¿Por qué tiendo a tener relaciones complicadas y tormentosas?
Orientación para enfrentar sus problemas personales - por Eugenio Rincón
Antecedentes:
Tengo 44 años. Divorciada y con 2 hijos. Creo en un Dios amoroso y tolerante que me da la oportunidad de equivocarme y rectificar. Busco encontrar una armonía espiritual y una estabilidad emocional y económica.
Siento que huyo a los compromisos, cuando intento una relación y veo que comienza a hacerse intensa, me voy escabullendo y termino hiriendo a la persona. Mis relaciones terminan siendo muy tormentosas. Soy una sobreviviente de un matrimonio de 20 años que terminó en divorcio y una relación complicada con una persona de mi mismo sexo; manipuladora, controladora, impulsiva y celópata... terminó muy mal.
He trabajado toda mi vida, y he sido muy estable en mis empleos, mientras mi esposo no duraba en los trabajos, y prácticamente me tocó mantener el hogar yo sola. Logré después de 15 años de matrimonio comprar un apto. con mi propia iniciativa, y es donde vivo actualmente. Soy cabeza de familia porque fui la que lleve la responsabilidad la mayoría de las veces y actualmente soy quien mantengo los gastos de mi casa pues el padre de mis hijos no me ayuda económicamente ni ve por ellos, sólo vive preguntando por mí, nunca ha cumplido con la manutención que acordamos en el divorcio. La mujer que estaba a mi lado, me ayudaba en los gastos, y muchas veces me pagaba el colegio de mi hija y me daba para los pasajes y hasta para comprar comida; claro, yo se lo retribuía cuando recibía algún pago especial en mi trabajo.
Siempre estuve consciente de mis inclinaciones sexuales, pero las reprimí por miedo a ser juzgada por mis amigos y familiares, inclusive tuve dos grandes amores platónicos con dos grandes amigas que no lo supieron nunca. Mi padre era un hombre muy amargado porque mi madre lo abandonó y nos dejó con él. Quien vio por nosotros fue mi hermana mayor a quien amo y adoro, y quien temo más que nada que sepa de mis inclinaciones porque ella no ve eso como algo normal y es muy cerrada moralmente hablando.
Mi padre fue rígido, como todo militar, nos trataba como unos soldados, pero más a mis hermanos varones. Mi madre la mayoría de las veces estuvo ausente, y fue una mujer muy alegre y parrandera, bebía mucho, tenia muy mala bebida y fue promiscua. Yo eso lo detestaba, pero luego de unos 15 años para acá fue que se metió en la religión de los Testigos de Jehová y ahora es muy prejuiciosa.
La relación con mi esposo fue muy dura, pero peor fue la separación y el divorcio. Él psicológicamente no se ha divorciado de mí, y aunque hemos tenido muchos problemas que han terminado en la policía, yo he tratado de llevar una relación amistosa con él por mis hijos. En un ataque de sinceridad, le hablé de mi relación con una mujer y pues eso fue un detonante que lo llevó a cometer muchas locuras para desprestigiarme y hacerme daño. Cosa que logró.
Esta relación para mí fue conflictiva y acaba de finalizar. Ella fue para mí en parte una excelente pareja, dulce, cariñosa, atenta. Pero es una mujer muy insegura que quería controlar mi tiempo y mi espacio. Sólo quería absorberme y no me permitía compartir con mi familia y mis amistades. Me controlaba el horario de salida y llegada a mi casa. Discutíamos a diario fuertemente; las discusiones eran jornadas de hasta tres días, y ya yo no aguantaba tantos líos por sus celos absurdos. En fin, siempre fui fiel a ella, porque desde que la conocí, entendí el amor como tal, aprendí a hacer el amor como tal y a sentirlo. Eso me unía a ella, pero su obsesión me alejaba y me hacia huir cada vez más. Actualmente me manda mensajes de amenazas de hacerme escándalos en mi trabajo y en el trabajo de mi hijo.
Nunca he estado del todo sola, pero me he sentido muy sola, le temo a la soledad, y aunque quiero mi espacio y mi tiempo, no quiero estar sola sentimentalmente.
Pregunta:
¿Por qué tiendo a tener relaciones complicadas y tormentosas?
Respuesta de Eugenio:
El tuyo es un caso que nos permite distinguir que la orientación sexual es una cuestión relevante sólo en relación a lo que nuestra naturaleza nos pide, pero que lo que en verdad importa en nuestras vidas es el amor. Si no vivimos en el amor quedamos expuestos a ser manipulados por nuestra ignorancia, inconsciencia, engaño, abandono, desilusión, rencor, apegos...
Entonces te preguntas, ¿qué hago mal que no doy con la persona adecuada para mí, si mi deseo es encontrar una mujer que no sea conflictiva con quien pueda estar en paz y simplemente amar y ser amada? El problema es que todos carecimos de quien nos lo enseñara. Nuestros padres, y los suyos, y los de aquellos, no se hacían la menor pregunta y vivían sumidos en una profunda ignorancia controlada por rituales y costumbres aprobadas por la cultura que los vio nacer. Acatar sus mandamientos garantizaba al menos no tener que lidiar con sus prejuicios. Y así todos fingían estar en paz. La paz del silencio de un inconsciente y unos deseos innatos reprimidos.
