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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


Deja de lastimarte y empienza a curarte

por Guy Finley
Cualquier crisis mental o emocional en nuestra vida evidencía alguna "cuenta pendiente del pasado". Pero entendido adecuadamente, ese dolor nos revela donde continuamos aferrados a partes de nosotros que nos cuesta más sostener que la importancia que implican.
Encuentros Cercanos del Tipo Verdadero

La verdad no está más lejos de nosotros que nuestro deseo por encontrarla y auto-sanarnos interiormente. Existen diferentes momentos de la vida en la que ésta se revela ante nosotros; desafortunadamente, estos momentos potencialmente transformadores se suelen perder, porque lo que está mal en nosotros es nuestra falsa naturaleza, que enfrenta a la verdad como si fuera un enemigo que la amenaza.

Nunca está tan a mano el poder de la verdad para sanarnos, como cuando atravesamos por una crisis. Una crisis siempre precede a cualquier avance interior, porque el verdadero crecimiento espiritual es el proceso que remueve los pensamientos y las emociones que nos bloquean. La razón por la que una crisis debe preceder todo avance de auténtica unión con uno mismo, es que la crisis, cualquiera que esta sea, nos indica donde nos hemos empeñado en mantener una creencia en particular, un supuesto sin base, o una halagadora pero decepcionante auto-imagen que está en conflicto con la realidad.

Donde hay conflicto siempre hay dolor, y cuando este dolor inconsciente emerge al nivel de nuestra conciencia, generalmente lo experimentamos como una crisis. Esto explica por qué una crisis es un encuentro cercano del tipo verdadero. Así que, lo que llamamos una "crisis" personal es realmente ese momento en que un conflicto previo que no habíamos visto se hace evidente. Podemos presentar esta idea de otro modo. Se produce una crisis cuando una mentira que nos ha decepcionado se revela como tal: una mentira. Veamos un par de ejemplos.

Tal vez un hombre se ve a sí mismo en control de su vida, pero de pronto se da cuenta que no puede dejar de beber -- o hablar -- o de preocuparse. Ese es el momento en que se inicia el cambio.

Una mujer piensa que es amorosa y gentil, pero de repente se da cuenta de que sus pensamientos son crueles y críticos hacia los demás. Se da cuenta que sólo hace cosas por los demás para que crean que ella es gentil y bondadosa, cuando en realidad está llena de resentimiento.

En ambos casos, cuando el terrible costo de vivir de una falsa pero halagadora auto-imagen se vuelve consciente, la única alternativa que tiene este falso ser, como autor de sus propias decepciones, es empezar a acusar a los demás de su infelicidad. Este recurso le funciona como una "tabla de salvación".

Al asumir que sus circunstancias le dan derecho a quejarse de todo, continúa luchando con la vida en lugar de aprender de ella. Cuanto más defendamos lo que está mal en nosotros, mayor será la evidencia de que opera en nuestra contra en el momento que se produzca una crisis.

La verdad nunca causa dolor. El único dolor en una crisis es el que produce la resistencia del falso ser a la verdad. Una crisis se convierte en un momento de quiebre cuando fallamos en aprovecharla como un momento de cambio. Para convertir una crisis en un momento de cambio en su vida, debe desear aprender la lección que conlleva en lugar de asumir que el mundo está en su contra. Este significativo deseo hace que nazca en usted una conciencia más elevada que pertenece a su naturaleza verdadera. Esta conciencia elevada nunca tiene que resolver una crisis, porque para empezar, nunca tuvo una.