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Me da miedo cuando alguien habla de una enfermedad

Orientación para enfrentar sus problemas personales - por Eugenio Rincón


Antecedentes: Tengo 42 años. Soy católico, profesionista, responsable, trabajador, honesto. Con una mentalidad abierta y tengo una pareja. Deseo tener mucha salud, prepararme y ascender cada día mas que pasa. Antes que nada quiero felicitarlos y darles gracias por esta oportunidad que dan a la gente de poder expresar sus opiniones o problemas que pudieran estar pasando.

Mi problema radica principalmente en que tengo algunos miedos como por ejemplo miedo a las enfermedades, cuando por ejemplo estamos comiendo entre compañeros de trabajo o cuando estoy en alguna reunión de trabajo o en alguna junta o en reunión con algún jefe y me empiezan a hablar de alguna enfermedad o que a "X" persona la operaron de cualquier enfermedad. Yo empiezo en ese momento a sentirme mal, a presentar miedo en ese momento. En algunas ocasiones hasta me sudan las manos y me viene como una desesperación que lo que quiero es salirme de ese lugar o salirme en ese momento de esa situación. Lejos de escuchar o de poder opinar y enfrentar las cosas con valor, y mas que nada tratar de ayudar a las personas.

La verdad esto me ha traído algunas consecuencias graves en mi persona porque ya después de que me pasa este como tipo de crisis, yo mismo digo y reacciono y me digo a mi mismo que tonto soy por que me da miedo escuchar las enfermedades o de que a alguien lo operaron y que empieza a hablar del proceso de su operación, me empiezo a sentir mal.

De verdad me gustaría encontrar una solución a mi problema de tal forma que ya no me afecte y no me sienta yo mal. La verdad me siento desesperado por no poder superar estas situaciones difíciles para mí. Me gustaría al contrario poder ayudar a esas personas, lejos de tener miedo o temor.

Pregunta: Ojalá y me pueda aconsejar algo para superar este problema que me aqueja tanto en lo personal como en lo laboral. Gracias y le envío muchos saludos y que Dios los bendiga.

Respuesta de Eugenio: El miedo, seguramente es la emoción más destructiva de todas. Los miedos en general —en este caso manifestado como una fobia—, solamente son versiones del mayor de los miedos, que es el miedo a la muerte.

La muerte, junto con el nacimiento, son dos de los grandes enigmas en la historia de la humanidad, porque ambos —que en realidad representan las dos caras del mismo proceso evolutivo— pertenecen al territorio de lo desconocido. O al menos imposibles de conocer por medio de los sentidos que utilizamos en este plano de la realidad.

Por un lado, tu "padecimiento" está clasificado en la psicología convencional; tus síntomas estarían catalogados como Hipocondría (o alguna fobia relacionada). Esto es que en ti se produce una sensación de malestar e incluso de angustia, con sólo mencionar algún tipo de padecimiento en otra persona, que tú haces propio. Inconscientemente lo interpretas como si el solo referirse a ello te fuera a contagiar, o "literalmente" lo sufres como si fueras esa persona.

Esto te llevaría a un proceso de análisis para identificar el trauma que te ocasionó la fobia (cuándo, cómo, por qué), ya que usualmente el identificar el origen lo convierte en un evento consciente que podemos analizar para que deje de perturbarnos y manifestarse como un mero reflejo inconsciente que actúa por su cuenta sin que identifiquemos el por qué. Desde otra perspectiva, si el tuyo fuera un caso extremo, tendrías que ser tratado por un psiquiatra para que te recetara algún tipo de medicamento que controle esos eventos suprimiendo tu ansiedad (estos métodos no los sugiero porque valoro más el que el individuo se haga responsable de sus actos y haga un esfuerzo por encontrar la causa del problema, en lugar de estar suprimiendo sus efectos con medicamentos por el resto de su vida).

Me gustaría proponerte una visión alternativa que a mí me resulta muy constructiva.

El Cuerpo
Los humanos contamos con un vehículo maravilloso para vivir nuestra experiencia en este mundo. El cuerpo humano cuenta con capacidades extraordinarias que damos por hecho, pero sucede que es la pieza de ingeniería evolutiva más compleja en todo el universo conocido y opera por su cuenta realizando una gigantesca cantidad de funciones de manera extraordinariamente eficiente. Aunque como todos sabemos, contamos con él de manera provisional y algún día volverá a integrarse a este mundo de manera natural, que es a donde pertenece.

