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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


Niveles de desarrollo mental de Patanjali

por Ken Ward

Patanjali nos indica 6 niveles de desarrollo:
  1. El primer nivel de desarrollo es muy similar a la psicoterapia. Revisa las zonas de nuestra vida que mantenemos inconscientes, confrontándolas de forma que se produzca una catarsis. Esta reacción descarga la emoción, con lo que se libera un mayor espacio para que la persona crezca.

  2. El segundo nivel se refiere a la integración del Ego y la Sombra. La palabra Yoga proviene de "yugo", unir las dos partes. Esta es un área que conquistó el catolicismo histórico. Muchas personas no se dan cuenta que parte de las raíces de nuestro cristianismo tiene correspondencias con el budismo. El cristianismo gnóstico fue eliminado en los primeros tiempos de la iglesia cristiana y volvió a surgir en el siglo 13 con los Cátaros, que fueron aniquilados también. Los primeros cristianos creían en la reencarnación y en la idea de escapar de este universo, que era la idea básica de la Gnosis: "Aquellos que puedan dominar la fuerza interior, vivirán, los demás son sólo pedazos de carne que ya están muertos". Es por el sistema gnóstico del cristianismo que el sistema católico conserva los principios de la confesión. Ahora bien, en la iglesia católica se ha vuelto un procedimiento muy formal, mientras que originalmente Santo Tomás de Aquino lo describe como un sistema bastante desarrollado de la psicoterapia en el que se hacían preguntas como: "¿Has hecho algo malo?" "¿Quién estuvo a punto de descubrirlo?" y al final el sacerdote diría: "¿Has dicho una verdad a medias?" "¿Has dicho más que la verdad?" Todo esto ha desaparecido, pero originalmente les interesaba este nivel: lo que mantiene separados a los dos hemisferios del cerebro no es la perversidad que te hayan hecho a ti, sino el mal que hayas hecho tú y tu necesidad de justificarlo.

  3. El tercer nivel es la realidad del espacio interior: ser capaz de hacer modelos de las cosas en la mente. En el Raja Yoga se habla en este nivel de la capacidad de visualizar para formar un universo interior. En cierto sentido, estas imágenes mentales tienen la misma realidad que el mundo exterior, pero se encuentran en un nivel de vibración diferente. Tenemos imágenes que mantenemos inconscientes, incluyendo imágenes negativas que causan las enfermedades producidas por el estrés: asma, artritis, y cosas de esa naturaleza. Podemos también tener imágenes positivas que producen el efecto contrario. Una persona con imágenes visuales muy intensas puede hacer que cambie el tamaño de sus pupilas y otros factores que normalmente se consideran completamente automáticos. Así es como los faquires indios podían sentarse en una cama de clavos y ese tipo de cosas sorprendentes, dado que tenían control sobre su cuerpo.

  4. El cuarto nivel en el sistema del Raja Yoga es la integración del cuerpo-mente. Este es un paso esencial y necesario. Hay un sistema completo de Yoga que ha sido diseñado con ese fin: el Hatha Yoga. Podemos llevar a cabo la práctica formal de una técnica sin intención y no obtener resultados, así que es necesario comprender los principios subyacentes. En la medida en que somos un cuerpo-mente, tenemos acceso a toda la memoria. Un parapléjico que esté paralizado desde el cuello hacia abajo, tiene una pobreza extrema de imaginería mental y mala memoria, que es la antítesis de lo que pretendemos aquí. Cuando una persona vuelve a establecer comunicación con su cuerpo, mejora su memoria. Las cosas que pueden impedirlo se encuentran en el primer nivel, en el que alguien puede estar profundamente traumatizado, por lo que reprime sus malas experiencias. Buena parte del yoga que se practica en occidente es una versión reducida para una sociedad que se engancha en el consumo inmediato –iluminación en un fin de semana– que pretende lograr este cuarto nivel sin haber alcanzado los tres anteriores.

  5. Hay un quinto nivel en el Yoga que tiene que ver con la velocidad. Existen mantras para ello, algunos de cientos de palabras, que se cantan a una velocidad que se incrementa hasta lograr el estado de "no-mente". En el yoga tibetano este quinto nivel es muy dominante.

