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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


Un Modelo Evolutivo de la Conciencia

por Ken Wilber

La psique es una estructura de múltiples capas compuesta de todos, unidades e integraciones sucesivas de orden cada vez más elevado que son etapas y estratos de la condición humana: la mente, la personalidad, la psicosexualidad, el carácter, la conciencia; por lo que (y según muchos autores como Piaget, Maslow, Kolberg) habría un estadio último y supremo al cual se aspira, el problema reside en encontrar ejemplos de personas en este estadio y en qué consiste el mismo. Demos por supuesto que el auténtico sabio místico encarna este estadio: "el estado supremo de la conciencia".

Entonces, el espectro de la conciencia sería:

Los ámbitos inferiores
Consiste en funciones y procesos biológicos simples, pues como Freud señala el ego es primero y principalmente un ego corporal. La indiferenciación del infante con su medio constituye la etapa inicial de unidad material que expresa la potencialidad de la conciencia del Atman (en contraposición al Maya). De esta manera, el sí mismo va emergiendo (de este océano inconsciente básico) primero como cuerpo para diferenciarse.

El infante se identifica con este cuerpo para trascender el medio material, lo que le permite llevar a cabo operaciones físicas en ese medio. Lo que ocurre entonces es: al diferenciarse de un objeto, el sí mismo trasciende ese objeto y de esa manera puede operar sobre él. Al estar identificado con el cuerpo, el sí mismo esta ligado a lo biológico, instintivo ... al ello. Sin embargo, luego emergen del ego corporal las funciones mentales o conceptuales a medida que el lenguaje evoluciona. Con esto el sí mismo trasciende el cuerpo y puede operar sobre él. En la adolescencia, el sí mismo empieza a diferenciarse del proceso representativo del pensamiento, haciéndose capaz de trascenderlo y operar sobre él (operacional formal). Lo que lo llevará a trascender la mentalidad del ego verbal, está empezando a hacerse transverbal.
Los ámbitos intermedios
Son niveles de conciencia que se encuentran más allá del ego y la mente-cuerpo, por lo que de su conocimiento sólo tenemos a grandes sabios-místicos de Oriente y Occidente. A partir del 6to. chakra (terminología yóguica), la conciencia empieza a hacerse transpersonal y a entrar en la "esfera sutil", y a medida que avanza en la evolución (chakras) se va intensificando el proceso, por lo que podemos hablar de lo "sutil inferior" y "sutil superior".

Lo importante es que en lo sutil inferior, al diferenciarse la conciencia de la mente-cuerpo, la va a trascender, con lo que adquiere capacidades de operar sobre el mundo y el organismo de maneras que a la mentalidad ordinaria le aparecen como totalmente fantásticas y rebuscadas. Lo sutil superior comienza en el 7mo. chakra y va teniendo un grado de trascendencia, diferenciación e integración, extraordinariamente elevado. Así se llega a una "supramente" o "supermente" que está totalmente diferenciada de la mente y el sí mismo ordinario; se alcanza un Dios que no es un otro ontológico, sino más bien una culminación arquetípica de la propia conciencia (hay un desarrollo máximo y supremo de las propias potencialidades que se viven como creadoras del Todo, y uno mismo como parte de él).
Los ámbitos supremos
Para llegar a la Unidad misma está la región causal, que se divide en causal inferior y causal superior. En la primera está la representación del pináculo de la Conciencia Divina, donde todo lo sutil es reconocido como modificaciones de la conciencia misma. En lo causal superior se trascienden las condiciones de conciencia porque no hay forma, es la trascendencia total y absoluta en la conciencia sin forma, el Ser Ilimitado.

Entonces la progresión es: en lo sutil superior y lo causal inferior, el sí mismo se disuelve en la Deidad; en la conciencia superior el Sí mismo-Deidad se disuelve en la Ausencia de Forma. Así surge nuestro propio Ser, fuera del cual y antes del cual nada existe. El centro de la Ausencia de Forma no es otra cosa que la totalidad del mundo de la Forma (sahaja samadhi), la Unidad fundamental en la cual todas las cosas y sucesos, al tiempo que se mantienen perfectamente separados y distintos, no son más que Uno.
La idea es que hay una integración radical perfecta de todos los estados anteriores, es la diferenciación final de la conciencia respecto de todas las formas en ella contenidas, tras lo cual se libera en la Trascendencia Perfecta, que no es una trascendencia "del" mundo, sino una trascendencia final "en" el mundo.

La forma de la evolución
El proceso de evolución psíquica se da de la manera más significativa y coherente: la estructura de orden superior se introduce en la conciencia y el sí-mismo termina por identificarse con la estructura. emergente, mediante una des-identificación con la estructura anterior. Con esto, la conciencia trasciende la estructura inferior, pudiendo operar sobre ella a partir de la estructura superior; entonces todos los niveles precedentes pueden ser integrados "en" la conciencia, y en última instancia "como" conciencia.

