![]() |
Separaciones mal elaboradasOrientación para enfrentar sus problemas personales - por Eugenio Rincón
Consultas semejantes a las de esta ocasión son las que me llegan con mayor frecuencia. No sólo son significativas por su número, lo que implica en sí mismo una crisis que se ha ido acentuando con el tiempo, sino aún más importante: se refieren a un conflicto de extraordinaria relevancia en el seno de las estructuras psicológicas que se establecen desde el mismo momento de nuestro nacimiento.Antecedentes: Soy creyente, creo en un Dios creador, creo en nuestro potencial oculto, dormido. Por nacimiento soy católica, por decisión creo en Un ser superior. Mi filosofía es, "no hacer a otros lo que no quieras que te hagan"; el respeto y aceptación hacen las buenas relaciones. Quiero ser independiente, mental, emocional y económicamente, hacerme cargo de mí, de mi vida y de mis hijos. Aspiro a vivir en plenitud la última etapa de mi vida en paz y tranquilidad. Duré 24 años de casada. "Salí" de un matrimonio, de abuso verbal, emocional y económico. Durante el matrimonio me dediqué al hogar, a mis hijos, pero ahora sé que no es cierto, perdí mi tiempo, me dediqué a querer complacer a mi ex esposo a costa de una vida estable para mis hijos, una educación, sana, y a costa de no desarrollarme, estancarme y no planear mi futuro ni disfrutar mi presente. Tengo dos hijos, uno de 22 y otro de 17, y vivieron y sufrieron esta familia. Lo que me ha costado mucho, pero mucho trabajo, es ver a mi ex esposo de una manera diferente, me siento como perrito sin dueño, me acostumbré a obedecerlo, me acostumbré a la mala vida, y aunque sé que el "divorcio fue lo mejor que me ha pasado en los últimos 25 años" (diría mi hijo menor), no he avanzado en sentirme satisfecha, libre, y hacerme cargo de mis hijos sin pedirle nada al señor. Quisiera encontrar la forma de ya no depender de él económicamente, emocionalmente, todavía me afecta mucho, me insulta y me limita en lo que sea, antes siquiera era su esposa, para aguantarle sus humillaciones, pero ahora, con la impotencia de ser su ex, por un lado y seguir dependiendo por el otro, pues no pelee, pensión a pesar de que él tiene una posición económica estable y confortable. Mis hijos se sintieron decepcionados de mí, al tener la oportunidad de pelearle a mi ex una pensión, pero no quise por miedo a él. Tengo 50 años, y el divorcio me dejó súper cansada, y él me cansa sólo con oírlo. Ya no hablo con él, pero me siento inútil y desanimada a empezar algo mejor. Por su atención y orientación; gracias. Pregunta: A mi edad, ¿puedo cambiar mis patrones mentales y ser productiva, independiente y próspera? ¿Me convendría pelearle a mi ex una pensión, o mejor tratar de salir sola a esta edad? sin familiares, ni amistades, pues vivi aislada los 24 años, al cambiarme constantemente de lugar por su trabajo no establecí lazos, y los que tenia los rompí por él; era celoso. Respuesta de Eugenio: Es inmaduro el comportamiento de la mayoría de los hombres en estos casos. Debido a las distorsiones tan arraigadas en nuestra cultura, no buscan en una mujer a una compañera, sino a una esclava que les atienda a los hijos y les mantenga la casa limpia. De ello también son responsables las mujeres que aceptan este trato, pues confunden la maternidad con un proceso de realización personal. Esto, aun en matrimonios que continúen unidos, suele ser un problema cuando los hijos crecen, se van de casa, y dejan de ser el propósito de vida de las madres. Sin embargo, si quieres rescatarte de esta humillante situación, tienes que dejar de jugar el papel de víctima, pues sin darte cuenta, te están haciendo responsable del fracaso y tu asumes que por ello mereces ser castigada. Antes que otra cosa te sugiero que no presupongas nada de lo que va a pasar. Asesórate con una abogada –que sea mujer y se especialice en divorcios– y expónle tu situación. También suele haber centros públicos que ofrecen servicios gratuitos donde se atienden casos de abuso como el tuyo; te recomiendo que busques soporte emocional ahí. Una vez que estés bien asesorada en lo legal y te sientas apoyada emocionalmente, deja que la abogada haga su trabajo. Por el bien no sólo tuyo, sino también por el de tus hijos, que te apoyan, y eso es muy importante para tu procedimiento legal, debes hacerlo. Aunque te parezca que ya tienes mucha edad como para empezar la vida por tu cuenta, aún te queda mucho recorrido por delante y a este mundo le hacen falta personas que tengan ganas de ayudar para hacerlo algo mejor. Así que piensa qué te podría entusiasmar hacer para sentir que eres una persona útil a los demás. Lo que nos limita no es la edad que tenemos, sino nuestras creencias. Todos, en cualquier etapa de nuestras vidas, somos capaces de seguir aprendiendo. El secreto está en elegir aquello que sea congruente con lo que somos, pues sólo así se podrá convertir en una actividad estimulante. Considera que este desafío está para hacerte crecer lo que no creciste durante el tiempo en que te dedicaste al cuidado de tus hijos. Créeme que tu caso tiene remedio, pues ninguno de nosotros nació condenado. El futuro nadie lo conoce, así que intenta serenarte y busca el apoyo que te sugiero. De ese modo te será más fácil ir tomando decisiones que estén bien asesoradas. Por supuesto que puedes esperar una mala reacción de parte de tu ex esposo, pero siempre será diferente enfrentarlo cuando sientas que cuentas con el respaldo de las leyes que te amparan en manos de una abogada y la asistencia de profesionales especializados en atender mujeres que han padecido agravios como los tuyos. Para que lo puedas visualizar con más claridad, describe en una hoja lo que sería de ti si todo permanece igual que ahora. Acto seguido trata de escribir en otra hoja lo que puede ser de ti si te das la oportunidad de descubrir y desarrollar tus capacidades y las aprovechas para establecer tu independencia. Lo que depende de los demás es algo que no puedes controlar, pero no hay duda de que puedes contar con tu actitud, voluntad y perseverancia para revelar ante ti una existencia que perdió sentido cuando dejaste de "tener dueño". No emprendas este proceso con rabia, desesperación o un sentido de derrota anticipado. Hazlo como un acto de amor hacia tu propia vida. Si no haces nada no pasará nada, pero si haces lo que sabes que tienes que hacer, aprenderás de conocerte a ti ante nuevas circunstancias. Algún día no tan lejano podrás mirar atrás y sentirte orgullosa de haber tenido el valor de enfrentar tus miedos e inseguridades, y sentir admiración por haber sido capaz de superarlos.
