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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


Siete principios para la curación personal y de nuestro planeta (y/II)

por Anodea Judith

  1. Vive el amor.
    Estamos entrando en una nueva era en este planeta, la era de la organización cultural, donde los principios básicos se necesitan cambiar del poder al amor. Durante los últimos 5000 años la humanidad ha estado luchando por poder, la conquista de territorios, y librar guerras. Nuestra tecnología ha creado un cerebro global, cuyas neuronas cibernéticas reflexionan intensamente. Pero según conectamos esta colosal red superconsciente, también tenemos que despertar el corazón mundial.

    Este cambio ha iniciado desde hace mucho tiempo. Desde que Buda predicó la compasión hace 2600 años y Cristo nos enseñó a amar a nuestro prójimo tanto como a nosotros mismos, ha habido un gradual —de hecho, muy gradual— despertar por los derechos de los demás. A medida que la población se convierte en una entidad global, este despertar se une con la comprensión de que todos compartimos el aire, la tierra, el agua y la energía. Apenas estamos empezando a tomar una posición sobre los principios, no sólo para beneficio personal, sino porque en realidad nos importa lo que le sucede a otros, porque es importante, y porque hace que la vida sea más agradable para todos. ¿Qué significa vivir el amor? El nombre sánscrito del chakra del corazón es Anahata, que significa ileso. No vamos a ser capaces de trascender la era del chakra del corazón hasta que dejemos de causarnos daño entre nosotros, hasta que dejemos de matar, robar, lastimarnos entre nosotros y al medio ambiente que nos rodea.

    Vivir el amor es tratar las cosas como si importaran. Si importan, nos preocupamos por ellas. Cuidar es dar, proteger, estar en comunión con el amor. No hacemos esto por culpa, intimidación o por la fuerza. Cuando lo hacemos por amor, es porque queremos, porque es importante para nosotros, porque nos importa. Sin embargo, parece que nos hemos quedado sin amor en el mundo, sin placer, sin belleza. Cuando perdemos nuestra libertad y poder, nos desencantamos, desilusionamos y desconectamos. Usamos y abusamos, como un adolescente que asalta el refrigerador sin pensar en mañana. Y como los adolescentes, estamos en proceso de adquirir la mayoría de edad, la mayoría de edad del corazón, iniciada por los desafíos de hoy al tomar una postura, abriendo paso a las aguas que limpian los sentimientos, despertando nuestra voluntad para convertirnos en adultos marcados por la responsabilidad de cuidar de nuestro mundo y de su futuro.

    El principio de organización de esta época es asociaciarnos para cooperar. Esto significa que cooperemos con la voluntad que hemos ganado con el tercer chakra. Estamos en colaboración con el mundo que nos rodea, y como todas las asociaciones, se produce alegría cuando está basada en el amor. Se nos ha dado un planeta exquisito: hermoso, abundante, misterioso, poderoso. Hemos recibido unos cuerpos increíbles para transitar por el camino de la vida. Se nos han proporcionado herramientas para ver, escuchar, movernos, aprender. Tenemos corazones capaces de sentir, saber y cuidar, que viven y laten en el centro de cada uno de nosotros.

    Pero apenas estamos aprendiendo a vivir en sociedad, aprendiendo lo que significa una verdadera relación. Hombres y mujeres que apenas están alcanzando la igualdad por primera vez en miles de años. Las mujeres hace muy poco ganaron su derecho a votar y siguen luchando por su soberanía y su decisión a reproducirse. Estamos apenas comenzando a tener un contacto suficiente con el extranjero que nos puede asociar con culturas diferentes a la nuestra. Las Naciones Unidas sólo tienen 57 años de edad, un infante a escala del tiempo de la evolución cultural, que todavía está aprendiendo a coordinar su poder. Vivir el amor es pedir lo que podemos dar, no lo podemos conseguir. Necesitamos pasar de una economía basada en bienes a una economía basada en servicios, que sea siempre una economía basada en recursos renovables. Cuanto más demos, más mejorará para todos nosotros. Pero tenemos que dar desde el sentido individualizado del poder y la pasión, no desde el egoísta rechazo indiscriminado del propio ser, por el que trabajamos tan duro para hacerlo despertar.

