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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


5. ¿De quién es la responsabilidad?

Esta vez nos trasladamos a estudiar el asunto de la responsabilidad. Esto a menudo es confuso. ¿Si le hago un comentario a alguien -aunque haya sido amable y sincero- y se altera o se ofende, su disgusto es mi responsabilidad?

Tomemos el ejemplo de un padre que tiene que decirle a su hijo que ya es hora de ir a la cama, y que no, no puede ver el resto de la película en la televisión; que necesita ir a dormir para levantarse a tiempo para ir a la escuela. El niño, enfadado y resentido, se va a regañadientes a la cama, enojado con el padre, aunque su acción se haya basado en el amor y cuidado que tiene por él.

Hay un principio aquí: las opciones y creaciones del otro (que incluye las respuestas emocionales) son su responsabilidad, no suya o de nadie más. Esto podría parecer un punto de vista frío o duro de corazón, pero realmente está basado en el amor y el respeto por la libertad de la otra persona.

Entonces, ¿cuál es su responsabilidad? ¿Qué ocurre si usted hace algo mal? Tome este ejemplo: prometo llevar al circo a mi hijo, pero estoy demasiado ocupado y no tengo tiempo de ir; su disgusto es comprensible. Para mí, romper una promesa ha sido una mala acción y quiero ser responsable por ello.

La sabiduría convencional diría que he causado la tristeza de mi hijo. Sin embargo, en realidad, es mi hijo quien causa su tristeza, no yo. Pero sí, sigue siendo una mala acción, ya que me comprometí a llevarlo al circo y no lo hice. Soy responsable por hacer lo que creo que está bien de acuerdo a mi manera de pensar. Si hago algo mal de acuerdo a mi manera de pensar, soy responsable por ello. Decidí que mi trabajo era más importante que mantener mi promesa; al recapacitar, me doy cuenta que cometí un error, le pido disculpas a mi hijo y aprendo de esa experiencia. De todos modos no soy responsable de la reacción de mi hijo; que es su elección, su libertad, su vida.

Si usted hace algo que piensa que está bien y alguien se enoja por ello, incluso si pudo haber previsto que eso pasara, es responsabilidad de esa persona. Y si hace algo que sabe (o se da cuenta más tarde) que está mal, y la otra persona se enoja por ello, su enojo también es responsabilidad de esa persona.

Otro ejemplo; si ha pospuesto empezar con el desarrollo personal, porque su pareja le ha dicho que no quiere que usted cambie de ninguna manera, quizá a causa de sus temores e inseguridades, es su elección. Pero si usted considera la posibilidad de hacerse una vida mejor, eso es justo lo que debe hacer, en beneficio suyo y también de los demás. Se lo dice a su pareja y ella se enoja, entonces es su pareja quien es responsable de su propio disgusto; es la interpretación de sus acciones lo que crea su propio malestar, no la acción en sí misma, que es una acción responsable.

Usted puede amar a alguien de verdad, sin embargo, al mismo tiempo, hacer algo que no le gusta o con lo que no está de acuerdo. Lo hace porque le parece que es lo correcto, aunque usted comprende y tiene empatía por el punto de vista del otro (lo que le provoca su reacción emocional), que es creado por sus propias decisiones y sistema de creencias.

Si uno hiciera sólo cosas que otros pudieran aceptar fácilmente, entonces el estatus quo nunca progresaría. Eso sería una trampa. La solución es una mejor comunicación que conduzca a una mayor comprensión de ambos puntos de vista y, por tanto, la aceptación de las diferentes realidades personales.

Hay una fuerte impronta en nuestra cultura para sentirnos tristes, culpables, etc., por las emociones dolorosas que pueden causar nuestras acciones en los demás. En general existe una idea equivocada de que uno es sus emociones. "Estoy enojado" y "tú me hiciste enojar". Eso es condicionamiento; no una verdad. En términos de causa y efecto, es un punto de vista de efecto. Algunos dicen, que para ser felices hay que hacerse la vida sencilla; es la misma mentira.

La Iglesia enseña "no le hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti". Creo que esto es cierto si está actuando con ética, integridad y es fiel a sí mismo; entonces los demás le responderán de la misma manera. Y si no es así, más le vale volver a pensar si está haciendo lo correcto. Es lo que usted define como "mala" acción lo que no le gustaría que los otros le hicieran a usted.

Usted es responsable de sus opciones, decisiones y acciones. De ser fiel a lo que piensa. De comunicarse con honestidad e integridad, desarrollando y manteniendo una mente abierta; promoviendo la comprensión y la empatía. De no renunciar a sus libertades y derechos, ni pisotear los de los otro. De actuar siempre desde la motivación del amor. Eso es más que suficiente.

Práctica
Revise algunas de las experiencias que ha tenido; tal vez las vea con una luz diferente. A veces, cuando alguien se molestó y sintió que era su culpa, separe las acciones buenas y malas que ha hecho según la interpretación de los otros, basadas en que estaban molestos. Si usted ha cometido un error, aprenda de ello; si la interpretación que hicieron es equivocada, dese cuenta que es responsabilidad de ellos; su libertad.

Recuerde las ocasiones cuando usted estaba molesto y sintió que era culpa de los demás. Dese cuenta que usted creó su propia reacción emocional y que las acciones de los otros se basaron en su propia comprensión (o ignorancia) de la situación. Si se equivocaron, perdónelos.


