Trans4mind
P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


Comparte tu riqueza

por Stephanie Marston

El cuidado es instintivo. Si un niño se pierde, le ayudamos a encontrar a sus padres. Si alguien se tropieza, por reflejo tratamos de alcanzarlo para detener su caída. Si el auto de algún compañero de trabajo no arranca, le ofrecemos llevarlo a su casa.

Es una parte natural del ser humano. Vivimos, por tanto, ayudamos. La ayuda surge debido a los obstáculos que hacen que caigamos, y tenemos, en esencia, cuidado por nosotros mismos. Ayudamos porque una persona sin hogar que pide alimento, es nosotros. Ayudamos porque la persona en el desamparo que está preocupada por dar de comer a su familia, es nosotros. Ayudamos porque el miembro de una pandilla que defiende su territorio, es nosotros. Ayudamos porque el niño del que se ha abusado y necesita un refugio seguro, también es nosotros.

Algunas de las preguntas que le hago a los participantes en mis seminarios son: "¿Cómo puedes usar todo tu ser para servir al mundo?" "¿Cómo puedes utilizar la sabiduría que has acumulado de tu experiencia de vida para mejorar nuestro planeta?" "¿Quién sientes que tiene mayor obligación de servir?" Tómate un momento y considera qué es lo que realmente importa. ¿Los embarazos en adolescentes? ¿La justicia social? ¿El medio ambiente? ¿Las personas sin hogar? ¿Las especies en peligro de extinción? ¿El hambre en el mundo? ¿Los derechos humanos? Hay muchos temas que requieren de tu tiempo, energía y dedicación. "En una época carente de verdad y certeza, y lleno de angustia y desesperación", escribe la poeta Louise Bogan, "ninguna mujer debería estar avergonzada en su intento por devolverle al mundo, mediante su trabajo, una parte de su corazón perdido".

Algunos hombres y mujeres con las que he hablado sienten que lo que son capaces de dar no es suficiente como para que su contribución sea significativa. Cuando escucho esto, la mayoría de las veces parece una excusa para no participar. A las personas que dudan, les comparto esta historia.

Un día una mujer caminaba por una playa desierta en México. Mientras caminaba, vio a otra persona a la distancia. Según se le acercaba, se dio cuenta de que era un hombre que estaba recogiendo algo que lanzaba una y otra vez al océano.

Una vez que llegó a donde el hombre se encontraba, se dio cuenta de que éste recogía estrellas de mar que habían sido arrastradas por las olas. Una a una las estaba devolviendo al agua. La mujer, sorprendida, se acercó al hombre y le saludó: "Buenos días. Me pregunto qué está haciendo".

Él le respondió que estaba devolviendo las estrellas que habían sido arrastradas por las olas en la marea baja. Luego pasó a explicarle que si no las devolvía iban a morir.

La mujer le dijo: "Pero debe haber miles por toda la playa. No es posible llegar a todas ellas. Simplemente hay demasiadas".

El hombre sonrió, se inclinó, y recogió otra estrella de mar. Mientras la arrojaba de nuevo al mar le respondió: "Para esa, he hecho una diferencia".

Cuando la gente me pregunta: "¿Qué tengo que dar?", mi respuesta es "Todo". Todo lo que has aprendido y experimentado. Todo lo que eres, que es considerable. No, la mayoría de nosotros no va a ser la Madre Teresa y dedicará su vida a servir después de haberse trasladado a Calcuta. Pero eso no es lo que se nos pide. Lo que estamos llamados a hacer es lo que podamos para contribuir, por pequeño que esto sea.