  6. Esto nos lleva al sexto nivel. La gran mentira en este universo es el tiempo: la realidad que tenemos persiste porque nuestros pensamientos contienen tiempo, así que no permanecemos en el tiempo presente. Si estuviéramos totalmente en el tiempo presente no habría tensión entre nosotros y la realidad, y la realidad nos dejaría ser. El método utilizado consiste en encontrar un caso particular en el tiempo, y considerar lo que ocurrió justo antes y lo que sucedió justo después, entonces lo que ocurrió justo después de eso, y antes de eso, y así sucesivamente, por lo que tu mente estará enfocada en las pequeñas y pequeñas unidades de tiempo, hasta que desaparezcan.
Una manera de resolver el primer nivel es un método que utilizó Freud. Le pedía al paciente que cerrara los ojos y le decía: "Cuando le toque la cabeza verá una imagen". Luego hacía ciertas preguntas, tales como: "Si usted fuera la imagen, ¿qué diría? ¿Qué sentiría? ¿Qué parte de esa imagen está dispuesto a mantener? ¿De qué emoción en esta imagen está dispuesto a asumir la responsabilidad?" Esto conduce a la persona cada vez más dentro de la imagen, que es un símbolo de la memoria traumática, hasta que se alcanza el centro emocional del recuerdo traumático y se descarga la fuerza contenida en él.

Una técnica para el segundo nivel... Si nombras una imagen mental, en realidad estás usando ambos hemisferios del cerebro. "Piensa en algo y di qué es". Es casi mántrico, muy simple. Es una manera antigua hacerlo, pero en realidad estás haciendo que se integren ambos lados del cerebro. O toma un puñado de granos, los tiras al suelo y los cuentas lo más rápido posible. La mitad del cerebro reconoce los granos y la otra mitad los nombra.

En el tercer nivel existe esta técnica de Ernest Wood... Si doy una lista de objetos y sus nombres, pocas personas podrán ser capaces de recordar toda la lista. El truco es usar tu imaginación para crear imágenes memorables. El primer elemento es una árbol, así que imagina una mesa grande y maciza. Sobre ella (con un sonido metálico) hay un cenicero, pero no es un cenicero común, es un gran cenicero ovalado de color naranja. Lo siguiente que vamos a recordar es una vaca, por lo que nos imaginamos una vaca de color verde en el interior del cenicero. El siguiente recuerdo es un abrigo de piel, por lo que la vaca puede tenerlo puesto. Lo siguiente es un bolso que puede estar atado a la cola de la vaca. Y saliendo de ese bolso se encuentran una variedad de artículos. Un par de gafas, un martillo que cae y rompe las gafas, etc.

Si una persona despliega sus imágenes mentales en colores muy tenues, una manera de hacer que sean más intensos es pensar deliberadamente en blanco y negro, y las imágenes se representarán en colores más vivos. Otra manera es tomar un objeto y colocarlo dentro de una bolsa de papel con los ojos cerrados, y entonces sentirlo por todas partes. Después de un tiempo se formará en tu mente una imagen mental muy vívida del objeto. Aprendemos a negar ciertas áreas, y en nuestros esfuerzos para no darnos cuenta dejamos de ser lo que Gurdjieff llamaba el hombre que se acuerda de sí mismo.

Ambos hemisferios del cerebro tienen cierta capacidad para crear imágenes, pero lo hacen de una manera diferente. Una es un registro de lo que debe estar ahí, como si estuvieras caminando de un lugar a otro, aunque no sepas donde está, ciertas cosas deben estar ahí, como la tierra, el cielo, los latidos del corazón, la respiración, la temperatura, y así sucesivamente. Mientras que el otro lado tiene que ver con lo que podría estar ahí o lo que es diferente. Un lado tiene un registro de todos los relojes marcando que normalmente ignoramos, el otro lado se olvida muy rápidamente de modo que sólo es consciente de que un reloj ha comenzado a hacer tic o que se ha detenido.