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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


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Falsas creencias




Las falsas creencias acerca de uno mismo, pueden limitar drásticamente y hacer poco realistas los tipos de comportamiento en los que un individuo está dispuesto a participar, o pueden forzarlo implacablemente a actuar con comportamientos imprudentes que lo conduzcan a una derrota perpetua. Las falsas creencias de la mayoría de las personas se corrigen con la experiencia, mientras que las personas neuróticas son insensibles a corregirlas mediante la formación, experiencia, o las razones provenientes de los demás. Esto se debe a que cuando las falsas creencias se han evitado, reprimido o negado, a menudo se mantienen inaccesibles a ser corregidas por otras falsas creencias que pueden denominarse “defensivas”. Las falsas creencias defensivas evitan que el individuo reconozca las falsas creencias que le son más incómodas y amenazantes. Así pues, las falsas creencias tienden a estar reunidas en grupos.

Las falsas creencias en la neurosis depresiva incluyen:

  • Soy, he sido, y siempre seré un desastre (o desamparado, o sin valía).
  • Nunca me recuperaré.
  • Nada vale la pena.
  • Nadie se preocupa por mí.
  • No puedo participar en actividades normales.
  • