Trans4mind
P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


No abras la caja

por Wynne Stevens

Me encanta el misterio implícito en las teorías como las de la mecánica cuántica. Describen el mundo sub-atómico, un mundo en el que viven elementos extraños con nombres extraños como fotones, quarks, leptones y antiquarks... cientos en realidad. Estos son teóricamente los elementos primarios que constituyen la naturaleza íntima de la materia. Sin embargo, se comportan de manera extraña e impredecible, por lo menos de acuerdo a nuestra comprensión de la realidad.

En la medida en que avanza la tecnología, los científicos profundizan más y más en la compleja estructura de la materia, sólo, según parece, para encontrarse con más preguntas que respuestas. De ahí el misterio, la maravilla. Y, con ese misterio, nos hacemos preguntas respecto a realidades y posibilidades que superan nuestra capacidad de entender. Yo pertenezco a la mayoría, cuya comprensión de estas teorías es superficial. Sin embargo, ofrece maravillosas analogías y metáforas que ayudan a llenar los vacíos de mis propios conceptos de la realidad y la conciencia.

Por ejemplo, tomemos la idea de que los elementos cuánticos pueden existir simultáneamente en dos estados diferentes, tanto en forma de partículas –como pequeñas partículas de polvo– así como ondas o estados de energía pura no física. ¿Cómo pueden ser ambas cosas a la vez? Las partículas significan materia: una "cosa"; las ondas son energía en su naturaleza: un potencial.

Cuando no son observados, estos extraños elementos parecen actuar sólo en forma de onda, bailando y vibrando, interactuando con otras energías de manera compleja y misteriosa. Así representan energía pura con un potencial infinito.

Pero cuando los científicos "ven" o intentan medir los fenómenos cuánticos, estos elementos sólo dejan "huellas": sugiriéndole al observador que son partículas discretas como evidencia. Por ejemplo, como las huellas dejadas por los electrones en una placa fotográfica. ¿Significa esto que la materia no tiene existencia real excepto en nuestro marco de observación o de referencia? ¿Su existencia es sólo aparente en relación a nuestros aparatos sensoriales o de medición?

Esto es un poco complicado para mi mente no científica. Los elementos cuánticos, energía y materia al mismo tiempo, ¿son sólo observables en forma de partículas? Si es así, esto me lleva a hacer algunas interesantes especulaciones.

En última instancia estamos compuestos por estos extraños elementos cuánticos por el hecho de que somos un conjunto de átomos y moléculas en forma orgánica y celular. Entonces, por tanto, somos materia y energía al mismo tiempo también. Intercambiables y abiertos a infinitos estados y posibilidades?

La ciencia postula que, en ausencia de medida u observación, el estado natural de todas las cosas existe como energía pura, impredecible y por siempre interactuando con otros campos de energía en un vasto universo de infinitas posibilidades. Esto sugeriría que nuestras propias energías cuánticas individuales se encuentran en una continua interacción con los de todas las otras energías cuánticas conectadas y en movimiento con el orden divino. Me encanta esta imagen. Para mí es el concepto de la conexión espiritual.

Sin embargo la ciencia es algo más mundana. Las observaciones de estas entidades sólo revelan su componente de partícula o materia en un punto específico en el tiempo. Una vez observado, se pierde para siempre el potencial de estos elementos cuánticos para tomar otras formas o direcciones, congelados en el tiempo sin posteriores posibilidades. Estas partículas observadas y registradas ahora son separadas y diferenciadas. Se dice en la jerga científica, que su infinito potencial e interactividad se ha "colapsado" en un estado de partícula (física) por la observación. Antes de la observación sólo había energía potencial... con infinitas posibilidades. En otras palabras, una vez que "conocemos" su estado, los demás estados posibles dejan de existir.

Abrimos la caja y miramos dentro. Debemos ver lo que hay ahí. Tal vez hay un tesoro... tal vez no. Sea lo que sea existe como potencial puro... como estado energético... hasta que abrimos la caja. Entonces sabemos. Ahora su contenido es real y finito... su potencial se ha colapsado... separado.

¿Habrá manera de resistir la tentación de mirar dentro de la caja y siempre permanecer en un estado ilimitado de anticipación? No es fácil para nosotros los seres humanos. No estamos construidos de esa manera. Nuestras mentes y egos demandan ver la realidad y por eso seguimos abriendo la caja en una búsqueda constante para medirnos a nosotros mismos y nuestros contenidos en relación de los contenidos de los demás. Al hacerlo, nos separamos y aislamos.

Con todas las personas con las que interactuamos, de una u otra manera, hacemos lo mismo: buscamos dentro de la caja tratando de definir la propia realidad en yuxtaposición con los demás. Esa realidad es limitante.

Mientras que soy tan culpable como cualquiera en mi fracaso por resistir esta tentación, trato de usar este principio abstracto de la teoría cuántica como una metáfora de la forma en que me limito o me preocupo obsesivamente acerca de lo que parece no tener solución. Si pudiera pasar más tiempo fuera que dentro, tal vez podía sentir mejor el potencial ilimitado de mi ser en forma de onda... el componente espiritual que siempre está presente y siempre interactuando con arreglo a un orden divino que tiene en mente nuestros mejores intereses. Si yo creo... si sé que existe este misterioso componente energético de mi ser, soy capaz de estar más en paz, aun cuando me sienta triste y de nuevo mire dentro de la caja buscando respuestas.

O si tengo un problema que parece que no se resuelve, me acosa la idea de lo que podría pasar ... lo que podía salir mal. Busco entonces constantemente dentro de la caja congelando los posibles resultados para el momento presente. ¿Qué pasaría si pudiera dejarla sola y permitir que toda la gama de posibilidades se abriera ante mí? ¿Esperar la solución en lugar de forzarla?

En realidad no existe ninguna caja... y no hay límites, sólo los que nos imponemos a nosotros mismos. Nuestra constitución es notable y misteriosa, y consiste en la posibilidad energética descrita en el mundo cuántico: nos concede un potencial ilimitado si se lo permitimos.

Así que la ciencia de la Teoría Cuántica me presenta esta útil metáfora. No abras la caja, no existe una caja. Enfócate en esa gama de posibilidades infinitas y las interacciones que son tuyas. Ellas existen para ti y para aquellos con quienes te relacionas. Siempre presente y siempre con tus mejores intereses en mente y corazón... y los de los demás también.

En realidad, todos estamos en esto juntos.