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P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


Karma: Tu Mejor Amigo o Tu Peor Enemigo

legado de Shrii Shrii A'nandamu'rti

Todos estamos familiarizados con la idea de que toda acción provoca una reacción. Ya sea un comentario severo a otra persona, una piedra cayendo en un lago o un volcán en erupción; todo acto tiene siempre una reacción determinada o efecto contrario.

El Tantra desarrolla esta idea y propone no sólo que las acciones tienen su reacción externa, sino también que el ejecutante consciente de la acción es quien experimenta la reacción. Cada expresión de amor, pena, felicidad, envidia, dolor o cualquier otro sentimiento humano, es visto bien como: a) el origen de una experiencia futura similar o, b) el resultado de una anterior.

Sin embargo, en el Tantra, la acción no es simplemente un comportamiento externo como en el Conductismo Occidental, sino principalmente un fenómeno mental. Sea que suceda o no un comportamiento real o una acción física, si hay un pensamiento de la acción, hay Karma; la acción ha sido ejecutada. Karma es el movimiento de la mente, el cual puede o no ser expresado externamente. La fuente de este o acción; el "hacedor" psíquico que a su vez experimenta los resultados de las acciones, es llamado ego.

Cuando se dice que para cada acción existe una reacción igual y opuesta, no significa que nos encontremos haciendo las mismas cosas en las mismas circunstancias una y otra vez. Más bien, las reacciones están definidas en términos puramente psíquicos debido a que las acciones humanas así lo están. Uno tiene que sufrir aflicción mental o placer en la misma o mayor intensidad con que fue sufrida o disfrutada la acción original. Pero las condiciones externas bajo las cuales la acción y la reacción son experimentadas, no necesitan ser similares.

Samskara
Tan pronto como una acción es ejecutada, deja una impresión en la mente la cual "madura" convirtiéndose en un deseo o tendencia mental llamada Samskara. Es frecuente escuchar a personas hablando vagamente sobre las reacciones de acciones pasadas que ellas han sufrido o que aún tienen por experimentar, pero en términos precisos, no se refieren a la acción original, sino a su impresión en la mente, el Samakara, que está esperando las circunstancias adecuadas para su reacción o realización.

La gran mayoría de lo que generalmente denominamos deseos, así como la naturaleza de nuestro temperamento, nuestros intereses e inclinaciones, nuestros pequeños odios y nuestros amores, son expresiones de Samskaras. Esto es, son impresiones dejadas en nuestra mente por experiencias o acciones anteriores.

El Tantra clasifica los Samskaras en tres tipos principalmente:
  1. Adquiridos: aquellas acciones egoístas y auto-motivadas, adquiridas durante esta vida.

  2. Impuestos: nuestra cultura, educación y medio ambiente nos moldean a todos de maneras muy definidas. Nuestros Samskaras son creados por nuestras propias acciones y pensamientos, pero la manera como pensamos, las actitudes detrás de nuestras ideas y acciones, son altamente influenciadas por la sociedad en que vivimos y cada uno sobrelleva los impuestos a nosotros por nuestra sociedad. Por ejemplo, nuestra identidad sexual, nuestros gustos y desagrados en las comidas, preferencias morales y actitudes generales caben dentro de esta categoría.

    El racismo, prejuicios sexuales, etc., son en gran parte Samskaras impuestos y el Tantra hace mucho énfasis en la purificación de la sociedad para prevenir, en tanto sea posible, la inculcación de tales rasgos negativos y destructivos en los temperamentos de las personas.

  3. Heredados: aquellos rasgos de la personalidad, tendencias mentales y deseos insatisfechos que permanecen con nosotros desde el nacimiento y que repercuten en la individualidad del temperamento humano desde la más tierna infancia. Son Samskaras heredados traídos de vidas anteriores.


Serenidad mental
Desde un punto de vista práctico, la teoría del Karma y el Samskara constituyen uno de los aspectos más importante del Tantra. Como un sistema de práctica espiritual, el Tantra está basado en la propuesta de que los humanos desean alcanzar la felicidad, un estado de equilibrio y serenidad comúnmente llamado Santos'a. Santos'a es una condición en la cual los deseo del ego no impulsan a la mente consciente a ir detrás de objetos externos con valor de satisfacción limitado y transitorio. Sin Santos'a, la bienaventuranza espiritual de la Conciencia no puede irradiar en la mente y la auto-realización es imposible.

Sin embargo, toda acción conduce a la pérdida de la serenidad mental y a la imposición de una reacción mental. La serenidad sólo puede lograrse cuando todas las impresiones y distorsiones de la mente -Samskaras- han sido anuladas o agotadas. Por tanto, en el Tantra, el problema práctico consiste en lograr la serenidad y felicidad durante el enfrentamiento con la continua turbulencia mental creada por acción de los Samskaras.

En circunstancias normales, los humanos están motivados hacia el placer, la satisfacción de deseos o Samskaras placenteros. El placer no sólo permite el desarrollo saludable del individuo a través de la expresión de los deseos, sino que también finaliza en un sentimiento de alegría y serenidad. Así, a pesar de que tendemos a pensar que deseamos el placer por amor al placer, el Tantra sustenta que muchos sentimientos de felicidad son realmente tan solo reacciones de acciones anteriores y representan el intento de la mente para recobrar su estado de tranquilidad original.

La razón por la cual el placer es efímero y no permanente es porque depende de la pre-existencia de un Samskara adecuado en la mente, y tan pronto como el Samskara sea agotado, el sentimiento de placer derivado de la situación o experiencia, también termina. Por ejemplo, podemos desear un helado y al comerlo, sentirnos contentos. Sin embargo, habiendo comido el helado y habiéndonos sentido satisfechos, es poco probable que sintamos el mismo placer cuando nos comamos el segundo o tercer helado. De hecho, otro helado puede resultar perjudicial. Nuestro deseo o Samskara fue agotado al comer el primer helado y comer más dulce estaría fuera de armonía con nuestros deseos.

No solamente el placer es transitorio, también la serenidad que sentimos después de él. Tan pronto como un Samskara ha sido satisfecho, otro ocupa nuestra mente inmediatamente y no todos los Samskaras son agradables, en la misma proporción son dolorosos. Nuestras mentes nunca descansan. Los deseos constantemente nos impulsan y el placer y el dolor (que no son otra cosa que reacciones a acciones "buenas" y "malas"), constituyen la polaridad oscilante de la vida humana. La serenidad perdurable es realmente un logro raro en circunstancias corrientes. El Tantra considera los Samskaras como cadenas, ya sean de plomo (dolor) o de oro (placer), poco importa, son todas cadenas a la transitoriedad y barreras para la serenidad duradera y la felicidad.

La felicidad es algo totalmente diferente del placer. Proviene de una fuente supramental y es completamente independiente de los sentidos, de la acción y los Samskaras. Cada persona experimenta el placer y el dolor de acuerdo a sus propios Samskaras, pero la felicidad es la misma para todos. La felicidad representa el inundar la mente con vibraciones espirituales y debido a que ella es independiente de los Samskaras, podemos experimentarla en forma continua y nunca cansarnos de la manera como sucede, como cuando nos cansamos o aburrimos de un helado. La felicidad no es una forma de placer, es el resultado supremo y eterno de la serenidad lograda en la mente, obtenida por dirigir ésta hacia su fuente interna en lugar de hacerlo hacia fuera, al mundo sensorial.

Romper las cadenas de las acciones y reacciones
Mientras los Samskaras dirijan nuestras acciones y mientras continuemos creando nuevos Samskaras por nuestras acciones futuras, no podremos desarrollar la serenidad requerida para la satisfacción y bienaventuranza duraderas. Por esto, el Tantra posee dos tareas prácticas para ayudar al aspirante a lograr la felicidad:
  1. Agotar los Samskaras o limpiar la mente de todas sus distorsione e impresiones, y

  2. Prevenir la formación de nuevas impresiones.
En lo que respecta a la limpieza o purificación de la mente, los Tantrikas (yoguis tántricos) han encontrado que las reacciones a las acciones son generalmente almacenadas en forma potencial y solo son liberadas bajo ciertas condiciones. La mente contiene innumerables semillas de reacciones potenciales, pero es sólo cuando ellas maduran o se expresan como Samskaras (deseos o inclinaciones) que influyen directamente sobre la mente y pueden ser agotadas.

En circunstancias normales, los Samskaras sólo pueden madurar cuando la mente está completamente desapegada de sus funciones sensoriales e intelectuales; y para la mayoría de las personas, esto solo sucede con la muerte a pesar de que ocurre en el sueño en una proporción limitada. Por lo tanto, es la expresión en el momento de la muerte de las reacciones en potencia almacenadas lo que determina el tipo de cuerpo que uno ocupará en la próxima vida. De hecho es la sola existencia de Samkaras lo que ocasiona el renacimiento. En su ausencia, la mente se fusiona con su fuente original y se dice que la persona ha alcanzado la liberación. Otro momento "natural" para la maduración de los Samskaras, es durante largos períodos de desmayo, estados de coma o enfermedades crónicas.

