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¿Depende la conciencia del cerebro? (y/II)

por Chris Carter
El filósofo francés Henri Bergson tenía ideas similares a las de Schiller, aunque no está claro si alguna vez leyó Riddles of the Sphinx. Bergson intentó reconciliar el determinismo físico con la aparente libertad de la conducta humana al proponer una teoría de la evolución en la que la materia es permeada por la conciencia creativa: la materia y la conciencia interactúan, como componentes elementales del universo, no reducibles el uno al otro.

Según Bergson, el cerebro canaliza y limita la mente, restringiendo el foco de atención y excluyendo los factores irrelevantes para la supervivencia y propagación del organismo. Se supone que los recuerdos tienen una locación extra-cerebral, pero que la mayoría normalmente se descartan por razones prácticas, y en apoyo a esto, se refiere a las experiencias cercanas a la muerte en las que las historias de vida de los sujetos pasan ante sus ojos. El cerebro es por lo tanto "el órgano que atiende a la vida" y un obstáculo para un mayor conocimiento. Especula que si el cerebro es un obstáculo que limita, filtrando las formas de la conciencia que no se requieren para las necesidades biológicas del organismo, entonces la libertad del cuerpo puede resultar en una forma más extendida de conciencia que continúa el camino de su evolución creativa.

En 1898 el psicólogo y filósofo William James hizo una ponencia en la Conferencia Ingersoll. Al inicio de la conferencia sus primeros comentarios fueron que "Todo el mundo sabe que las limitaciones en el desarrollo cerebral causan imbecilidad, que los golpes en la cabeza causan pérdida de la memoria o de la conciencia, y que los estimulantes del cerebro modifican la calidad de nuestras ideas". Después señaló que los fisiólogos modernos "sólo han demostrado el hecho generalmente admitido de una dependencia pendiente de detallarse en el que las distintas formas de pensar son funciones de zonas especiales del cerebro".

James entonces explora las diversas posibilidades del tipo exacto de dependencia funcional entre el cerebro y la conciencia. Normalmente es considerado como producido, en el sentido de que el vapor se produce en función de la caldera. Pero esto no es la única forma de función que encontramos en la naturaleza; también tenemos al menos otras dos formas de dependencia funcional: la función permisiva, que se encuentra en el gatillo de una ballesta, y la función transmisora, a partir de una lente o un prisma. La lente o prisma no producen la luz sino que simplemente la transmiten de una forma diferente. Como escribió James:
"Del mismo modo, las teclas de un órgano sólo tienen la función de transmitir. Abren sucesivamente los distintos tubos y permiten que escape el aire de diferentes maneras. Las voces de los diversos tubos están constituidas por columnas de aire que vibran según emerge. Pero el aire no se origina en el órgano. El órgano es sólo un aparato que permite que fluyan al mundo porciones particularmente delimitadas."
Mi tesis ahora es ésta: que, cuando pensamos que el pensamiento es una función del cerebro, no estamos obligados a pensar en la función productiva solamente, también tenemos derecho a considerar la función permisiva o de transmisión. Y esto lo deja de tomar en cuenta la psicofisiología ordinaria.

James entonces plantea una objeción a la teoría transmisiva de la relación cuerpo-mente: "Sí, la teoría de la transmisión puede ser una posibilidad lógica, pero ¿no es sólo una especulación desenfrenada? ¿No es más sencilla la hipótesis de la producción? ¿No implica un mayor rigor científico considerar la relación entre el cerebro y la mente como de producción y no de transmisión?"

Sin embargo, como señala James, desde la perspectiva de la ciencia estrictamente empírica, estas objeciones no tienen peso alguno. Estrictamente hablando, la mayoría de lo que podemos observar son variaciones concomitantes entre los estados del cerebro y los estados de la mente. Cuando hay cambios en la actividad cerebral de una determinada manera, entonces también cambia la conciencia. La hipótesis de la producción, o de la transmisión, es algo que añadimos a las observaciones de la variación concomitante con el fin de tomarlo en cuenta. Un científico nunca observa los estados cerebrales produciendo estados de conciencia. De hecho, ni siquiera está claro lo que significaría observar dicha producción.

