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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


La iluminación, explicada con claridad

por Sufi George

La experiencia de la iluminación es fácil de explicar. Es experimentar pura conciencia; conciencia que no es consciente de nada a excepción de la existencia de la conciencia en sí misma.

Durante la experiencia de la conciencia, el proceso mental de los pensamientos está vacío, la conciencia corporal no existe; no hay sensaciones; la realidad desaparece. No hay nada en la imaginación, no hay nada en ninguna parte. Es una experiencia de la nada; del vacío.

La compresión que se desprende de vivir ésta experiencia de pura nada, es que uno permanece vivo mientras que todo lo demás ha desaparece. Uno se da cuenta de que la propia existencia no depende de nada excepto de la conciencia en sí misma. Uno se da cuenta de que la conciencia es la realidad principal, el centro permanente dentro de nosotros.

Experimentar la iluminación hace que inmediatamente queden claras muchas cosas. Queda claro que la propia existencia no depende de nada, excepto de la propia conciencia. Esto produce un alivio instantáneo y una liberación. Queda claro que la vida es conciencia y no lo que la conciencia experimenta.

Así que el cuerpo, la mente, el universo físico, los sentimientos, el conocimiento, no son esenciales para estar vivos. El miedo y la culpa desaparecen, porque la conciencia trasciende la posibilidad de ser lastimados y la experiencia no forma parte del propio ser.

Queda claro que todas las experiencias se producen fuera de uno mismo, que la experiencia simplemente fluye a través de la conciencia, y que uno no es responsable por el indefenso acto de experimentar la propia experiencia.

En resumen, este estado de libertad resuelve cualquier problema al eliminarlo, y produce una completa e ilimitada sensación de paz. Esto es tan atractivo, tan magnético, que no se puede olvidar, sólo lo hacemos a un lado en la memoria cuando nos vuelven a asaltar los usuales contenidos producidos por las preocupaciones de la vida.

Antes de experimentar la iluminación, uno no tiene idea de lo que es la vida sin contenidos. Más bien, la propia conciencia está inundada de contenidos, con todas sus preocupaciones y complejos.

Debe señalarse que después de que se desvanece el impacto inicial de experimentar la iluminación, ésta puede dejarse a un lado y fácilmente volver a los viejos patrones de vida.

Sin embargo, después de haber experimentado la iluminación, uno tiene nostalgia por la paz y la libertad experimentadas del vacío. Este anhelo poco a poco influye en que uno experimente cada vez menos la cantidad de experiencia en la conciencia, para dejar espacio a que la conciencia experimente el vacío. Esto se convierte en un acto de balanceo entre estar conscientes del vacío y estar conscientes de la experiencia. Cuanto menos conscientes estemos de la experiencia, más conscientes estaremos de la presencia del vacío. Y así la vida se vuelve más libre y tranquila.

Sin embargo, con mucho vacío y poca experiencia, uno se convierte en un idiota. De ahí la necesidad de aprender a balancearse entre el vacío y la experiencia.

Con suficiente vacío en el balance, no existe nada en la vida que a uno lo pueda consumir. La vida fluye y es cambiante. La vida se convierte más en una película que en una trampa. Para ser más exactos, la vida se convierte en un sueño.

Tener nostalgia por el vacío influye en que la conciencia prefiera mantenerse vacía de experiencia. Sin embargo, el balance implica mantener esfuerzos deliberados por atender cuestiones específicas relacionadas con nuestras necesidades prácticas. Cuanto más contenido de la experiencia haya en la conciencia, menos espacio habrá para el vacío. Cuanto más vacío haya en la conciencia, menos experiencia habrá y ésta menos importante será.