con cada nuevo día, se nos da la oportunidad de asumir el reto de alcanzar nuestra potencial madurez. Esta madurez puede traer gran satisfacción, no sólo placeres momentáneos. Con el fin de tener una sociedad más funcional, los individuos tenemos que estar dispuestos a asumir nuestra responsabilidad y hacer lo que sea necesario para convertirnos en los líderes que anhelamos.