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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


14. Cambie lo que piensa de sí mismo

¿Debería o podría? El racional que apoya el "yo debo" (y "no debo"), nos permite poner la responsabilidad de nuestras vidas en manos de otras personas. Es una postura infantil que otorga el poder de decidir a otra persona. Pensar que el "debe" inhibe el cambio, asumir riesgos y tener firmeza, es a la vez reconfortante y severamente limitante.

Siempre que cuestionamos nuestras creencias básicas, también cuestionamos nuestro estatus quo -nuestras soluciones seguras- y eso puede ser amenazante. El crecimiento personal es un proceso que requiere valentía; para conseguir ese valor, debemos reconocer el beneficio de abrir nuestras opciones. Vamos a reafirmar nuestra propia vida y nuestro ser verdadero; que es realmente la única manera de mantener la felicidad.

El primer paso es identificar las voces internas que le dicen que usted debe hacer esto y debe hacer aquello. Una voz interior que le molesta de esa manera es probable que sea un padre o alguien interiorizado que es importante para usted, a quien confiere autoridad, en el pasado o actualmente.

Por supuesto algunos "deberes" tienen sentido, como las normas legítimas para vivir, que si violamos nos causan daño a nosotros y a los demás. Sin embargo, muchos "deberes" debilitan la fortaleza y franqueza de lo que pensamos y hacemos.

Práctica
Haga una lista de todas las cosas que usted piensa que debe o debería hacer, debe o no tener, debe o no ser.

Tome cada tema de la lista, léalo en voz alta y pregúntese, "¿Por qué yo debería?"

Aquí están algunas respuestas a la típica pregunta "¿Por qué yo debería?": "Porque todo el mundo tiene que", "Mi padre me dijo que debería", "¿Qué pasaría si yo no?" "De lo contrario la gente ya no me querría", "Porque yo estoy muy gordo / tonto / perezoso / descuidado, etc."

Las respuestas a la pregunta "¿Por qué yo debería?", demuestran cómo nos limitamos por mantener ciertas creencias. Trate de escribir al final de un enunciado "yo debería ..." con "porque realmente quiero". La frase no tiene sentido porque la palabra "debería" implica reticencia y sentimientos de culpa y miedo. ¿Realmente necesitamos llevar a cuestas esa carga? La palabra "debería", sin embargo, puede ser sustituida por la palabra "podría"; con esto se restablece la libertad de elección. Así que recorra su lista de deberes y reformule cada tema: "Si realmente quisiera, yo podría ..."

Otro enfoque consiste en hacerse la pregunta, "¿Por qué yo debería?", repetidamente hasta que real y sinceramente responda "porque realmente quiero". ¡O decide dejarlo porque realmente no quiere!

Verlo de esta manera hace que de alguna forma las cosas sean posibles, al mismo tiempo que ya no siente que "tiene que". Así que dese permiso para decidir su propia vida. Usted no necesita instrucciones grabadas del pasado; ahora ya puede tomar sus propias decisiones y crear sus propias experiencias.