El Tantra controla y desarrolla la habilidad de la persona para desapegar la mente de los sentidos y pensamientos a través de la meditación. Aquellos que practican meditación invariablemente experimentan una intensidad y ritmo incrementados en sus vidas debido a que están madurando más Samskaras y están experimentando reacciones en un grado altamente acelerado.

Es una tendencia humana el seguir Samskaras agradables y evitar los dolorosos. Generalmente podemos deducir tales Samskaras negativos de aquello que nos disgusta y evitamos. Se dice que está en armonía con el temperamento de uno el seguir los Samskaras agradables, pero que es contra la propia naturaleza de uno (contrario o los gustos y apegos) el seguir los dolorosos. El Tantra hace énfasis en el papel de los Tapah, o servicio como penitencia, como una manera de agotar los positivos y negativos.

Tapah no es forzarse a sí mismo a hacer cosas desagradables o actos contrarios al temperamento de uno por algún fin masoquista, por el contrario, es soportar el sufrimiento en el servicio a otros. A través de la meditación se desarrolla un gran deseo de mostrar amor y ayuda a otros. Tapah es la práctica consciente de expresar esta necesidad espiritual incluso cuando va en contra del temperamento o los Samskaras de la persona.

Podrá ser muy sencillo ser amable con alguien en la casa de uno, pero eso no es Tapah.

Tapah sería el ser igual de amable y ofrecer asistencia práctica incluso cuando se presentan dificultades y problemas. Tapah es la expresión pura de magnanimidad desarrollada espiritualmente y al mismo tiempo, es ayuda concreta para la purificación mental.




Santos'a - mantener un estado de tranquilidad mental.
La tranquilidad o contentamiento mental es posible mientras se le permita a la mente moverse sin restricciones hacia los objetos materiales. La falta de control de las propensiones objetivadas de la mente, mantiene a ésta en un estado de inestabilidad e inquietud. Los niveles superficiales de la mente están continuamente agitados por los deseos de gratificarlos y por el dolor o incomodidad por la ausencia o terminación del gozo. La constante actividad extrovertida de la mente oscurece la tranquilidad de la paz interna más profunda que yace dentro del Ser íntimo. Esto ha sido ilustrado frecuentemente al comparar el Yo con el reflejo de la luna sobre el mar. Solamente si el mar está perfectamente calmado es posible ver y apreciar la belleza de la luna.

Ya que nuestra naturaleza es buscar la felicidad, es necesario entender qué es la felicidad, de otra manera, nuestros esfuerzos por encontrarla podrían resultar en infelicidad. Normalmente la felicidad es vista en términos del gozo sobre un objeto o experiencia deseados y, entonces, para obtener más felicidad la gente trata de poseer más o experimentar más. Sin embargo, una observación más profunda de la verdadera felicidad nos muestra que se trata de un estado de paz mental. Esta paz es natural para la mente, y siempre que se ve perturbada por deseos o tensiones, quiere aliviarse de ellos para retornar a su estado de paz. Por lo tanto, para lograr paz y felicidad debe mantenerse un equilibrio en todos los aspectos de la vida. La falta de recursos básicos activa la acción instintiva perturbando esta paz mental, haciendo de la búsqueda de felicidad duradera el permanecer en un estado de agitación constante, creando y satisfaciendo deseos por objetos limitados. Es por eso que de acuerdo a Santos'a debemos satisfacer nuestras necesidades básicas, pero sin comprometernos en la búsqueda de objetos superfluos. Esto es, no permitirnos el ser explotados por presiones publicitarias o expectativas culturales tales como la moda.



Tapah - aliviar el sufrimiento de los demás a través del sacrificio personal.
Si toda nuestra energía se gasta en nuestros propios deseos personales, la mente se torna egocéntrica. Un santo resumió muy bien esta situación: "Aquel que va solo al cielo, nunca llega."

Se dice que una medida de progreso espiritual depende de cuánto ama uno a todos los seres vivientes y a la creación. La persona que siente, o intenta sentir la unidad de toda la existencia, tiene que estar motivada a ayudar a aquellos que sufren. El verdadero interés por el bienestar de los demás y la aceptación del peso de aliviar su sufrimiento, constituyen el medio más rápido y eficaz de expansión mental.