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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


Un punto de inflexión en la conciencia

por Christian de Quincey

Es evidente que enfrentamos una crisis de proporciones y dimensiones sin precedentes: ambiental, económica, social, psicológica, espiritual. Es fundamental reconocer el hecho de que la condición humana es un problema para el planeta. ¿Quién de nosotros está libre de responsabilidad por la degradación que nuestra especie inflige sobre el mundo natural? ¿Y qué podemos hacer al respecto?

Enseño un curso llamado "Paradigmas de la Conciencia" en la Universidad John F. Kennedy. Pasamos once semanas explorando la dinámica de las creencias, acerca de cómo nuestras historias nos afectan como individuos, como comunidades, y como "eco-ciudadanos" globales. Esta situación nos estremeció cuando examinamos el impacto de las acciones humanas sobre el entorno natural.

Las revelaciones sobre la escala del problema hizo que algunos estudiantes se sintieran desamparados, incluso abatidos. La situación parece tan desesperada, y las consecuencias tan grandes e inevitables. Un valiente estudiante, no satisfecho con que yo hubiera identificado las acciones humanas como las principales responsables del cambio climático, se dirigió a mí con una pregunta muy directa: "Creo que hay inocencia en el corazón de todos los seres humanos, y que los humanos no hemos dañado intencionalmente el planeta. ¿Está en desacuerdo?"

Su pregunta me hizo pensar y en respuesta escribí un largo ensayo. He decidido compartir los puntos principales aquí...

Inocencia humana
Dada la evidencia a favor y en contra, simplemente no sé si todo ser humano posee una inocencia innata y permanente en el corazón. Ni siquiera estoy seguro de que sé lo que significa "inocencia humana". Si, por ejemplo, significa que ningún ser humano tiene alguna responsabilidad por el impacto de nuestra especie en nuestra ecología circundante, no lo acepto. Es muy evidente para mí que todos los que vivimos en la civilización moderna tomamos decisiones todos los días que contribuyen, de una forma u otra, a la degradación del medio ambiente... y somos responsables de esas decisiones. En pocas palabras, eso significa que no somos "inocentes".

No sólo estoy hablando de nuestra huella ecológica (es inevitable la producción de alguna huella ecológica por todos los miembros de cada especie). Por "elecciones" me refiero a las decisiones que tomamos con nuestras compras y otras acciones que están disponibles con un menor impacto ecológico. En mi experiencia, algunas personas viven estilos de vida donde siempre eligen acciones eco-sostenibles. Por supuesto, algunos se acercan más que otros a vivir ligeros sobre la tierra. Pero incluso los agricultores orgánicos utilizan motores de combustión interna para transportar sus productos, y usan electricidad en sus hogares. No conozco a nadie que viva exclusivamente de la tierra, que obtenga su energía del sol y/o del viento, y que produzca sus propios alimentos y materias primas para su ropa y su vivienda. Incluso si las personas no son conscientes de las opciones alternativas, la ignorancia no es lo mismo que la inocencia. ¿Quién de nosotros, entonces, es realmente inocente?

No es un asunto de controversia que la actividad humana contribuye significativamente al cambio climático y el calentamiento global como consecuencia de la enorme cantidad de CO2 que emitimos a la atmósfera diaria, semanal, mensual, anual, por décadas y siglos. Sin embargo, a pesar de que todas las ciencias duras apoyen esta tesis, nuestro gobierno ha demostrado un profundo desprecio por la salud y la integridad de los ecosistemas locales y globales. Lo que es peor, por sus acciones los líderes políticos y empresariales demuestran que están dispuestos a destruir intencionalmente los ecosistemas (por ejemplo, por la nivelación de las montañas para acceder a reservas de carbón y verter lodos contaminantes al medio ambiente circundante, haciendo esto legal para las empresas mineras). Los políticos que permiten que esto suceda, junto con las corporaciones y los empleados que participan en ello, no son "inocentes" en mi opinión. Lo hacen y deliberadamente dañan al medio ambiente y a otras especies basados en la creencia de que "los humanos somos especiales" ("la especie elegida por Dios").

