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Trastorno Borderline

Orientación para enfrentar sus problemas personales - por Eugenio Rincón


Antecedentes: Tengo 33 años, soy profesora de esquí y fui campeona en mis épocas. Sufro de Trastorno Borderline, pero no tengo mucha información acerca del tema. Estuve yendo al psiquiatra y le contaba todo lo que me pasaba, mis estados de ánimo, cómo influía el medio en que me rodeaba, lo que me molestaba, etc.

Estuve consumiendo todo tipo de droga por mucho tiempo. Estuve en un círculo del que no podía salir. Mi familia me ayudaba llevándome al centro de rehabilitación, hasta estuve internada en un hospital psiquiátrico. Nada me importaba, sólo quería morirme, me sentía muy culpable.

Mi madre en ese entonces se encontraba separada y viviendo con un hombre que la manipulaba. Había siempre mucha tensión en la casa, El hombre era realmente malo conmigo y a mi madre yo no le importaba nada. Terminó echándome y ese hombre se quedó en mi casa. Cambiaron las chapas de la puerta, candados.

Mientras yo prácticamente viví por mucho tiempo en la calle, tratando de ser amiga de cualquiera que me diera alojamiento y comida. Pero en esta vida nada es gratis. Muchas veces tenía que mantener una relación con los hombres. Soportar todo tipo de cosas. Fue horrible.

Mi madre es una mujer promiscua y no mantiene relaciones estables. Estuvo casada con mi padre muchos años, pero todo el matrimonio mantuvo relaciones con otros. Hasta que ella decidió irse de la casa y vivir con su amante. No quería verla más. Yo tenía 13 años y fue difícil para mí aceptar la condición de mi madre. Estuvimos separadas 4 años y al cumplir 17 la necesité. Tenía que hablar con ella en forma como madre a hija. No pidiendo explicación de su comportamiento. Más bien la echaba de menos. La necesitaba. No sé si fue buena idea haberme ido con ella.

Ahora que soy madre no lo fue. Quedé embarazada y me fui de al lado de ella. Necesitaba tranquilidad, ya que mi embarazo fue complicado. Dejé de consumir en el momento que me enteré que esperaba a mi bebé y con el apoyo de mi pareja salí adelante. Rogaba a Dios que me ayudara a alejarme de las drogas y sí me ayudó. Mi niña nació el 16 de septiembre de 2009 y mi vida cambió.

Lamentablemente tuve que dejar de ir donde el psiquiatra porque no tenía tiempo de nada. Por primera vez mi madre actuando como tal, ya que mi pareja es abogado, la tenía en jaque. El hombre que me hizo tanto daño está preso porque le robó a mi madre una gran cantidad de dinero. La verdad estaba tan acostumbrada a ver a mi madre con tantos hombres. Pero cual era el peor. Todos sinvergüenzas. Todos manipuladores. Todos unos rascas. Ni uno tenía una profesión. Todos cafiches.

Por otro lado mi padre también hizo su vida. Hasta formó una familia donde nació mi hermano Fernando. De mí se olvidó. También se portó de forma incorrecta hacia su única hija. Fue un infeliz. Él no me importó lo que hacía con su vida. Tampoco me ayudó cuando estaba mal. Fue un canalla.

También fracasó en su vida familiar. Siempre mantuvo relaciones extramatrimoniales y cuando conoció a mi madrastra, que es mi amiga, también tenía otras mujeres. Muchas. Y por supuesto esta situación la molestó y lo abandonó. Igual son amigos, pero no más. También mi padre se volvió a hacer amigo de mi madre, pero no volvería con ella por nada. Sabe que en cualquier momento saldrá con otro.

Antes sufría por todo lo que le cuento aquí. Ahora sólo me interesa cómo esta mi familia, mi hija, mi hermano y mi madrastra, y los demás que se pudran.

Estoy hace un mes en casa de los padres de mi madrastra. Una zona muy agradable. Un excelente lugar. Mi madre también se vino. Está trabajando de matrona en el hospital de la zona y supongo que le va bien. Tengo poca comunicación con ella. Sólo la llamo para que sepa que mi hija está bien y nada más.

Aquí estamos bien. En este momento estoy distanciada de mi pareja, porque por mi parte se terminó el amor. También resultó ser un mujeriego, lo encontré con otra mujer y le di con un fierro y le rompí la nariz y dos costillas. Ahora me pasa una pensión para la niña. Me siento bien sola y todo el amor y el cuidado se lo doy a mi pequeñita que es la persona que más amo en la vida. La respeto y jamás le daré la vida que me dio mi querida madre. Algún día estará con nuestro Dios y espero que pueda explicar su comportamiento. Jamás fue madre y tampoco abuela.

Gracias por darse el tiempo de leer lo que escribí. Espero que lo haya entendido y me dé una respuesta acerca de mi trastorno Borderline. Soy una mujer bien buenamoza y quisiera poder encontrar una pareja que me quiera como soy.

Pregunta: ¿Tendré que buscar un psiquiatra para que me medique pero no tan fuerte? ¿O mejor me voy a un psicólogo que me oriente y no tomo nada mejor? ¿Qué opina usted? Déme un consejo.

Respuesta de Eugenio: La tuya es una historia que desafortunadamente es más común de lo que nos podríamos imaginar. La Humanidad carece de la cualidad que se supone que la define. Es la profunda ignorancia y el gran extravío en la que vive la mayoría de las personas lo que ocasiona un daño tan profundo en los seres que se supone nos deben ser amados.

