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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


Una experiencia del Gran Amor

por Timothy Freke

¿Qué es el amor?
Esa es una pregunta tan grande y tan importante. Para mí, la comprensión del amor es que el amor es como uno se siente cuando ve a través de la capa de separación que parece que nos divide, y se comunica con alguien (o con alguna cosa o un lugar o actividad), estableciendo una unión con esa persona o cosa. Experimentamos esto en nuestro cuerpo y se producen reacciones químicas, hay buenos sentimientos, es una cosa encarnada, como resultado de ese reconocimiento de unión.

Tengo una niña de 8 años de edad, y la quiero muchísimo. Aunque ella está separada de mí, tiene su propia vida y es una persona diferente –y eso es importante–, también me conecto con ella como una unidad. Así que sus alegrías son mis alegrías, su sufrimiento es mi sufrimiento, sus sueños son mis sueños... la quiero. Y así es para con todo el mundo por el que siento amor. Así que para mí, el amor es como uno se debe sentir, y cuando sucede –sobre todo en mi trabajo como filósofo– se produce un gran sentido de unidad con la vida misma. Puedes entrar en un estado en el que reconoces que fundamentalmente todos somos uno. Uno con este momento y con el misterio de la vida misma.

Cuando te encuentras en unión con Todo, te encuentras enamorado con Todo. De pronto, las enseñanzas que encuentras en el corazón de toda tradición espiritual desde el principio de los tiempos acerca de la unidad y el amor, empieza a tener sentido.

El mensaje es, si podemos ver lo que realmente somos, podemos entrar en un estado en el que somos uno con todo, y nos encontramos enamorados con todo. Y entonces lo expresamos a través de nuestra personal individualidad en la forma en que vivimos, porque vivimos con amor. Lo que significa que nos sentimos conectados con la vida, nos sentimos contenidos, sentimos amor por lo que sucede, pero también sentimos que queremos servir y mitigar el sufrimiento de la vida. Porque el amor es mucho más que una buena sensación. El amor también es sufrir con los demás.

En mi propia experiencia, esto ha hecho que me den ganas de trabajar con personas que están muriendo, y encontrar áreas donde la gente sufre y les pueda ayudar. Así que para mí, el amor es unidad. "Unidad" por sí misma puede sonar seca, pero no lo es porque cuando se encarna, cuando se trata de una verdadera comprensión, se acompaña de un sentimiento, y es ese sentimiento el que hace que valga la pena. Yo lo llamo "Gran Amor". Esa es la palabra que utilizo, porque me gusta mucho la palabra amor. Gran Amor nos une a todos y a todo. Y eso cambia completamente la forma en que vives tu vida.

¿Qué hacemos para llegar a esa sensación?
Hay muchas cosas que pueden hacer para despertar la unidad y el Gran Amor en sí mismos. Una es hacerlo mediante el Amor mismo. Es una técnica que uso con la gente cuando tenemos nuestros seminarios:
  1. Encuentra el silencio, entra en un estado de meditación, y enfócate en el lugar donde se siente el amor con facilidad.

    Mencioné a mi niña, también podría hablar de mi niño o mi mujer o mis amigos; personas que cuando me enfoco en ellas y pienso en momentos de amor por ellas, se hace muy evidente. Entonces empiezan a surgir los sentimientos y puedo reconocer el amor, que es tan dulce y tan poderoso. ¡Iría al infierno por esa persona! Tanto así las amo.

  2. Esa es una experiencia muy poderosa, y según te enfocas en ello, lo empiezas a invocar, por así decirlo. Una vez hecho esto por un rato, una vez que comienzas a recibir esos sentimientos, se vuelve interesante jugar con ello... ¿Qué pasa si lo quieres expandir? No sólo te quedes en lo que es fácil, empieza a intentarlo con alguien por quien no tienes sentimientos. ¿Qué tal con el cartero o alguien así? Alguien que paso por la calle. Un compañero en el trabajo con quien nunca hablas. Alguien que te sea completamente indiferente porque no tienes una relación con él o ella. ¿Será que puedes expandir ese sentimiento de amor y acogerlo también? Creo que es posible.

    Si miro a una persona, ahí hay un ser humano, está lleno de alegría y sufrimiento al igual que yo, tiene un camino, como yo, y es esencialmente el mismo ser misterioso, su esencia también es nuestra esencia compartida. Si me conecto con eso, puedo empezar a permitir que surja el sentido del amor. Ahora, es un tipo diferente de amor, porque no es personal, yo no la conozco como persona, es una especie de compasión impersonal, pero sin embargo es amor, y es muy poderoso y muy hermoso.

  3. Ahora bien, si permites que surja por un rato, te puedes preguntar: ¿qué pasa si doy el siguiente paso? ¿Qué sucede si intento algo mucho más difícil, como acoger a alguien que realmente encuentro bastante difícil de tratar, o que incluso la he desterrado de mi corazón? Alguien que me hizo daño o con quien me he peleado. Esta es una parte difícil de la práctica, pero muy gratificante. Para ver en verdad lo que me mantiene separado de esa persona, debo reconocer que cada quien tiene su versión de la historia. Esta persona ha tenido una experiencia de vida que la ha llevado a comportarse de una manera que yo puedo considerar ofensiva o difícil. Pero se puede llegar a la persona, al niño que hay dentro de cada uno, que puede ser inocente, que ha transitado por este camino de la vida y terminó hecho un lío.

