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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


¿Quién Soy Yo?

legado de Bhagavan Sri Ramana Maharshi

Se dice que la aniquilación del sentido del ego es la Liberación. ¿Cómo se puede entonces permanecer indiferente a esta enseñanza? El cuerpo, que es tan insensible como un trozo de madera, ¿puede brillar y actuar en tanto que "yo"? No. Por consiguiente, dejad de lado ese cuerpo insensible como si fuera verdaderamente un cadáver. No murmuréis siquiera "yo", sino investigad con agudeza en vosotros lo que es ese "yo" que brilla ahora en vuestro corazón. Bajo la ola incesante de los diferentes pensamientos, surge la conciencia continua, ininterrumpida, silenciosa y espontánea del "Sí", en el fondo del corazón. Si se lo aprehende y se permanece tranquilo aniquilará completamente el sentido del "yo" en el cuerpo y desaparecerá como alcanfor quemado. Los Sabios y las Escrituras proclaman que esta es La Liberación.

El velo de la ignorancia no puede nunca ocultar completamente al Sí-mismo ¿Cómo podría hacerlo? Incluso el ignorante no puede dejar de decir "yo". Ese velo oculta solamente la realidad de "yo soy el Sí-mismo" o de "yo soy pura Conciencia", y hace que se confunda el "yo" con el cuerpo.

El Sí-mismo resplandece por sí mismo. No hay ninguna necesidad de darle de algún modo una imagen mental. El pensamiento que lo concibe es una condición limitativa, porque el Sí-mismo es el Esplendor que trasciende oscuridad y luz; no se lo puede concebir con la mente (manas).Tal imagen entraña una limitación, mientras que el Sí-mismo brilla espontáneamente en tanto que Absoluto. Esta búsqueda del Sí-mismo por la meditación adoradora cambia hacia el estado de reabsorción de la mente en el Sí-mismo y conduce a la Liberación y a la Felicidad absoluta. Los grandes Sabios han declarado que la Liberación no podía ser alcanzada más que con la ayuda de esta investigación adoradora del Sí-mismo. Siendo el ego bajo la forma del pensamiento, "yo" (ahankara), la raíz del árbol de la ilusión, su destrucción abate la ilusión lo mismo que se abate un árbol cuando se le cortan las raíces. Este método simple de aniquilación del ego es el único digno de ser denominado bhakti (vía de amor), jnana (conocimiento), yoga (unión) o dhyana (meditación). En la conciencia "Yo soy el cuerpo" están contenidos los tres cuerpos constituidos por las cinco envolturas. Si este modo de conciencia es eliminado, todo el resto cae por sí mismo; todos los otros cuerpos dependen de él.

Los sentidos, estando orientados hacia el exterior para ayudar al conocimiento de los objetos, son externos; la "mente", estando en el interior, es el sentido interno. Los términos "interno" y "externo" son relativos al cuerpo; no tienen ningún significado en lo absoluto. Con el fin de mostrar que todo el mundo objetivo está en el interior y no en el exterior, las Escrituras han representado el conjunto del cosmos con el símbolo del "loto del Corazón". Pero el Corazón no es otro que el Sí-mismo. Lo mismo que la bola de cera del orfebre, aun ocultando minúsculas partículas de oro, parece siempre un simple pedazo de cera, igualmente todos los individuos perdidos en la sombría ignorancia (avidya) o el velo universal (maya) no pueden sino sufrir la nesciencia durante su sueño. En el estado de sueño profundo, los cuerpos físico y sutil, bien que formando parte de ese velo, son sumergidos en el Sí-mismo: es de la ignorancia que ha brotado el ego -el cuerpo sutil-; la mente debe ser transformada en el Sí-mismo.

Mientras dura el ego es necesario el esfuerzo. Cuando el ego cesa de existir, las acciones se vuelven espontáneas. Nadie triunfa sin esfuerzo. El control mental no es un derecho de nacimiento. Los pocos que triunfan le deben el éxito a la perseverancia. El esfuerzo es necesario hasta llegar al estado de Realización. Aún entonces, el "Yo" ha de volverse evidente espontáneamente; de otro modo, la felicidad no será completa. Hasta llegar a ese estado de espontaneidad, deberá haber esfuerzo de una forma u otra.

Es bien sabido y admitido que sólo con la ayuda de la mente, se puede aniquilar a la mente. Pero en vez de ponerme a decir que hay una mente y que yo quiero aniquilarla, usted empieza a buscar su fuente y descubre que ésta no existe. La mente vuelta hacia fuera da por resultado pensamientos y objetos. Vuelta hacia adentro, se convierte en el "Yo".

Mediante investigación firme y continua dentro de la naturaleza de la mente, la mente se transforma en Eso a lo cual el "Yo" se refiere; y de hecho eso es el Yo. La mente tiene que depender necesariamente, para su existencia, de algo burdo; nunca subsiste por sí.

Indagar "¿quién soy yo que estoy en la esclavitud?" y así conocer la propia naturaleza real, es la única Liberación. Mantener la mente constantemente vuelta hacia dentro y permanecer así en el "Yo", es la única manera de indagar el Yo.

Lo que realmente existe, es sólo el Ser. El mundo, el alma individual y Dios, son apariencias en él. El Ser es aquello donde no aparece absolutamente ningún pensamiento "Yo". Eso se denomina "Silencio". El Ser mismo es el mundo; el Ser mismo es el "Yo"; el Ser mismo es Dios; todo es el Ser.

Los hombres sabios dicen que hay una conexión entre la fuente de los diversos nervios psíquicos y el Sí-mismo, que ésta es el nudo del corazón, que la conexión entre lo consciente y lo inconsciente existirá hasta que sea cortada con la ayuda del verdadero conocimiento, que lo mismo que la fuerza sutil e invisible de la electricidad viaja a través de los cables y hace muchas cosas maravillosas, así también la fuerza del Sí-mismo viaja a través de los nervios psíquicos y, penetrando el cuerpo entero, imparte conciencia a los sentidos; y que si se corta este nudo, el Sí-mismo permanecerá como siempre es, sin ningún atributo.