La sexta gran extinción
En mis escritos y conferencias a menudo expreso mi aguda frustración por la situación extrema de muchas de las especies, cuya participación en el planeta se les niega, perturba o destruye como resultado crónico de las acciones humanas. Estas especies en peligro de extinción son los verdaderos inocentes. Como ya es sabido, estamos viviendo la sexta gran extinción en la Tierra (la última se produjo hace 60 millones de años cuando los dinosaurios fueron exterminados). Esta vez, sin embargo, la extinción es causada por una sola especie: los seres humanos. Mi sentido de urgencia se alimenta por una creciente reconocimiento de que nosotros (y otras especies) nos estamos quedando sin tiempo. Los expertos predicen que dentro de treinta años un tercio de todas las especies de mamíferos se extinguirán como resultado de la actividad humana (incluyendo, por ejemplo, los gorilas, orangutanes, guepardos, tigres, rinocerontes, y muchos más... junto con un sinnúmero de otras especies de aves, reptiles y peces). Según las últimas estimaciones, hasta el 90 por ciento de las grandes especies marinas de peces se han extinguido debido a la sobrepesca y la contaminación. Estos números me parecen asombrosos, casi increíbles. En mi opinión, cualquier persona que no esté alarmada por ello, o bien no presta atención, o simplemente no le importa porque se ha tragado el mito de que "los humanos somos especiales" (un concepto que manejan los fundamentalistas extremos).

La crisis es real
Realmente no ayuda el adoptar la perspectiva de que, a pesar de la evidencia, "todo saldrá bien al final", o que no deberíamos hablar de la posibilidad de una catástrofe ambiental en nuestras conversaciones. El proponernos desde el pensamiento mágico de "vamos todos a mantener una actitud positiva" no ayudará a abordar las diversas crisis de forma útil. Esto nos obliga a "despertar" y asumir la responsabilidad. Eso quiere decir estar informados acerca de lo que realmente está sucediendo, incluyendo los aspectos de la impactante "sombra" de las acciones e intenciones humanas, sin ignorar las inspiradoras visiones del lado de la "luz" para construir un mundo mejor, más compasivo y sostenible. La realidad siempre incluye tanto a la sombra como a la luz. Tenemos que reconocer y aceptar ambos aspectos.

Elegir la liviandad y la creatividad
En el ensayo para mis alumnos añadí algo que no revisamos en clase. Es esto: Si bien creo que tenemos que despertar a la dura realidad ante nosotros, no creo que sea útil o productivo dejarnos arrastrar por la gravedad del problema. Sí, quiero que seamos más conscientes de los peligros y más despiertos y conscientes de nuestras responsabilidades. Al mismo tiempo, los animo a caminar por el mundo con liviandad y un corazón iluminado. Aun cuando sintamos pena y dolor (de hecho, incluso ira) ante el predicamento que nuestra civilización ha creado para nosotros y para las otras especies, no tenemos que caer en una desesperación o depresión ineficaz. Podemos, en cambio, asumir nuestra responsabilidad de participar en la situación y permitirnos sentir plenamente el dolor, la pena, la ira y el miedo, al mismo tiempo que optamos por relacionarnos entre nosotros y con la naturaleza con un corazón ligero para que coincida con nuestra deliberada liviandad mientras transitamos por el mundo. No necesitamos renunciar a nuestro sentido del humor a la vez de reconocer la gravedad de la crisis. La creatividad se ve reforzada por la ligereza de un corazón iluminado, incluso de cara a la oscura realidad.

Un tiempo de oportunidades
Un antiguo proverbio chino dice: "Toda crisis es también una oportunidad". De hecho, ahora estamos frente a lo que parece ser cada vez más la desintegración y descomposición de nuestros sistemas ecológicos, económicos y sociales. Esto no tiene un precedente desde que nacieron las sociedades humanas. Una civilización arraigada y profundamente dependiente para su economía/tecnología industrial de un combustible fósil para impulsar la marcha del "progreso", sencillamente, no es sostenible. Incluso si (cuando) cambiamos a fuentes alternativas de energía (solar, eólica, geotérmica), los estilos de vida actuales de la civilización moderna no podrán ser sostenidos. El hecho es que sólo una economía basada en los combustibles fósiles puede proporcionar la enorme energía necesaria para extraer las materias primas, transportarlas, procesarlas, y distribuir los productos necesarios para la fabricación de paneles solares, generadores eólicos, etc. (no me parece la energía nuclear una opción viable). Es decepcionante y preocupante el darse cuenta que las tecnologías alternativas de energía aún son muy dependientes de las tecnologías de los combustibles fósiles. Nuestra adicción es muy profunda. El remedio está dentro de nosotros y alrededor nuestro. Tenemos la oportunidad de cambiar nuestro mito fundacional para cambiar nuestra historia sobre el lugar que ocupa la humanidad en la naturaleza, y elegir radicalmente otras acciones.