    Vivir el amor es entrar en un sistema de reciprocidad perpetua. Aprender que la palabra merecer es producto de servir. Hay suficiente para todos si nos mantenemos unidos. La diferencia entre la enfermedad y el bienestar es la diferencia entre yo y nosotros. Vivir el amor es abrir nuestros corazones a la compasión. Es co-crear un mundo de colaboración con los demás, asociación con la tierra, asociación entre la mente y el cuerpo, yo y el otro, hombres y mujeres. jóvenes y viejos. Es reemplazar el conflicto por la cooperación. Darnos cuenta que ambas partes en un conflicto tienen verdades importantes que deben ser honradas. Es entrar en el paradigma de una negociación ganar/ganar, dejando atrás el uno/otro, nosotros/ellos, ganar/perder. Y cuando esta asociación se base en principios que importen, en experiencias placenteras y se construya con voluntad despierta, entonces el amor se producirá de forma natural.

  2. La comunicación cataliza.
    La gente habla. La puedes escuchar en la radio, en los restaurantes, en los noticieros. Se plantea el debate: ¿Guerra o paz? ¿Progreso o sostenibilidad? ¿Conservadores, liberales o los verdes? ¿Qué va mal? ¿Qué va bien? ¿Qué diablos pasa? ¿Es que nadie tiene sentido? ¿A qué nos atenemos? Entrar en la edad adulta es entrar en la conversación de adultos para ofrecer la visión fresca de la juventud pero establecer un diálogo entre lo viejo y lo nuevo. Estamos llegando al momento donde la tecnología hace que esto sea posible, donde las conversaciones pueden ocurrir a nivel mundial en lugar de sólo a nivel local, y todos podemos ser testigos de ello a través de Internet y los medios de comunicación.

    Si vamos a cambiar el mundo en algo en lo que nuestros hijos puedan vivir, DEBEMOS comunicarnos. Eso significa en cualquier momento y en cualquier lugar en el que te sea posible. Puedes hablar con gente en el supermercado, en el autobús, en los aviones. Habla con tus vecinos, tus compañeros de trabajo, pero lo más importante, habla con la gente que tenga opiniones diferentes. Si ves a alguien que tira algo que puede ser reciclado, respetuosamente le puedes sugerir que hay un lugar adecuado para depositarlo. Si ves que alguien golpea a un niño, con mucho tacto dile: "¿Qué te pasa?", y ve si necesitan ayuda. Si lees o escuchas algo en el periódico o en un programa de entrevistas con lo que estás de acuerdo o en desacuerdo, manda un mensaje o haz una llamada. Envía mensajes de correo electrónico. Haz que tu voz se escuche. Sé parte del cambio que deseas ver. Involúcrate en la comunicación.

    El primer paso para intervenir en la comunicación, por supuesto, es escuchar. Todos sabemos lo que es que alguien llegue y de pronto interrumpa una conversación sin haber escuchado lo que se había dicho. Es más probable que sea bien recibido si primero escucha.

    ¿Qué necesitamos escuchar? Tenemos que escuchar a muchos niveles: en primer y más importante lugar, a nuestra propia voz interior, a los reclamos de nuestra verdad interior, la verdad de nuestras convicciones, la verdad de nuestras experiencias, de las cosas que realmente nos importan. Tenemos que escuchar las voces de los demás, el debate mundial (nos guste o no) que se lleva a cabo en las noticias, para que podamos escuchar las tendencias de nuestra cultura, los reclamos de nuestros niños, los reclamos de otras naciones. Tenemos que escuchar a la población juvenil sin juzgarla, porque nuestro futuro estará en sus manos. Tenemos que conectar con ellos, conversar con ellos, aprender de ellos, compartir nuestra sabiduría con ellos.

    He oído decir que un padre pasa los primeros años de vida de su hijo enseñándole a ponerse de pie y hablar, y el resto de su infancia diciéndole que se siente y se calle. Eso es lo que sucede con el antiguo paradigma del poder. Pero ya es hora de levantarse y hablar. ¡Ponerse de pie y alzar la voz! ¿Cuándo tienes miedo de decir tu verdad?