La mezcla que viviste en tu casa dejó profundas huellas en tu vida. Un padre autoritario y controlador que paradójicamente se unió a una mujer profundamente desorientada que terminó por controlarse a sí misma a través de las creencias dogmáticas. De extremo a extremo, como péndulo dando tumbos por la vida, buscando la salvación de un alma que seguramente juzga y siente condenada por haber sido pecadora.
¿Cómo ibas tú a aprender el amor de los padres que te tocaron, o los demás de los padres que les tocaron, aunque su historia haya sido menos escandalosa? Esa es una cadena que viene desde muy lejos y a la cual permanece encadenado todo aquel que no haya encontrado la forma de relacionarse desde el amor, y hacerlo desde la libertad, no desde la dependencia y la ansiedad por no saber estar, en primer lugar, consigo mismo.
Viviste el abandono y la confusión de tu madre, así que te conseguiste un marido que te correspondiera con la misma receta, abandonándote a ti y a tus hijos a su suerte. Para compensar, después te relacionaste con una mujer que tal vez te complacía en la intimidad y te apoyaba económicamente, pero que a cambio te lo cobraba pretendiendo apropiarse de tu vida. A nada de eso se le puede llamar amor.
El amor empieza por uno mismo y no busca desesperadamente ser correspondido. Aunque hayas tenido estabilidad laboral y te hayas hecho de un hogar propio, aún no has logrado establecer esa misma estabilidad emocional que tanto deseas y deseamos todos, porque no sabes bien qué es lo que quieres, de otro modo no te equivocarías en tus elecciones. No es que rehuyas el camino, es que ni siquiera has sabido cual es el camino.
Todos de algún modo tenemos nociones del amor. Ya sea por tener o haber tenido una buena amistad; por haber visto nacer y haber criado a los hijos; por haber contemplado un hermoso paisaje, o cualquier experiencia semejante que haya invocado esa emoción tan fundamental en todos nosotros. Pero son muy pocos los que saben de verdad vivir en el amor y mantenerse en él la mayor parte del tiempo. Todo lo que escapa del amor se pervierte en el mundo de las ilusiones, de los disfraces, de los personajes, del engaño, de la falta de verdad y autenticidad.
Sin embargo se puede y de eso se trata la vida, de aprender a amar. Todo lo demás puede ser circunstancial, pero no el amor. Sin amor la humanidad vive perdida, separada, fragmentada, en conflicto, en juicios, en dogmas, sumida en un pavoroso esperpento.
¿Qué hacer en tu caso? Tomar distancia de todo lo que te signifique conflicto. Sé clara con quien tienes que serlo. Habla con tu exmarido y tu expareja y explícales que la relación contigo ha terminado y que no existe manera de hacerte cambiar de opinión. Trata de hacerlo de forma serena, convencida de lo que sientes. Trata de que te comprendan como persona, como un ser humano, y hazles ver cómo es que los hechos vividos con ambos fueron acabando con la relación asumiendo tu propia responsabilidad. Pídeles que te permitan estar en paz, y si no lo comprenden, toma distancia y no correspondas a su escandalosa forma de ser.
Necesitas antes que nada estar en paz contigo. Si lo que te motiva a buscar una relación es tu miedo a quedarte sola, seguirás encontrándote con los mismos fantasmas. Recuerda que esa herida viene desde el abandono de tu madre. No complazcas la necesidad de buscar compañía hasta que no hayas aprendido a acompañarte a ti misma. Para dejar de tener miedo hay que descubrir que en realidad uno no está solo si se tiene a sí mismo, pero eso sólo se puede encontrar dentro de un yo que no está permanentemente sometido a la confusión.
Si eso significa que debes permanecer un tiempo sola, hazlo. Ante todo ten claro qué tipo de pareja es la que te gustaría encontrar, pero eso después de haberte encontrado a ti misma. De otro modo seguirás coincidiendo con personas tan confundidas como tú y la historia se repetirá eternamente.
Reconoce lo que está bien en tu vida y valórate por ello. No eches por la borda lo que has conseguido con tanto esfuerzo por andar mendigando un poco de compañía y satisfacción sexual. No sabotees la buena relación que tienes con tus hijos metiendo en tu casa a quien no se haya ganado plenamente tu confianza, ocasionándoles disgustos semejantes a los que viviste tú, ellos se merecen el respeto que contigo tus padres no tuvieron.
Es correcto y sano tener el deseo de encontrarse con una pareja en el amor. Es absolutamente enfermo buscar una relación desde la necesidad y desde la dependencia y el miedo a la soledad. Antes que nada aprende a estar contigo y tu familia en paz. Aprende a amarte a ti y a tenerte compasión por el entorno tan confuso en el que te tocó crecer. Una vez que lo hayas logrado, permite que la vida haga su trabajo. Si has conseguido convertirte en un ser consciente de sí mismo, será más fácil que llegue a ti el amor y las circunstancias que tanto anhelas.
|