Y, en cuanto a la objeción de que la hipótesis de la transmisión es de alguna manera fantástica, se puede oponer exactamente la misma objeción a la teoría de la producción. En el caso de la producción de vapor en una tetera tenemos un modelo fácil de entender –sobre las alteraciones del movimiento molecular– porque los componentes que cambian son físicamente homogéneos entre sí. Sin embargo, el que la relación mente-cuerpo haya sido tan sorprendente durante tanto tiempo se debe a que los fenómenos físicos y mentales parecen ser completamente diferentes entre sí. Esta diferencia radical en su naturaleza es sumamente difícil de conceptualizar en relación a los términos de cualquier cosa con la que estemos familiarizados. Es en parte por esta razón que a pesar de que ha pasado más de un siglo desde que James hizo su ponencia, que en todo este tiempo ni la psicología ni la fisiología han sido capaces de concebir algún modelo inteligible de cómo los procesos bioquímicos podrían transformarse en la experiencia consciente.

Se ha señalado muchas veces que no se necesita algún requisito lógico en el sentido de que sólo "lo semejante causa a lo semejante", o en otras palabras, que sólo las cosas de naturaleza similar pueden afectarse entre sí. Pero esta consideración no ha eliminado el misterio de la relación mente-cuerpo.

Como escribió James, la producción de la conciencia por el cerebro, si es que de hecho ocurre, es "hasta donde alcanza nuestro entendimiento, un milagro tan grande como si dijéramos que el pensamiento se genera espontáneamente, o es creado de la nada". James continúa:
"La teoría de la producción es, por tanto, ni una pizca más sencilla y creíble en sí misma que cualquier otra teoría concebible. Es sólo un poco más popular. Todo lo que uno necesita hacer, por lo tanto, si la corriente materialista nos desafía a explicar cómo el cerebro puede ser un órgano que limite y determine de alguna forma una conciencia producida en otra parte, es pedirles que expliquen cómo puede ser un órgano que produce la conciencia. Para efectos de la polémica, las dos teorías están exactamente a la par."
En resumen, James elaboró las líneas de razonamiento expuesto anteriormente por Schiller, y sostuvo que la dependencia de la conciencia en el cerebro, por la forma en que se manifiesta en el mundo material, no implica que la conciencia dependa del cerebro para su existencia. Al final de su libro, The Varieties of Religious Experience, admite estar impresionado por la investigación de Frederick Myers y otros miembros de la Sociedad para la Investigación Psíquica, y concluye que la cuestión de la supervivencia es un caso por determinar con hechos.

James escribió estas obras al final del siglo XIX, pero desde entonces estos argumentos han sido aprobados y desarrollados por varios filósofos y psicólogos más recientes, como los filósofos Curt Ducasse y David Lund, y el psicólogo Cyril Burt. Este último resume elegantemente la posición fijada con anterioridad por Schiller, Bergson y James:
"El cerebro no es un órgano que genera la conciencia, sino más bien un instrumento que evolucionó para transmitir y limitar los procesos de la conciencia y de la atención consciente a fin de limitarlos a aquellos aspectos del ambiente físico que en cualquier momento son cruciales para el éxito terrestre de la persona. En este caso, fenómenos como la telepatía y la clarividencia no serían más que los casos en que fueron eliminadas algunas de las limitaciones."
El argumento en su esencia es que las hipótesis de la transmisión y la producción son igualmente compatibles con los hechos que el materialismo trata de explicar –tales como los efectos de la senilidad, las drogas y el daño cerebral de la conciencia–, pero que la hipótesis de transmisión tiene la ventaja de proporcionar una marco para entender otros fenómenos que permanecen inexplicables sobre la base de la hipótesis materialista. Los materialistas simplemente niegan que existan estos otros fenómenos, ya que se dan cuenta que la existencia de estos fenómenos pone su ideología en peligro de extinción.
Primera parte