Antecedentes: Tengo 40 años y 23 de casada, de los cuales mi esposo trabajó 10 fuera de casa. Nos veíamos cada ocho o quince días. Tuvo que dejar su empleo porque no le iba bien. Decidió regresar a la ciudad donde vivimos con un nuevo empleo pero esta vez con ofrecimiento de una sociedad en dicha empresa. Con el paso del tiempo se dio cuenta que lo que le habían ofrecido no era cierto; sólo lo están utilizando para el beneficio del dueño de dicha empresa. Con esto ha arrastrado otros comportamientos irregulares como por ejemplo acciones de sorpresa cuando entro a la habitación y cambia lo que ve en la computadora, borra el historial, borra los mensajes en su teléfono celular, los correos electrónicos y las llamadas. Ya no permite que entre en su intimidad. Cada vez que deseo abrirme a contarle lo que siento con sus acciones, palabras o reacciones, no es asertivo y esto me ha causado desconfianza. Lo que me dice siento que no es cierto. Me contesta de una manera muy diferente. En ocasiones siento que me dice cosas para que no lo deje. Nuestra condición no es estable. Siempre hemos vivido con su familia. Siento que me está preparando para irse con alguien pero no sabe como hacerlo por su familia; nuestros hijos que los adora pero siento que yo no lo lleno como antes. Incluso hemos llegado a agredirnos verbal y en una ocasión físicamente. No he trabajado porque a él nunca le ha parecido. Me dice que de qué voy a trabajar si no tengo los conocimientos suficientes y por la edad. Vivo con mi suegra en casa de mi cuñado. La relación ha sido tolerante porque nos respetamos. Nunca ha habido encuentros o confrontaciones pero es incomoda, tengo cuatro hermosos hijos que por ellos he sido tolerante de muchas cosas y eso me ha hecho mas fuerte porque veo que mi sacrificio se ha visto beneficiado en cada uno de sus logros. Estoy desesperada porque no quiero vivir esta relación en agonía. Ya no tenemos relaciones intimas porque dice que yo le herí su hombría y que si quiero que tengamos intimidad tiene que recuperar su confianza como si fuese él solo la víctima en todo esto. Yo le he contado a mi madrina y me brinda una de las habitaciones de su apartamento para que viva allí con el menor para que yo estudie, trabaje y pueda lograr mis metas sin ser cohibida. Creo que la influencia de mi esposo es negativa. Me ha maltratado psicológicamente pues dice que todo lo que observo de él diferente es un fantasma que tengo en mi mente. Me ofreció ir a un taller de pareja, le confieso que no tengo deseos de ir. Me parece que es una farsa para hacer ver delante de su familia y la mía que él hizo todo lo posible por rescatar nuestro matrimonio, sólo que no se da cuenta de que este es un problema que viene desde hace algún tiempo y que no le veo solución. Pregunta: No quisiera tomar una decisión apresurada pero ya tengo problemas emocionales. No me da apetito. No duermo bien. Dígame por favor que debo hacer. Tenemos cuatro hijos de entre 22 y 11 años. Espero pronto su respuesta en espera de una esperanza. ¡Gracias! Respuesta de Eugenio: Hay mucho de lo respondido en el caso anterior que es útil para responder a este otro. Así que voy a atender las diferencias. Aunque al parecer ya tienes tomada la decisión de no continuar con tu marido, te sugiero que no pierdas la oportunidad de asistir, tal como él te sugiere, con un consejero matrimonial. Tal vez no para que rescate lo que parece que ya no es rescatable, sino para que veas qué puedes aprender de ti en el proceso. Si es tu decisión dar por concluida la relación, está bien que aproveches la ayuda que te ofrecen para que puedas empezar a construir tu vida de nuevo, aún eres muy joven. Pero no olvides resolver tu divorcio de una buena vez. Dejar cabos sueltos y situaciones inconclusas no le hace ningún bien a nuestras vidas. Los ciclos que quedan sin cerrarse siempre tienden a hacerse presentes cuando menos lo esperamos. Imagina el enredo que pasaría si encuentras a una nueva pareja y resulta que no puedes establecerla con tranquilidad por no haber terminado formalmente la presente. Asegura que tus hijos queden bien protegidos por su padre para que no les falte el apoyo económico que todavía necesitan, e invierte las energías que has estado consumiendo en tanta tristeza, coraje y frustración, en el proyecto de tu nueva vida. Velo como un encuentro contigo misma que antes no se había podido dar, que te significa todo un descubrimiento y la invaluable oportunidad de que se abran ante ti tantas posibilidades como las que puedas ser capaz de concederte. Estudia, aprende, desarróllate y haz de ti un ser humano renovado de expectativas que aspire, por derecho propio, a la felicidad. |