Quisiera volver a encontar el amor, pero me siento insegura
Orientación para enfrentar sus problemas personales - por Eugenio Rincón
Antecedentes:
Soy una mujer de 48 años, provengo de una familia católca aunque no voy mucho a misa, estoy divorciada desde hace casi 10 años. Mi proceso de divorcio fue muy desagradable. Mi ex-marido abusaba de mi, tanto verbal como físicamente.
Durante el último año de nuestra convivencia empecé a responderle verbalmente y en ocasiones físicamente. Él era muy manipulador. Yo estuve fuera de la casa durante los dos últimos años antes del divorcio. Él obtuvo una sentencia para quedarse con la custodia de mis hijos; tengo cinco, entre las edades de 14 y 23, desde entonces ellos han tenido poco o nada que ver conmigo.
Yo fui una buena madre y nunca tuve vicios, de hecho él me golpeó durante mi último embarazo y provocó su pérdida. Después de eso mi enojo creció. Durante el periodo de divorcio prácticamente todo el mundo me abandonó y si es que había alguien era solo para criticarme.
Al momento encuentro difícil confiar en alguien. Veo que muchas personas me juzgan sin conocerme. Yo sé que no tengo toda la confianza que me gustaría, pero con el paso de los años sé que mi confianza ha crecido. Quisiera encontrar otro amor. He dado por perdida la esperanza de encontrar otro amor, aunque asumir esto lo encuentro muy difícil. No me gusta hablar de mi pasado, porque encuentro que la gente me juzga.
Pregunta:
Soy una amable y decente persona, pero me gustaría tener un poco más de confianza para atraer lo que deseo. Algunas veces pienso que después de todo por lo que he pasado es sorprendente que no esté peor. Muchas veces me siento desconectada de la vida y de las personas.
Respuesta de Eugenio:
La suya es una experiencia muy dolorosa. Podría empezar por condenar la actitud de su ex-marido, pero eso sólo le ayudaría a reafirmar su resentimiento. Ahora lo que usted tiene qué hacer es retomar su vida en sus manos, hacerse responsable de sí misma y hacer un esfuerzo por cambiar esas emociones dolorosas por unas que le ayuden a encontrar lo que busca.
El mundo que aparece ante nosotros siempre es un reflejo de nuestro mundo interior; se corresponden. Ese mundo desagradable que proyecta le sirve de espejo para que mire lo que tiene que cambiar dentro de sí misma.
En el transcurso de mi vida he encontrado que el mejor remedio para curar el enojo, el dolor y la frustración, es estar agradecido. Tan pronto empiece a contar todas las cosas por las que puede dar gracias, y verá que son muchas más de las que suele recordar, su actitud empezará a cambiar, y entonces se sentirá bendecida.
Usted tuvo la fortuna de tener cinco hijos, aunque ahora no los tenga cerca. Si aprende a agradecer esa bendición le abrirá las puertas a una reconciliación consigo misma. No me sorprendería que a partir de esto y de una profunda intención de su parte de recuperar esas relaciones --desde el perdón y el agradecimiento, y no desde la falta y el resentimiento--, usted logre reestablecer ese vínculo afectivo tan entrañable. Por lo pronto observo una barrera que rechaza toda posibilidad de que esto suceda.
Lo mismo le diría en el sentido de poder iniciar un nuevo amor. Para eso usted se tiene que preparar. Por lo que le pido que haga las siguientes reflexiones:
¿A usted le gustaría compartir su vida con alguien que tiene una actitud similar a la suya?... Piense como le gustaría que fuera esa relación que desea. Corresponda a su ideal, conviértase en el ideal usted misma. Si ese ideal es una fantasía, ubíquese en la realidad y procúrese una relación en el mundo real que le corresponda.
¿Cree usted que esto puede ser, o cree que esto no es posible? Sea cualquiera de las dos respuestas la que usted prefiera escoger, ambas serán igualmente ciertas, porque depende de lo que usted crea que es posible. ¿Entiende?... Depende de usted y de nadie más.
¿Se siente aislada?, ¿siente que la gente la rechaza? Piense si no es usted quien se aísla de los demás y se rechaza a sí misma...
Abra la puerta, salga a la calle, respire profundo hasta llenar por completo sus pulmones. Brinque, grite, ¡emociónese! Siéntase a-gra-de-ci-da. Regálele una sonrisa a la gente que pasa a su lado. Ayúdele a un anciano a cruzar la calle, compre flores para su florero, y si no tiene uno, ¡cómprelo! Dé el servicio de cuidado de menores, hágalo más por contribuir con los demás y estar cerca de la vida, que por el dinero que ello le pueda representar. Sea generosa con los demás y encontrará que esa generosidad le será correspondida.
Es usted todavía muy joven, le queda mucha vida por delante. Siga esta sencilla recomendación y verá que el mundo cambia, ¿se da cuenta?...
Los malos pensamientos y los malos augurios querrán volver a ocupar su espíritu, ¡NO LOS DEJE! Obsérvelos y enséñeles que tan pronto vuelve a ser agradecida estos malos augurios desaparecen instantáneamente. ¡SEA FELIZ! Convénzase de que lo merece. ¡Porque usted vale la pena!
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