Cada nivel de la conciencia consiste en una estructura profunda y una estructura superficial. La primera es la forma definitoria de un nivel que encarna todas las potencialidades y las limitaciones de ese nivel. Es el paradigma de las estructuras superficiales, mientras que éstas son una manifestación particular de la estructura profunda.

La traslación es el movimiento de las estructuras superficiales, la transformación es el movimiento de las estructuras profundas. Muchos egos intentan pensar el Buda, lo cual es más una traslación que una transformación, y para diferenciar ambos procesos, la profunda emerge en la conciencia cuando es recordada (ya que subyace en el inconsciente), la superficial emerge cuando nos la enseñan. En cada momento de la evolución o del recuerdo, un modo del sí-mismo se convierte en un mero componente de un sí-mismo de orden superior.
Tipos de procesos Inconscientes
(Serían procesos y no niveles). Hay 5 tipos:
Lo inconsciente fundamental: Son todas las estructuras presentes en tanto que potencialidades dispuestas a emerger, pero no están reprimidas porque todavía no han entrado a la conciencia. Cuando emergido la totalidad de lo inconsciente fundamental, entonces hay solamente conciencia; todo es conciencia como el Todo. Como lo expresó Aristóteles: "Cuando todo lo potencial ha sido actualizado, el resultado es Dios".

Lo inconsciente arcaico: No todo lo que es inconsciente está reprimido. Los arquetipos de Jung que son imágenes mentales asociadas a los instintos, abarcan las estructuras más primitivas que no son producto de la experiencia personal.

Lo inconsciente sumergido: Son las estructuras profundas que emergen a la conciencia, pero son devueltas a lo inconsciente. Las razones se inscriben dentro de un continuo de desatención, que va desde el olvido simple, al forzado o dinámico (lo reprimido).

Lo inconsciente incrustado: Es lo que queda fuera en el proceso de traducción (traslación), que realiza el individuo cuando se ve amenazado o cuando se ve abrumado tanto por su medio externo como interno. Cada proceso de traducción ve, pero no es visto, traduce, pero no es traducido, y reprime, pero no es reprimido. Se habla de una identificación inconsciente como la que ocurre con el superyó, con lo que uno de los objetivos de la terapia es hacer consciente al superyó, verle traducir incorrectamente el mundo. El superyó es un ejemplo de lo incrustado como sí-mismo, en el sentido de que no puede ser advertido por éste y que reprime sin ser reprimido, solo es inconsciente.

Lo inconsciente emergente: Es lo que aún no se hace consciente, como lo transpersonal que no es que esté reprimido, sino que no ha tenido oportunidad de emerger. Por eso, no se puede realizar lo transpersonal, mientras lo personal aún no se ha formado. La diferencia con el inconsciente arcaico es que uno es inferior y primitivo, y el otro superior y trascendente (lo inconsciente emergente causal-sutil), pues uno es el pasado de la humanidad (arquetipos, filogenia) y el otro es su futuro. El ego es el que mantiene lo inconsciente emergente, porque con su fuerza puede excluir tanto lo inferior como lo superior, por esto existiría un inconsciente emergente-reprimido. El yo puede estar armado de defensas contra la Deidad, la trascendencia y la bienaventuranza, que son la racionalización, el aislamiento, el terror a la muerte, la desacralización (negar valores trascendentes), la sustitución (asumir y fingir que una estructura inferior es superior). Éstos son los procesos de traducción del ego (cuando en realidad debería iniciar la transformación).
La meditación y lo Inconsciente
Ésta se presenta como el levantamiento de la represión y la des-automatización de algunos procesos, pero esto es sólo secundario, pues consiste en frustrar la traducción presente y estimular la nueva transformación. Se pide al ego que exprese en formas sutiles aquello en lo cual preferiría pensar conceptualmente. Puesto que las principales características de los ámbitos superiores incluyen la intemporalidad, el amor, la no-evitación y la aceptación total, y la unidad sujeto-objeto, éstas también son las condiciones principales de la meditación. Luego, a medida que el inconsciente incrustado se desprende de su identificación con el sí-mismo (que reprime, pero no es reprimido), comienza a ascender lo inconsciente sumergido-reprimido: el individuo se enfrenta a la Sombra.

De esta manera, en la meditación la persona ve su pasado (fijaciones, complejos, etc.) y quizás el pasado de la humanidad, también el futuro propio y de la humanidad. La meditación es un desarrollo sostenido hasta que todo lo potencial quede actualizado. hasta que todo lo inconsciente fundamental se despliegue como Conciencia, pero trascendiendo al ego. Los ámbitos transpersonales, más que ser reprimidos, son parte de lo inconsciente emergente, y la meditación es una manera de acelerar su emergencia. La transformación final es cuando hasta el testigo trascendente o "yo-idad" de lo causal, se disuelve en la Gran Muerte de lo Vacío y resucita al estado final sin parangones, ya no hay traducciones porque el espejo y lo reflejado pasan a ser parte de una misma cosa.