    Si no comunicamos lo que queremos decir, ya sea en pequeña medida, con nuestra pareja, o en gran medida, en cómo van las cosas en el trabajo, en la comunidad, pueblo o país, ¿cómo podemos esperar que nuestros representantes se pongan de pie y hablen en favor de una nueva forma de ser si nosotros no lo hacemos en nuestras pequeñas vidas? Una mayoría silenciosa es una mayoría oprimida que forma parte del paradigma de la sumisión. Una mayoría silenciosa en este momento del planeta perderá sus bosques, sus aguas, su seguridad y su libertad.

    Una mayoría silenciosa es un silencioso asentimiento a permanecer anclados en el pasado en vez de crear el futuro. Así que, ahora llegamos a la pregunta, ¿cómo lo hacemos? Esto nos lleva a nuestro principio del sexto chakra...

  3. La visión vitaliza.
    Tener una visión es tener una fuerza vitalizante para actuar con inspiración, algo que nos levanta por las mañanas, que nos conduce durante el día, y que despierta nuestra imaginación por las noches. El más reciente desarrollo evolutivo en el cerebro humano son los lóbulos frontales de la corteza cerebral, la parte del cerebro que puede aprender de los errores, planear para el futuro y, curiosamente, la parte que está involucrada en la empatía, la comunidad y la sensibilidad moral. Esto significa la capacidad de pensar sobre nuestro futuro y desarrollar nuestro comportamiento en consecuencia. Un fenómeno relativamente reciente. De hecho, es tan reciente que parece que no ha ocurrido en absoluto. Todavía sólo hay un puñado de personas que viven la posibilidad de lo que puede ser en lugar de lo que ha sido, que buscan la séptima generación (sostenibilidad), y no sólo los estados financieros del próximo trimestre. Esta falta de visión resulta en una grave crisis social: una pobreza en la imaginación.

    ¿Como llegar a ser adultos en términos de población mundial? Comenzamos cambiando de la pro-creación a la co-creación. Estamos pasando de los tiempos en que el fomento de una familia grande era una expectativa normal, a un momento en que la gente está teniendo menos hijos o ninguno en absoluto. En su lugar estamos aprendiendo a co-crear: a cooperar en la creación de un futuro juntos, un futuro que puede ser el paraíso que este planeta está destinado a ser. Todos debemos participar en la tarea de entretejer esta visión.

    Una visión global no será creada para nosotros por algún líder "iluminado", ya que es una parte esencial en la iniciación de los adolescentes el que se conviertan en creadores del futuro y no esperen más a que las figuras paternas lo resuelvan por ellos. Esta visión es demasiado grande para cualquier líder, así que la tendremos que co-crear en conjunto, aportando una parte de la visión que llevamos en nuestros corazones. Como en cualquier sinergia creativa, es la combinación de ideas lo que crea el mejor producto, y es generalmente mucho más de lo que cualquier persona pueda imaginar por sí misma.

    Así que la visión todavía tiene que emerger, pero podemos empezar por identificar los elementos que nos gustaría ver. Supongo que si cada uno de ustedes imagina su fantasía favorita del paraíso, un elemento que todos tendrían en común sería la belleza. La belleza hace que el mundo sea placentero, la belleza evoca lo mejor de nosotros, y la belleza invita al amor.

    La belleza nos permite reconocer que estamos cerca de lo divino, ya que todo en el mundo natural contiene belleza. Como el sexto chakra se relaciona con ver, queremos imaginar un mundo que tenga belleza.

    La belleza libera la imaginación. Como dijo Albert Einstein: "La imaginación es más importante que el conocimiento". Debemos tener imaginación si queremos visualizar un futuro. Tenemos que trascender las limitaciones del pasado y crear desde ahí una plataforma completamente nueva. Y si creamos desde la belleza, es más probable que quedemos satisfechos con lo que obtengamos, más probable que lo amemos y cuidemos de ello, y es más probable que perdure.

    Queremos un mundo que se base en la verdad, el amor, la libertad, el placer y el respeto por las cosas que importan, elementos de los chakras que les he presentado hasta ahora.