    No tengo que aprobarlas por lo que hayan hecho ni nada de eso, sólo necesito conectarme con todo lo que hay entre nosotros en el amor. Y entonces puedes llegar a amar a tus enemigos, como dice la tradición cristiana. Qué es una cosa increíble de decir, una cosa hermosa que decir: "Ama a los demás como a ti mismo", incluso a tus enemigos, porque todos somos uno mismo. Esa es la Unidad.

  4. Así que meditas con eso por un tiempo, y finalmente (y ésta a menudo es la más difícil) haces lo mismo contigo mismo. ¿Qué pasa si me incluyo en ese Grande y espacioso Amor incondicional? Bueno, hay un montón de cosas de mí que me parecen muy difíciles, que no me gustan y me causan conflicto. Pero debo llegar a lo profundo de mí mismo para encontrar a ese niño inocente en su esencia de ser puro. Conectarme en unión con él y abrazarme a "mí mismo" tal como soy... en ese sentimiento de Amor.
Este simple ejercicio de cuatro pasos, comenzando con algo que encuentras fácil, después con alguien que te es extraño, pasando por quien puede estar desterrado de tu corazón, hasta llegar a ti mismo, me parece una forma muy poderosa de abrirnos desde el amor para llegar con facilidad a encontrarnos con ese Gran Amor.

En realidad, cada paso es como un alivio. Todo lo que estás rechazando, algo que no puedes amar. La barrera se rompe. Y quiero dejarlo claro, no me refiero a lo que clasificamos como "me gusta o no me gusta", ya que eso es una cosa totalmente diferente, sino al amor, que es lo que abraza a Todo, tal como es. Es tan sólo abrazar incondicionalmente a las cosas porque son, o simplemente porque una persona es.

El filósofo griego Sócrates lo dijo hace mucho tiempo: Llegas a este mundo por amor personal, por medio de instancias individuales de amor, hasta que te expandes y expandes, y, eventualmente, llegas al Amor mismo. Creo que es una manera de describir el camino espiritual del despertar.

¿Es algo que puedes practicar todos los días?
¡Puedes hacerlo en el momento que quieras! Creo que es importante integrar esta práctica en tu vida cotidiana para que se convierta en algo que forme parte de ti, y cuando lo necesites esté ahí. Y cuanto más lo hagas, más fácil será. Pero la clave de todo esto es que trasciendas permanentemente tu identidad separada de este profundo Ser.

Tuve mi primera experiencia del despertar cuando tenía 12 años, y ahora estoy cerca de los cincuenta. Durante este tiempo, mi comprensión de la espiritualidad y el despertar ha cambiado por completo, pero lo único que ha permanecido igual es que sé que todo está relacionado con el amor. Eso para mí es lo central.

Si el amor no está presente, no está bien. Cuando el amor lo está, estará bien. Es tan simple como eso. Es lo más importante y algo que todo mundo puede conseguir. Viejos y jóvenes. La única cosa que sabemos con certeza es que este viaje es sobre el amor. Entonces, ¿cómo podemos avanzar en eso?

"El amor es la respuesta", es un mensaje antiguo que ha estado ahí desde el principio de los tiempos, pero también, sin embargo, un problema en un sentido. Muchas de las cosas terribles que nos hacemos entre nosotros, en nuestra vida cotidiana y en todo el mundo a escala global, lo hacemos por amor. Amamos a nuestros familiares y queremos defenderlos. Amamos a nuestra comunidad, así que estamos dispuestos a hacerle daño a alguien más. Amamos nuestra religión y pasa lo mismo.

El amor que nos une en la separación de hecho puede limitar el amor. Hay algo sobre el amor que debe seguir creciendo y no tener límites, porque cuando llega a quedar atrapado en la separación, puede convertirse en su opuesto y empieza a ser destructivo. Hay tantos ejemplos, pero uno que recuerdo ahora mismo es sobre un líder palestino que se encontraba en una silla de ruedas. Era amado por el pueblo de Palestina y los israelíes lo bombardearon y lo mataron. Era amado por haber creado escuelas, se preocupaba por las personas sin hogar, se preocupaba por los más desfavorecidos, amaba a su pueblo y dio su vida desinteresadamente para servir a su pueblo. Pero también mató a niños israelíes y fue capaz de hacerlo por lo mucho que amaba a su pueblo.

Esa es la contradicción con la que nos enfrentamos en el amor: cuando lo limitamos empiezan los problemas. El amor a uno mismo, cuando se limita, es egoísmo. Todo se reduce a preguntarnos si nuestro amor es limitado, o si el sentido de quien somos es tan expansivo y abierto que podemos amar a todo y a todos, incluso a nuestros enemigos. Entonces, el amor es la respuesta.

Así que yo diría que el Gran Amor es la respuesta porque nos libera de la limitación, el apego auto-orientado que en realidad podría interponerse en el camino de lo que realmente es amor.