La gente no sabe amar porque nadie les enseñó a hacerlo. Lo usual son las historias de desamor, abandono, abuso y puro placer pasajero. Lo cual, paradójicamente, evita tener contacto con el sentimiento más profundo y fuente de toda creación en esta vida, que es el amor.

Eres una mujer muy valiente, pues a pesar de lo dolorosa de tu experiencia, has tenido el ánimo de compartirnos tu experiencia y no la escondes por vergüenza, que sería la actitud más común en estos casos para evitar ser juzgada y despreciada.

Todo el dolor que te debe implicar hablar de ello y volver a re-sentir el odio y el coraje de haber sufrido tanto abuso desde tu adolescencia hasta llegar a haber deseado quitarte la vida, ahora se ha convertido en la posibilidad de animar tu existencia a través del amor que te produce el ahora ser tú la madre y disfrutar de un profundo amor por tu niña, aunque te encuentres de momento sin pareja.

No existe nada que pueda suplir nuestro sentimiento de amor hacia la vida. Y tu hija te lo ha recordado, para que no te mantengas en la ignorancia y el extravío que a ti te tocó padecer. Para que seas ahora tú ejemplo de amor hacia ti misma y hacia los demás. Ejemplo de lucha y superación.

De alguna manera la vida nos escoge para vivir duras pruebas que al trascenderlas nos conducen a un estado de desarrollo superior. Un estado de saber en carne propia lo que es vivir la miseria humana con sus vicios y su capacidad de destrucción.

Tu vida y la de tu niña están en tus manos. Ahora tienes la posibilidad de reconocerte en tu dolor y buscar ayuda para salir adelante. Por una parte has conocido las bajezas que produce vivir en la oscuridad, para ir descubriendo la gloria de mirar desde la luz que proyecta el saber del amor.

Respecto al diagnóstico de personalidad Borderline, la psiquiatría y su origen en la medicina, tienden a ver los problemas de personalidad como enfermedades originadas por desequilibrios físico-químicos en nuestro cerebro. De ahí que procuren resolverlos en base a medicamentos que restauren el equilibrio o que controlen el desequilibrio.

Los casos en los que, a mi modo de ver, esto es aconsejable, es cuando el individuo es incapaz de contener un ánimo violento que puede ser peligroso para quienes conviven con él, o cuando también se presentan estados de alucinación que producen visiones desconectadas de la realidad.

Hablar de los estados borderline es hablar de una definición demasiado amplia de los fenómenos que se ocasionan en los individuos que lo padecen. En este caso se trata de un padecimiento más severo que una neurosis y menos grave que el de una psicosis.

Dados los antecedentes en el uso de drogas diversas y lo grave de las experiencias de tu adolescencia, la alternativa que te aconsejaría es asistir con un psiquiatra que también dé consulta emocional, y que se proponga ayudarte a salir adelante con tu vida de manera consciente.

Hay mucho odio y resentimiento en tu vida. Mucho ánimo de venganza y de que los otros paguen por el daño que te han ocasionado. Nada de eso me parece extraño, cualquiera tendría una reacción semejante. Incluso la de querer quitarse la vida si es que la vida en ese momento sólo se trataba de sufrir abusos continuos.

A mi me parece que el mejor método que existe para superar conflictos es el de abrirnos al camino del amor. Tienes que perdonar la ignorancia de los demás, a pesar del daño que te hayan ocasionado, y aprender a ver con los ojos del amor, que la vida te ha regalado a través de la presencia de tu niña.

Quedarnos estancados en el sentimiento de odio no nos conduce mas que por la misma senda de violencia, venganza y de regreso al dolor. Asumir tu dolor y aprender de ello para no recorrer el mismo camino de ignorancia y oscuridad, me parece el mejor remedio.

Si al psiquiatra —de preferencia uno que sea amoroso— le parece que de momento debes estar medicada por un tiempo, en dosis que sean lo más ligero posible, está bien. Siempre y cuando la meta sea llegar a un momento en el que hayas asumido tu historia conscientemente y puedas mirar hacia el futuro con esperanza y ánimo de vivir en el amor tan plenamente como te sea posible, y no necesites usar ningún medicamento una vez que te encuentres emocionalmente estable.

También te sugiero que no te identifiques con el padecimiento. Eso sólo son etiquetas que no sirven mas que para entender un poco lo que nos pasa, pero que de ninguna manera suponen que sólo eso somos y seremos por siempre. Antes que nada importa nuestra humanidad y nuestra capacidad de dar y recibir amor. Somos mucho más que un cuerpo que desea satisfacer sus instintos. Somos seres magníficos que necesitan salir de la oscuridad de la ignorancia para aprender a vivir en la luz de nuestro autoconocimiento.

Eres una mujer bella. Eres una mujer joven. Le has demostrado a ti y a los demás tu capacidad de ser toda una atleta que ahora le enseña a otros cómo serlo también. Ahora tienes una niña que te regaló la vida para inspirarte el más grande de los sentimientos.

Estar en terapia te permitirá descubrir los mecanismos que operan en tu inconsciente de manera perversa para seguirte demostrando que los hombres son unos canallas y que no existe ninguno capaz de amarte y tú de merecerlo. La paradoja es que el inconsciente, tratando de protegernos, nos mantiene atados a la misma cadena de actos equivocados.

Así que con mucho cariño y respeto hacia ti, y con mucha sed de saber la verdad, que no es otra que la del amor, inicia el recorrido por ese camino de autoconocimiento que te llevará a encontrarte con otros que también lo hayan recorrido y sean capaces de darlo y recibirlo.


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