    Para vivir los principios del sexto chakra, que encarna luz, tenemos que iluminar. Iluminar es enseñar, proyectar luz, reconocer la luz cuando la vemos y enviarla de vuelta. Los reyes y los sabios siempre han sido representados como rodeados de luz, pero en verdad, el oro de sus coronas y joyas simplemente refleja la luz del observador. Así que cuando veas luz en otro, refléjala de nuevo. Aprecia la bondad en otro. Exprésalo. Celébralo. Cuanto más reflejemos esta luz en todos sentidos, más luz crearemos para que todos la podamos ver.

    Y cuanto más nos aligeremos, por medio del placer y el empoderamiento, por medio del amor y la risa, por medio de abrirle los ojos a la belleza, mejor podremos ver el panorama general, y empezar a entender la conciencia que está detrás de todo ello. Esto nos lleva al principio del séptimo chakra...

  4. La conciencia es todo y todo es conciencia.
    Internet le está dando a la civilización tecnológica un instrumento a través del cual podemos aprender a tratar con una mente grupal, o lo que conocemos como el cerebro global. Esta vasta red de conciencia contiene información sobre todo lo que puedas imaginar, con más de 100 millones de portales, todos relacionados entre sí y accesibles desde las computadoras en nuestras casas.

    Por supuesto, ninguno de nosotros podrá accesar toda la red, es demasiado grande. En su lugar, ingresamos a un portal en particular a nuestra elección y descargamos la información que estamos buscando en los electrones de nuestros ordenadores personales, y desde ahí, lo cargamos en nuestra propia conciencia orgánica. Una cosa es tener un cerebro global y otra muy distinta es que este cerebro global esté despierto.

    Cuando se ve a la perspectiva terrestre como un organismo planetario, podríamos decir que en Gaia está creciendo su corteza cerebral, uno de cuyas lóbulos frontales puede realmente ser capaz de planear el futuro, y como los lóbulos frontales en nuestros cráneos, fomentar empatía y sentido moral. Al igual que Internet es un vasto campo de la conciencia del que se descarga información, nuestro mundo natural es una red universal de la suma de las conciencias de nuestras mentes individuales que recibe información cada vez que enfocamos nuestra atención. Debido a que nuestra capacidad de atención es breve, y nuestro ancho de banda estrecho, tenemos una comprensión limitada de la totalidad, como en el cuento de los hombres ciegos que experimentan diferentes partes del elefante. Pero a medida que expandamos esa conciencia, aumentemos la información, establezcamos comunicación y entretejamos esa información entre nosotros, podremos tener una idea del panorama completo y de la inteligencia superior detrás de él.

    ¿Cómo podemos expandir esa conciencia? En primer lugar despertando y poniendo atención. Nuestro mundo está en peligro, y el peligro siempre es un estímulo para despertar. ¿Qué tanta atención pones cuando conduces por una carretera sinuosa y peligrosa bajo una lluvia enceguecedora? A medida que el cerebro global se enlace como un órgano de la conciencia para todo el planeta, es esencial que cada uno de nosotros, como agentes en ese cerebro global, pongamos atención, no sólo a lo que estamos haciendo, sino también a lo que estamos pensando, viendo y escribiendo.

    Los acontecimientos actuales están llamando nuestra atención. Nos están pidiendo que despertemos para cuestionar, analizar, discriminar, y para aquellos que estén abiertos a ello, orar y pedir orientación. Porque este vasto campo de conciencia tiene una inteligencia innata, una que ha sido probada a través de eones de tiempo evolutivo hasta llegar a producirnos a nosotros e invitarnos a participar en este increíble momento de iniciación.

    Practicar la meditación y pedir orientación es entrar en comunicación con la inteligencia divina, con un poder superior. Entramos en esta relación no como pasivos hijos obedientes, sino como co-creadores del futuro, a través del rito de la próxima era del despertar, la era del corazón. Es hora de despertar al poder que es nuestro, pero también despertar a la enorme responsabilidad que conlleva. Como adolescentes, nuestro crecimiento físico se ha completado. Nuestro crecimiento espiritual debe empezar ahora. El mundo está en nuestras manos y el futuro es nuestro. Que sea de inspiración divina.

    Primera parte...