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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


2. Codependencia

A veces hacemos a un lado nuestro ser verdadero; en su lugar existimos desde la posición de ser efecto. Podemos estar involucrados en relaciones y situaciones de trabajo que sabemos que nos están perjudicando, pero nos sentimos incapaces de cambiarlas. Puede que tengamos relaciones adictivas con personas o situaciones. Entonces se vuelve imperativo tener aquello que nos está perjudicando, o debemos hacer lo que (realmente lo sabemos en el interior) nos está perjudicando. Entonces somos codependientes.

Uno es adicto a una relación si uno siente vergüenza y, no obstante, siente la necesidad de favorecerla; si teme al abandono y a ser rechazado; o quedarse solo y verse obligado a ser independiente. Pero estos sentimientos se reprimen y quedan ocultos en nosotros mismos. La codependencia en realidad es deshonestidad emocional, porque estamos reprimiendo nuestros sentimientos verdaderos y los sustituimos por los de otro. Perdemos nuestra integridad y nos desviamos de nuestro camino espiritual. ¡Es necesario enfrentarlo!

¿Alguna de las siguientes preguntas aplica para usted?

  • ¿Depende de la aprobación de alguien más?
  • ¿Los problemas de otro los siente como si fueran suyos?
  • ¿Dejó a un lado sus intereses por los de otra persona?
  • ¿Se siente responsable por los sentimientos de otro?
  • ¿Siente usted que no puede decir no, o se pone ansioso y se siente culpable si lo hace?
  • ¿Le preocupa la manera en que otro le pueda responder a sus sentimientos y comportamientos?
  • ¿Teme ser herido o rechazado por otro?
  • ¿Pone las necesidades del otro antes que las suyas?
  • ¿Juzga las cosas en base a las normas de la otra persona?
  • ¿Es usted leal a toda costa, incluso cuando es avergonzado, abandonado o maltratado?
Si es así, ubique la codependencia y asuma la responsabilidad por ello. Reclame sus propias decisiones. (Usted puede cambiar las siguientes preguntas al tiempo presente, si procede).
  1. ¿Qué decisiones hice? Considere lo siguiente:

    • ¿Qué decidí en relación a mi?
    • ¿Qué es lo que decidí sobre otra persona o personas?
    • ¿Qué elegí pensar?
    • ¿Cómo me elegí sentir? ¿Qué emoción escogí?
    • ¿Qué decidí hacer?
    • ¿Cómo afectan mis elecciones mi comportamiento en el futuro?

  2. ¿Qué otras elecciones podría haber tomado y cuál sería el efecto de cada una de esas elecciones?

  3. ¿Qué aprendizaje positivo puedo obtener de esa experiencia?
Tiene que mirar la situación en términos de las decisiones que ha tomado y que ya puede revisar ahora que usted es más consciente de lo que está pasando.

Al hacernos conscientes de nuestras actitudes y puntos de vista, podemos comenzar a discernir entre lo que funciona para nosotros y lo que no. Entonces podemos empezar a tomar decisiones acerca de cómo es que nuestra perspectiva de la vida nos es útil, o si esta nos pone en posición de víctima, porque esperamos de la vida algo que no es.

Como ejemplo. Autorizo a mi hijo a ver cualquier programa que quiera en la televisión y dejo de ver los que a mi me gustan, porque temo que se moleste y quiero que él me ame. He optado por creer que sólo me ama si le permito hacer lo que él quiera. Sin embargo, me doy cuenta que soy su padre, que él me ama de todos modos y que mi comportamiento no va a aumentar su respeto hacia mí; en realidad pasa lo contrario, así que no ha sido un buen ejemplo para él. Yo tengo derecho a ver mis programas favoritos, es un recurso que compartimos y no es propiedad de ninguno de nosotros. Así que ahora decido explicarle a mi hijo (con calma, aplomo y empatía; no con ira o resentimiento) y así vamos a lograr un mejor acuerdo.

La comunicación con empatía siempre es la respuesta, pero recuerde que la empatía no necesariamente requiere que nos guste estar de acuerdo, sino reconocer y respetar al otro como persona independiente, con sus propios derechos; responsable de sus propias creencias, sentimientos y acciones., al igual que usted. Eso es el verdadero amor: aceptación incondicional. Esa cualidad es lo que usted realmente es, su naturaleza esencial.

La codependencia seguramente afecta a la mayoría de las personas, por lo que no creo que haya nada malo en particular con usted, tanto, como que ahora ha empezado un camino de crecimiento personal, de modo que puede empezar a cambiar estas cosas. Elija alguno de los aspectos de la codependencia y comience a mejorarlo. No todos al mismo tiempo, porque sería abrumador, pero elija una en la que sienta que puede avanzar con pasos positivos hacia el cambio de su situación y respuesta habitual. Si puede hacer algunos cambios estimulantes, esto le animará a hacerle frente a otras áreas de su vida, y la bola de nieve empezará a formarse. Sin embargo, si hacer esto le parece más allá de sus capacidades, le sugiero que busque la ayuda de un consejero que le brinde apoyo.