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P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


Los límites del misticismo - Eckhart Tolle y la Antroposofía

por Josef Graf

En mi experiencia de búsqueda para comprender los aspectos espirituales de la comunidad humana he tenido ocasión de encontrarme con algunas sincronicidades inusuales. Uno de estos eventos surgió al atender a una conferencia del notable iniciado y científico espiritual, Rudolf Steiner. En la conferencia de Steiner, relacionada con el místico del siglo XIII, Meister Eckhart, dijo lo siguiente: (parafraseando) "Eckhart creía que la semilla para su próxima vida (acumulada por la sabiduría de su vida hasta ese momento) estaba dedicada al Dios interior, ya que no estaba familiarizado con la dinámica de la reencarnación".

Steiner se refería tanto a Meister Eckhart como a su principal discípulo, Juan Tauler. Ahora pasemos al caso de un popular maestro espiritual de nuestro tiempo, Eckhart Tolle. Hace ocho siglos tuvimos a Eckhart / Tauler. Ahora tenemos a Eckhart Tolle... hmmm... así que hice una inferencia al asumir esta resonancia, y decidí buscar con mayor profundidad. Una de las primeras cosas que descubrí fue que el despertar de Eckhart Tolle, una experiencia transformadora a los 29 años, tipificaba el tipo de evento que encontramos en el camino de los místicos. Opuesto al riguroso proceso paso a paso, día a día, el despertar de Tolle fue un salto repentino hacia el umbral.

Después de experimentar su epifanía, el Tolle de hoy, antes Ulrich Leonard Tolle, cambió su nombre para resonar con una de sus principales influencias, el original Meister Eckhart del siglo XIII.

Esto me llevó a realizar un análisis comparativo de lo que presenta Eckhart Tolle en comparación a la Antroposofía. En este artículo me refiero principalmente a la Antroposofía moderna, ejemplificada por Georg Kuhlewind (quien falleció en 2006), como un recurso confiable para la meditación y la exploración de la conciencia en Occidente.

En comparación con el popular Eckhart Tolle, las propuestas menos conocidas de Kuhlewind, son (mantengo) más reales y de mayor profundidad.

Sin embargo, desde el principio, quiero decir que esto no pretende denigrar la visión del mundo presentada por Eckhart Tolle. De hecho, mi sensación es que muchas de sus prácticas tienen mucho mérito. Sólo que al final, después de una revisión a fondo, un buscador puede querer templar estas prácticas con algunos puntos de vista complementarios. Si yo tuviera que elegir entre Tolle y Kuhlewind, elegiría al segundo. Sin embargo, y aún mejor, creo que se puede llegar a una síntesis productiva de los dos, siempre y cuando el buscador lo haga con atención y se involucre de una manera que honre las circunstancias individuales.

Al igual que con todo lo demás, es importante sugerirle al usuario tenga precaución, especialmente cuando lo que va a "comprar" es de orden metafísico.

Algunas de las diferencias entre los dos caminos que he elegido para examinarlos parecen ser, en gran medida, de carácter definitorio. Por ejemplo, según la estimación de Tolle, "el pensamiento" es el problema central, "la mente" es el enemigo, a menos que se utilice con Presencia. Un enfoque antroposófico concuerda con esto en relación a como ocurre la vida conceptual cotidiana, pero sostiene que el pensamiento, per se, es una gran fuerza productiva. Para aclarar, el punto de vista antroposófico sobre el "pensamiento" se refiere al pensamiento impregnado de sentimiento y voluntad, una forma Steineriana de cognición opuesta a lo que concluye Eckhart Tolle, que es la actividad conceptual básica del ego inferior.

Georg Kuhlewind afirma que: "El pensamiento debe ser tan fuerte e independiente, que le parezca al sujeto con el mismo carácter de realidad como lo hace cualquier percepción externa. Esto se logra mediante ejercicios de concentración, en la medida en que sea necesario (y para la mayoría de la gente en estos días, es necesario)".

La clave para lidiar con el problema de pensar es entender la diferencia entre el pensamiento (ya realizado, que existe en el pasado) y el proceso del pensamiento (presente en el momento). "Pienso, luego existo", es el discurso del ego inferior. Sin embargo, "Yo soy" es la voz de la fuente del pensamiento.

Antes de practicar la meditación, los silencios entre los pensamientos se experimentan como nada. Mediante el proceso de meditación, esos vacíos se convierten en el escenario del que se origina la fuerza creadora del pensamiento.

La demonización del ego por la corriente de la Nueva Era puede ser problemática. Por un lado, el desarrollo de la conciencia del ego fue una fase necesaria hacia un destino mejor. Y más allá del dominio del "ego inferior" reside otro aspecto del sí mismo, que se puede llamar "Ego", un aspecto individualizado del Espíritu; de hecho, es la moderna "joya en el loto", o el principio de evolución en la humanidad. Desde el punto de vista de Steiner, la humanidad está destinada, con el tiempo, a regresar a las aguas espirituales de las que surgió. Esto sólo lo podremos realizar con la conciencia plenamente desarrollada.

