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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


24. Véase en el espejo

Es una verdad psicológica, que solemos ver en los demás lo que no nos gusta de nosotros mismos. Cuando hay un aspecto de nosotros que nos parece inaceptable, es naturaleza humana ocultarla de nosotros mismos, incluso pretender lo contrario; en su lugar proyectamos esos sentimientos que tenemos sobre nosotros en los demás. Es más fácil pensar que un amigo es perezoso que aceptar que uno es el perezoso. Podemos incluso suponer que otra persona es perezosa, incluso sin que haya pruebas objetivas que lo demuestren.

Si tiene la creencia de que quien es, no es lo suficientemente bueno, de alguna manera lo más probable es que lo proyecte en los demás, pensando que no son lo suficientemente buenos; o sentirse engreído y creer que es mejor o más inteligente que ellos, en lugar de hacer el trabajo interior que necesita y asumir la responsabilidad de su problema. Cuando está dispuesto a asumir la responsabilidad de sus problemas y asumirlos, entonces usted tiene el poder de cambiarlos. Asumirlos no significa juzgarlos. La curación requiere liberarse de los juicios.

Tenemos mucho más poder, en un sentido espiritual, del que suele reconocerse. Por ejemplo, si en su mente y corazón resuelve un disgusto con un miembro de su familia, encuentra comprensión y aceptación donde antes no la había, que será "reconocida" por la otra persona y él o ella le podrán escribir o llamarle por teléfono, incluso si no lo habían hecho por años. Le responden de manera diferente, no porque hayan cambiado, sino porque usted ha cambiado la vibración que atrae sus experiencias.

Las cosas negativas también se reflejan de esta forma. Si la mayor parte del tiempo usted se siente resentido por dificultades que ha enfrentado en la vida, es probable que atraiga más razones para estar resentido. Y atraerá a otras personas que estén resentidas, incluso tal vez con usted. Y verá personas resentidas, aunque de hecho no lo estén.

Aquello en lo que se enfoca, incluso inconscientemente, es lo que usted crea. Usted no ha hecho que esa persona esté resentida, enojada, quejosa o lo que sea, ella es responsable de sí misma, sino que la "atrajo" a su espacio. Lo semejante se atrae entre sí. De este modo, la vida actúa como un espejo de lo que está pasando dentro de uno.

Las cuestiones que le pasan en la vida no tienen nada que ver con otras personas, en realidad son acerca de usted. Piense en todas las personas problemáticas en su vida -los que lo hicieron sentirse desdichado- y describa a cada una de ellas con una palabra. Puede usar palabras como “mezquino”, para el amigo que se negó a prestarle sus CD's; o “polémico”, a su colega antagónico en el trabajo. Usted puede pensar en “demandante”, de su perfeccionista pareja de tenis; y “sin gracia”, para el asistente en la tienda de informática que le frunce el ceño.

Una vez que tenga su lista de características negativas, considere la posibilidad de que estos rasgos pueden ser cualidades propias que son negadas y rechazadas. Los que nos rodean pueden servir como espejos de lo que no aceptamos. Sólo piense las forma en que ha sido mezquino y en las que ha sido demasiado polémico. ¿También es demandante y sin gracia?

Puede utilizar esta información para que se ayude a verse con mayor objetividad; para que emerjan cuestiones que estaban enterradas.

Es importante reconocer que lo opuesto también es verdad; así que repita el ejercicio anterior con la gente en su vida a los que admiró y cree una lista de sus características positivas. La gente también refleja nuestros aspectos positivos, que podemos reconocer o no reconocer en nosotros mismos.

Las creencias y sentimientos que usted tiene, ya sean conscientes, o reprimidos y negados, trazan el curso de su vida. Esto incluye las relaciones que atrae en su vida. ¿Puede mirar hacia el pasado, hacia sus relaciones más importantes, y ver los patrones? Muchas veces atraemos el mismo tipo de persona, una y otra vez, debido a nuestra necesidad inconsciente de trabajar cuestiones emocionales del pasado. Cada persona actúa como un espejo, un reflejo de la energía que emitimos hacia el mundo.