Entre las maravillosas y complejas capacidades de nuestro cuerpo está la de contar con un sistema inmunológico que se ocupa de defendernos de otros seres vivos que comparten nuestro entorno y cuya naturaleza y comportamiento a veces nos resulta agresivo. Por si eso no fuera suficiente, contamos en los sistemas sanitarios de nuestras comunidades con servicios médicos y múltiples remedios para ayudarnos a superar incluso enfermedades muy graves (esto sólo lo requerimos cuando nuestros padecimientos son reales y nuestras defensas no han logrado evitarlo - con ello hemos duplicado nuestra expectativa de vida en unas cuantas décadas).

La Mente
En la esfera de la mente hay que tener en cuenta un par de cosas de manera muy clara. La primera sería que existe un vínculo muy estrecho entre el cuerpo y la mente. Así que lo que pensamos de algún modo nos sugestiona, modifica nuestro estado emocional y puede funcionar ya sea de manera positiva o negativa. En tu caso es evidente que lo hace de manera negativa. A esto se le conoce como creencias irracionales, pues el comentario que pueda hacer alguien respecto a una enfermedad o una intervención quirúrgica no implica que te vayas a contagiar o que tú vayas a ser el siguiente al que van a intervenir en el quirófano.

Sin embargo, y esto también se sabe, el solo hecho de que tengas esas ideas puede favorecer, inconscientemente, que manifiestes alguna enfermedad o que incluso provoques el tener un accidente. Todo sea por demostrarte a ti mismo que eres susceptible de sufrir esos mismos padecimientos "con solo escuchar" hablar de ellos.

El Espíritu
La religión y la espiritualidad se viven de manera muy diferente. Las religiones cuentan mitos y piden que se crea en ellos de forma dogmática. En cambio, la espiritualidad es una capacidad interior susceptible de ser alcanzada por cualquier ser humano, que implica un esfuerzo para desarrollar un conocimiento con el que se puede trascender la visión limitada de la estructura mente-cuerpo a la que pertenece el ego, por medio de la cual "podemos saber" que formamos parte de una estructura superior muchas más grande y compleja que nosotros mismos, que no está condicionada por la esfera del espacio-tiempo y, por tanto, tampoco está sujeta al sufrimiento implícito en los deseos sensuales.

El ego —ese sentido de identidad que establecemos para ser funcionales— es el que sufre, porque sabe de su impermanencia y lucha contra ello inutilmente utilizando cualquier fantasía o mecanismo mental de defensa para intentar evadir lo inevitable, lo cual no puede ser otra cosa que un auto-engaño disfrazado, como hemos visto, de pensamientos irracionales.
Para que te quede más claro, me gustaría que te escuchases a ti mismo. Sabes que te pasa algo que te está afectando emocionalmente (una percepción distorsionada basada en creencias equivocadas), y que quisieras interesarte por los demás. Pero no eres capaz de hacerlo porque en vez de tener empatía por ellos, tienes miedo de que te contagien. Te pones en lugar del otro no para comprenderlo y sentir compasión, sino para sufrirlo como propio, tenerle miedo y rechazarlo. ¿Te das cuenta de la diferencia?

En lugar de tener ideas que te provocan un malestar innecesario. ¿Por qué no mejor agradeces cada mañana el estar saludable? ¿Por qué no observas tu aliento y reconoces el aire que respiras y te da vida? ¿Por qué no te sientes bendecido por el alimento que se procura en tu mesa y alimenta a tu cuerpo? ¿Por qué no vas al campo y permites llenarte de todas las sensaciones que la vida manifiesta a tu alrededor y de las cuales formas parte?

Cuando escuches que a alguien le va mal, aprende a tener compasión y agradece con el corazón la gran cantidad de bendiciones que te regala la vida. Aprende a Vivir tu Vida en lugar de padecerla. Y trata de desarrollar, hasta donde te sea posible, esa capacidad espiritual necesaria para aprender a ver la vida de una manera más noble y más completa.

Si es que puedes identificar en ti algún trauma ocasionado por la enfermedad o padecimiento de algún ser querido en algún momento de tu vida, míralo de manera compasiva. La compasión implica aceptar nuestra condición como humanos.

Por último, se me ocurre hacerte una referencia. Hay una novela de H. G. Wells, "La Guerra de los Mundos", que Spielberg hizo película. En ella nos narra la historia de la invasión de nuestro mundo por extraterrestres con capacidades destructivas superiores a las nuestras. Pero al final ellos sucumben debido a infecciones generadas por el contacto con nuestros virus. La moraleja del final es: "Nos hemos ganado el derecho a vivir en este mundo". ¡Tú incluido!


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