Mientras que la antigua práctica de disolver el ego fue un proceso eficaz para su tiempo, tenemos que lograr un discernimiento acorde a las nuevas condiciones de nuestra época. En relación a esta consideración, está el concepto de "separación" (como un aspecto del "sentido de identidad del ego"). Si bien la separación en gran parte está basada en la ilusión, el nuevo horizonte de la evolución sugiere que debido a que la individuación es válida, la evolución espiritual de la naturaleza humana implica un equilibrio dinámico que se esfuerce por integrar la unidad y la separación, y que somos, o nos desarrollamos para ser uno con todos, pero al mismo tiempo individuos. Este nivel de verdad sólo puede entenderse a un nivel clarisintiente, ya que la mente en sí misma no puede comprender esta aparente imposibilidad en el plano mental, que sí es factible en el plano espiritual.

El verdadero problema, entonces, no es que se requiera que el ego se disipe (aunque en un nivel, el procesamiento consciente del ego es importante), sino que la humanidad, al igual que un adolescente de catorce años de edad, todavía no está lo suficientemente madura como para auto-afirmarse. Es por ello que caemos con frecuencia en tantos problemas con esta faceta de nuestro ser en el egoísmo y fallos relacionados. Y explica también nuestra asociación con anticuados foros de identidad social que conducen a conflictos, división y violencia, como por ejemplo, el nacionalismo, la pertenencia a grupos, las religiones, los lazos de sangre familiares, y todo tipo de agrupamientos sociales que necesitamos superar. Todavía no hemos madurado a este nuevo aspecto de nuestro ser, una auto-afirmación que, paradójicamente, trasciende la división.

Una parte clave en la agenda de un proceso activo se refiere a la transformación del ego a un estado superior. La meta de la meditación moderna puede resumirse como una práctica que conduce más allá del pensamiento normal, hacia el proceso de pensamiento.

Es probable que, de los millones de personas que están participando en ejercicios de maestros como Eckhart Tolle, la mayoría logre un progreso significativo en términos de procesamiento del alma. Ellos se liberarán de parte del sufrimiento de su encarnación, pero se quedarán cortos en la iniciación de la otra mitad de la agenda: el procesamiento del espíritu.

Procesar el espíritu implica evolucionar mediante la actividad consciente de nuestra naturaleza astral; un proyecto de largo plazo. Lo fundamental es realizar un riguroso esfuerzo por convertir la naturaleza astral inferior a una forma superior.

Una evidente función del ego, la "Presencia", en esta evaluación, es un proceso que involucra el poder y la participación del "Yo".

Es intrigante el tratamiento de Eckhart Tolle relacionado con el "cuerpo doloroso". Lo establece como un medio para llevar la atención hacia las regiones más oscuras de nuestra esfera emocional. Sin embargo, es cuando el "dolor corporal" se equipara con el aspecto de la "sombra" en nuestro ser que esa oportunidad para ascender se presenta con mayor eficacia.

Contrario al incentivo inicial de un buscador novato, trabajar con la sombra implica un cambio de enfoque, de liberarse del "cuerpo del dolor", a transmutarlo. La experiencia con la sombra demuestra que logramos un progreso real y duradero al redimir la amplia multi-dimensionalidad de sus aspectos. Carl Jung sostenía que el 90% de la sombra es "oro puro" que no debe disiparse, sino integrarse al sí mismo.

En línea con esta integración, la práctica occidental que celebra la individuación, o auto-afirmación, reside la idea de honrar lo mismo en los demás; lo que podría denominarse tolerancia profunda.

Para ser justos, hay varios aspectos de las enseñanzas de Eckhart Tolle que parecen ser especialmente productivas para resonar con:
  • El propósito de una relación no es para ser feliz, sino más consciente.
  • En el proceso de envejecimiento, la forma externa es cada vez más transparente a la luz que brilla a través de nuestra verdadera naturaleza eterna, lo que da lugar a una belleza espiritual.
  • La felicidad personal externa es la cara de una dualidad, frente a la "alegría" (la alegría tranquila de Ser) que trasciende el dualismo.
  • Si el colapso exterior de la sociedad y/o nos condiciona la vida, uno puede no ser feliz, pero puede estar en paz.
  • Uno puede aceptar, en el sentido de no resistir, y aún así decirle a alguien que su comportamiento es inaceptable.
Felicitaciones también a Eckhart Tolle por su perspectiva sobre el papel de los medios de comunicación y el cine como agentes que refuerzan el materialismo, la adquisición y la resolución violenta; por la centralidad de la presencia y el perdón, por estimular el reconocimiento de la conciencia en el cuerpo, por sentir las sensaciones del cuerpo con mayor conciencia; y por la idea de dirigir la atención a las "pequeñas cosas", como un ambiente en la naturaleza u otros aspectos de la vida que con frecuencia damos por sentado.