Para avanzar tenemos que cambiar la energía que proyectamos, de forma que atraigamos a la gente y las circunstancias que coincidan con los objetivos de nuestro yo verdadero; en lugar de los asuntos pendientes y reprimidos de la infancia, o las decisiones que tomamos como resultado de experiencias dolorosas del pasado. Echar la culpa a los demás sólo prepara el terreno para que la situación vuelva a aparecer hasta que no reconozcamos la lección de vida y evolucionemos como personas. La curación viene de asumir la responsabilidad y cambiar nuestra percepción del evento o la persona.

Hasta que lleguemos a ser espiritual y emocionalmente (completamente) conscientes, atraeremos condiciones que nos parecen familiares, aunque sean destructivas para nosotros mismos. La clave es reconocer las lecciones que las situaciones de nuestra vida nos reflejan, para que podamos ser conscientes de nuestras creencias y sentimientos erróneos escondidos; en especial sobre nosotros mismos, de manera que podamos superar esa etapa. Si realmente crecemos hacia el amor y nos valoramos, esa será la energía que proyectemos hacia el mundo y se reflejará de vuelta en consecuencia.

El poder, es el reconocer que usted es la fuente de su propia vida, que usted crea su realidad subjetiva (sus creencias) y eso se refleja en el mundo físico a través del poder de Dios, del que somos cada uno una parte. La vibración y la energía del poder de Dios es el amor. Si nuestra creación no se basa en el amor, entonces regresa y nos golpea en la cara para que aprendamos. Eso es Karma.

Para poder crear desde la vibración del amor incondicional, tenemos que ser claros en esa zona en nuestras mentes. Si intentamos manifestar una creencia que no es del todo congruente con nuestro sistema de creencias, es decir, que hemos reprimido identidades y creencias-en-contra, esto puede conducirnos a una disociación de la realidad; un malestar con el mundo que no complace nuestros deseos. Uno puede confundirse entre lo que es mental y subjetivo, y lo que es la realidad física objetiva.

Son necesarias técnicas eficaces, con base sólida, para obtener una mente clara y congruente desde la cual crear "en la fuente"; conectado y uno solo con Dios. Esta es una zona delicada, dado que los conceptos de crear la realidad son el punto de vista de un alto nivel espiritual y están en contradicción con la forma en que nuestra cultura nos ha enseñado a pensar. En la fuente, uno simplemente "sabe", mientras que desde el punto de vista dentro del juego de la vida, uno "desea" o "quiere", o a menudo "necesita" y "teme".

Como parte de Dios, uno es el responsable de todo lo que es; como persona individual uno es responsable exclusivamente de sí mismo y de comportarse de una forma ética que no perjudique las libertades y los derechos de los demás. Uno es también responsable de cumplir con los acuerdos y obligaciones. Por esta razón es importante hacerlo consciente, a fin de que uno se sienta feliz de hacer su parte.

Por lo tanto, somos a la vez hacedores de juegos y jugadores de juegos, y creo que es importante reconocer estos aspectos diferentes pero complementarios de nuestro ser; el Self Superior espiritual, y el ser humano (cuerpo físico - personalidad mental) identificado y estrechamente involucrado con el juego de la vida.

Lo mejor que podemos hacer, es vivir con mayor conciencia. Por ejemplo, cuando una persona hace algo que perjudica a otros, ya sea deliberadamente o por error, puede asumir la responsabilidad o puede pretender tener la razón, racionalizar para justificar su acción de modo que no estuvo realmente mal, sino que estaba justificada. Uno tiene la razón, el otro está equivocado. Es una necesidad humana "ser correcto", pero no una muy consciente. Esta justificación proporciona un motivo para la acción y se expresa frecuentemente como crítica del que originalmente estaba equivocado. Es el punto de vista de un “niño”, frente al de un "adulto" responsable.

La crítica y los chismes son casi siempre una proyección de culpa o vergüenza reprimida. Por lo tanto, a menudo ocurre que uno es criticado y la crítica no es correcta. Quizás la crítica es demasiado generalizada; tal vez es en parte verdad y en parte falsa; o tal vez completamente equivocada. Es la forma en que la otra persona ve las cosas a través de su propia idea fija (como resultado de las justificaciones de sus propias acciones). Pero de todos modos, la crítica nos causa una introspección compulsiva y nos preguntamos, ¿podría ser verdad?, ¿hay algo de eso? Al hacer esto, puede que se presione un botón, inseguridad o temor, y tal vez reestimule la experiencia de un pasado doloroso que tiene similitudes con la situación actual o en la que se hizo la misma crítica (tal vez una que en diferentes circunstancias era adecuada).

Así pues, la crítica le ha presionado algunos botones y estas son, en efecto, cosas de las que usted puede aprender. Pero es importante que no se identifique con la crítica y su necesidad de separar eso de los hechos reales de la cuestión, es decir, lo que le está sucediendo; sus actos, pensamientos, sentimientos y acciones posteriores. Y lo que es correcto que diga y haga en respuesta.

Si usted tiene claridad dentro de sí acerca de lo que es correcto, y no está asumiendo la proyección de la otra persona como si fuera suya, entonces puede relajarse y tratarla desde el punto de vista del amor y la compasión; que no es lo mismo que ser suave o irracional. El corazón y la cabeza trabajan juntos, se necesitan entre sí, con el fin de llevar a cabo las cosas -las cosas correctas- de manera eficaz.

Con frecuencia hay conflictos entre las personas. Recuerde que el conflicto -para usted- es así, si así lo hace. El otro tiene una visión diferente a la suya. Ok, tal vez lo puede introducir a un punto de vista diferente, tal vez no. El otro lo puede ver como un conflicto, pero usted no tiene por qué. Si usted lo hace, probablemente el otro también. Por lo tanto, el objetivo es que tenga disposición de aceptar el punto de vista diferente del otro; no necesariamente estar de acuerdo con el, pero sí concederle el derecho a existir. Hay suficiente espacio en el Universo para alojar cómodamente todos los puntos de vista.

Si siente que no puede tener compasión por el otro, tome en cuenta: ¿Qué amenaza representa para usted? ¿Por qué siente una falta en esa área? ¿Qué necesidad corresponde a esa falta? ¿Qué creencia subyace y de dónde viene? ¿La puede cambiar por una mejor?

A menudo nos enfrentamos a la frustración; todo ese amor que fluyó, que se ha erigido como un gran muro porque no ha sido recibido. Las relaciones se deterioran cuando se rompe la comunicación, cuando se retienen los puntos de vista por temer lo que los demás puedan pensar. Esto es frustrante, y la carga (que siempre es frustración por el amor no recibido) se acumula y se reprime, pero sigue ahí como un muro entre ustedes. Sólo el darnos cuenta que somos nosotros mismos quienes construimos la pared, es lo que la puede derrumbarla, y sólo una comunicación honesta puede restaurar la relación.

Puede que de nuevo nos sintamos obligados a ayudar a otro que tiene heridas que sanar. Esa es una creencia que necesita eliminarse, ya que conduce a una relación co-dependiente que no es buena para usted o para el otro. Tenemos que tener claro que nuestros sentimientos acerca de la otra persona no están coloreados por los sentimientos acerca de nosotros mismos (proyección). Y también saber discriminar entre una empatía amorosa por la otra persona, sus sentimientos (que son el resultado de sus propias frustraciones y creencias distorsionadas) y simpatía, que normalmente es una identificación con el otro que no le sirve a ninguno de los dos. La única persona que puede curar al otro, es el otro a sí mismo. Podemos ser de ayuda si esa persona lo quiere y lo pide, pero eso es todo, y si no lo quiere, es muy su derecho.

El sufrimiento que está arraigado en nuestros corazones y la forma de pensar en ocasiones anteriores, no es en realidad un obstáculo para la solución del conflicto de nuestras creencias en el presente. Todavía lo continuamos sintiendo, porque subconscientemente lo seguimos recreando en el presente, (de alguna manera constituye una solución segura y una justificación o explicación de nuestros problemas). Cuando finalmente aprendemos las lecciones de nuestra experiencia del pasado -ahora- y liberamos las creencias que no son realmente nuestras, ponemos fin a los lazos con el pasado, porque ya no estamos recreando ese material. Ahora es consciente, y no creamos conscientemente nada que sea malo para nosotros.