Oscura noche, pronto amanecer
Estamos agotando rápidamente los combustibles fósiles en los que la civilización industrial moderna está basada para alimentar, vestir, albergar, transportar, educar y entretener a nuestras poblaciones. Tarde o temprano, nuestros números tendrán que ser reducidos drásticamente y nuestros modos de vida radicalmente alterados (por ejemplo, aprender a vivir juntos en comunidades mucho más pequeñas que vivan de la producción local de alimentos y materias primas). Estamos apenas en las primeras etapas de este profundo cambio social. Parece muy probable que el tiempo de transición por lo menos sea perjudicial e incómodo, más allá de una simple inconveniencia. Lo más probable es que sea un tiempo de perturbación física y emocional aguda y prolongada, incluso de sufrimiento para un gran número de personas. La buena noticia es que algunos de nosotros vamos a sobrevivir en número reducido, y enfrentaremos los desafíos de crear una nueva sociedad que ecológicamente sea más sostenible y sana.

Para no repetirse
Aunque no hay garantía de que los sobrevivientes a la crisis mundial no repitan los graves errores de las generaciones pasadas (por ejemplo, manteniendo el mito de que "los humanos somos especiales"), podemos estar seguros de una cosa: No habrá una segunda revolución industrial basada en recursos energéticos no renovables. Este planeta puede ser violado una sola vez. Cuando el petróleo, el gas y el carbón se hayan agotado, se habrán agotado por siempre. Nuestra especie tendrá entonces que recurrir a otras fuentes renovables de energía (solar, eólica, térmica, etc.) incluyendo el regreso a una dependencia mucho mayor y generalizada de la fuerza muscular. No preveo un retorno a las formas pre-industriales o pre-agrícolas de vida. No podemos volver atrás. Pero nuestras sociedades post-industriales (y post-informáticas) tendrán la ventaja de estar basadas en las lecciones aprendidas por todas las generaciones pasadas a partir del potencial de las tecnologías alternativas, los valores y errores de la industrialización global, hasta llegar a la la sabiduría y las limitaciones de las sociedades de cazadores-recolectores. Las oportunidades para una especie humana mucho más integrada con el medio ambiente será rica y estimulante. Y estas posibilidades, también, se encuentran en el corazón de la crisis actual.

Cambio de conciencia
Y así llegamos al tema de este ensayo. Tenemos buenas razones para ser optimistas sobre el largo plazo, a pesar de que llegar ahí tendrá sus consecuencias. Lo más importante, el punto de inflexión requerirá una mutación radical en la conciencia, con la profundización en la conciencia de que somos verdaderamente seres interdependientes, como lo señaló el budista vietnamita Thich Nhat Hanh. Cada uno de nosotros, sin excepción, somos mutuamente dependientes en nuestras relaciones con la sinfonía completa de todos los demás seres sintientes. El cambio de paradigma que viene en la conciencia implica un reconocimiento de que, en su esencia, la conciencia es intersubjetiva. Que, literalmente, co-creamos entre nosotros, y por tanto participamos en la co-creación de nuestro mundo. En realidad: ¡Nosotros somos el mundo! Esa comprensión y conocimiento tendrá un mayor sentido de responsabilidad por las consecuencias de nuestras intenciones y acciones. Visionarios como Jean Gebser y Sri Aurobindo se refieren a esta "mutación" como la fase "integral" en la evolución de la conciencia.

Sombra y luz
Si destacar la "condición humana" y enfrentar la compleja transición entre la crisis y la oportunidad perturba nuestro equilibrio cognitivo o emocional, considera esto: Cada uno de nosotros, como seres humanos (de hecho, como los animales), tiene la capacidad de experimentar toda la gama de emociones: de ira, tristeza, temor y alegría. En la medida en que nos permitimos experimentar y expresar lo más profundo de nuestra emociones "negativas", también estaremos abiertos a experimentar y expresar nuestras emociones "positivas". Por el contrario, en la medida en que neguemos o reprimamos nuestra "sombra", también suprimiremos nuestra "luz". Todos tenemos ambas. Como seres sanos, integrados, tenemos que aprender a reconocer nuestros aspectos de "zombie" y "ángel", y aprender a abrazar todo lo que somos.

Creo que éste es un primer paso necesario para la curación de nuestras relaciones con el maravilloso y misterioso mundo que nos sostiene, y que un día de nuevo nos recibirá en su reconfortante vientre.