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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


29. Aprender de nuestra experiencia

Los acontecimientos actuales han demostrado un enorme deseo, en nombre de la mayoría de las personas en el mundo, por tener paz en sus vidas. Ya no están de acuerdo con esta mentalidad de crear conflictos políticos que ponen en peligro el progreso económico, los derechos humanos y las libertades. Pero lo que es más importante, creo que muchas personas están conscientes de que si queremos paz en el mundo, en primer lugar tenemos que lograr estar en paz con nuestras propias vidas. La naturaleza humana es la que tiene que cambiar y somos capaces de lograr esa transformación.

Nuestra experiencia en el mundo es reflejo de nuestro estado interior; sí, parece como de magia, pero es una realidad, el mundo es milagroso. He sigo testigo de tantas cosas que lo prueban. Cuando yo, un estudiante o un cliente, hemos logrado un verdadero cambio en nuestro sistema de creencias que resuelve un conflicto interno, entonces, muy pronto, cambian en consecuencia las circunstancias de nuestro mundo real. Proyectamos nuestro estado interior -resistencia, miedo y aceptación / amor- en la experiencia de vida personal. Como grupo proyectamos nuestra conciencia en los acontecimientos mundiales. Es nuestra responsabilidad individual ser conscientes de la contribución a la conciencia de grupo para ayudar a crear un mundo con más oportunidades para nosotros y para nuestros seres queridos; que en última instancia somos todos.

Entonces, ¿qué guerras libramos en nuestro interior? Los propósitos y objetivos que más anhelamos -algunos que podemos haber traído a esta vida o sentir con más fuerza en la infancia o en la juventud- a menudo se ven en riesgo frente a los problemas que descubrimos al intentar realizarlos; así que puede que nos olvidemos de ellos (en realidad los reprimimos) y optemos por soluciones más seguras. Jugar el juego seguro, es un triste conflicto con el juego que realmente (todavía) queremos jugar. Nos hemos convertido en alguien más, un sustituto de nuestro verdadero ser. Reforzando esta posición están los apegos a los que nos hemos aferrado; los temores que podemos tener por perder el control de nuestro espacio seguro; la resistencia que sentimos contra los elementos de cambio; y los juicios que nos impiden aceptar lo que es.

Para mejorar nuestra posición; para poder abrir nuestro espacio y expresar nuestros verdaderos deseos; en primer lugar tenemos que establecer un acuerdo con nuestra situación. Nuestra verdadera naturaleza es una expresión de amor, y esa es la naturaleza que necesitamos redescubrir en nuestra conciencia.

Antes que podamos contribuir con la paz mundial a través de nuestra conciencia, tenemos que estar en paz con nosotros mismos. Antes de que podamos amar a los otros incondicionalmente, tenemos que ser capaces de amarnos verdaderamente a nosotros mismos. Antes de que podamos perdonar y dejar de juzgar a los demás, tenemos que aprender a perdonarnos a nosotros mismos y aceptarnos cordialmente tal como somos.

Si podemos perdonarnos a nosotros mismos, será más fácil que perdonemos a los demás. Si no nos sentimos capaces de perdonar a los demás, entonces es evidente que no hemos aprendido a amarnos a nosotros mismos. La ironía es que cuando realmente nos amamos a nosotros mismos, nosotros y los demás ni siquiera necesitamos ser perdonados, porque somos capaces de aceptar el pasado, el presente y el futuro como son, sin juzgar nuestra creación. Diferenciar -bueno / malo, correcto / equivocado, bonito / feo- no forma parte del vocabulario del amor.