El siguiente artículo se refiere a mantener su integridad, en particular con respecto a los acuerdos que hace, y lo importante que esto es para el éxito en las relaciones. Es del sitio no-problem-marriage-counseling.com:

La confianza en las relaciones
Todos anhelamos relaciones en las que haya confianza. Queremos ser capaces de confiar en los demás. Buscamos calma, claridad y armonía, inherentes en las relaciones donde hay confianza. Pero, ¿existe alguien que no haya sido defraudado o traicionado por alguien que no cumplió sus promesas?

Todos los días hacemos acuerdos. Algunos parecen pequeños e insignificantes: acuerdos sobre la hora de una cita, o una promesa para llevar a cabo una diligencia. Otros los vemos como más grandes e importantes, como pueden ser un contrato formal o la firma de un préstamo. Pero todos ellos son importantes. Debido a que esta es la forma en que se gana la confianza. Su reputación se basa en su capacidad para hacer y mantener acuerdos.

La piedra angular de toda relación es la confianza. Cuando no nos sentimos seguros en una relación, no damos nuestro 100%. Son pocos los socios que mantienen sus acuerdos o negocian cuando no pueden cumplirlos. Pero entonces, también lo son las parejas con éxito. Si no mantiene los acuerdos dentro de su matrimonio (o cualquier tipo de relación para el caso), está haciendo que su pareja tome la responsabilidad por usted.

Digamos que es su turno de ir a la lavandería y no lo hizo. Su pareja tiene que hacerlo por usted o tiene que convertirse en su "madre" y recordarle (regañarlo) que era su turno. Esto significa que se haga responsable DE usted. Eso es lo que hicieron sus padres hasta que usted fue capaz de asumir la responsabilidad de su propia vida.

Sin embargo, en el matrimonio, ambos son adultos que deberían ser responsables el uno del otro. Esto significa que cada uno de ustedes tiene la responsabilidad de mantener sus acuerdos y su palabra.

Rompa un acuerdo una vez, y su pareja podría olvidarlo. Rompa un acuerdo en dos ocasiones, y su pareja podría perdonarlo. Rompa un acuerdo por tercera vez, y su pareja no confiará de nuevo en usted. Así de fácil.

Cuando no hay confianza en su relación, usted no tiene una relación. Sí, su pareja puede estar ahí físicamente. Pero él o ella ya no está ahí emocionalmente.

Una cosa que debemos recordar; la pérdida de confianza puede tomar un minuto, reconstruirla puede tardar años.

Pronto descubrí que las personas que rompen los acuerdos con frecuencia, siempre terminan por ser mediocres y tener relaciones pobres. La mayoría piensa que los llamados pequeños acuerdos se pueden romper porque no son importantes.

La consecuencia de romper acuerdos es la pérdida de confianza y respeto. No importa cuán grandes o pequeños son los acuerdos. Cuando se pierde la confianza y el respeto, "mediocre" se vuelve su sobrenombre.

Compruebe y sea honesto. ¿Cree usted, que haber llegado tarde a una reunión que acordó con su cónyuge no la lastimará, o que no le importa si no lava los platos según lo acordado? ¿Usted dirá que las consecuencias serán pequeñas y se pueden manejar? Bueno, piénselo otra vez. Eche un vistazo a cómo reacciona su pareja por los acuerdos rotos.

La otra versión de la historia es el socio que salió perjudicado por un acuerdo incumplido. Si usted está a menudo en ese lado, pregúntese, ¿cómo es que le pasa con tanta frecuencia?, ¿cómo se siente ser perjudicado y ofendido?, y ¿por qué lo permite? ¿Tiene miedo de que se hunda el barco? ¿Usted piensa, "Oh, no es para tanto"? ¿Encuentra excusas para justificar incumplir un acuerdo?

Si deja que otros (incluso si es su amada pareja) pasen por sobre usted y no protesta, ¿adivine qué? ... ¡continuarán pasando por sobre usted! Es así de simple ...

Por cierto, a veces, su pareja no está tratando de herirlo o faltarle al respeto a propósito. A veces, sólo es que no es consciente o lo suficientemente sensible para darse cuenta de la repercusión que está teniendo. Y si no se lo dice, o no es honesto acerca de cómo se siente cuando le incumplen los acuerdos, probablemente nunca cambiará.

Mi manera de vivir, es hacer pocos acuerdos y mantener los que hago. A los acuerdos, por lo general, se les suele dar poca importancia, con la intención de ser aceptado, evitar una crítica, o retrasar la confrontación sobre un problema en espera de que haya una solución milagrosa.

Algunos de los acuerdos son por escrito, otros son de palabra ("Me voy a hacer cargo de sacar la basura"), y algunos son sobreentendidos ("Cuando hablo, estoy diciendo la verdad"). Posiblemente desee revisar cuántos acuerdos tiene en su relación y si tiene sentido mantenerlos como tal.

La confianza se pierde con demasiada frecuencia por cosas como "no dejar arriba la tapa del asiento del inodoro", o "no sacar el perro a pasear, tal como se prometió”. La mayor causa de separación en los matrimonios se da por haber roto acuerdos tan sencillos como sacar la basura o la dichosa tapa del inodoro, y no por asuntos extramaritales. Esto ocurre cuando "ya es suficiente", y ya no hay manera de que pueda confiar y respetar más a ese hijo-de-puta, que no hace mucho tiempo fue el amor de su vida ...

Para evitar llegar a tanto, averigüe cuales son sus acuerdos de supervivencia. Estos son sólo 2 o 3 acuerdos, que si son rotos, podrían causar que alguno de ustedes decida terminar la relación de inmediato. Para algunas personas será la infidelidad, para otros la adicción a sustancias, para otros los malos tratos físicos o emocionales, etc. Asegúrese de que ambos están de acuerdo y conscientes sobre esos acuerdos de supervivencia y, a continuación ... ¡MANTÉNGANLOS!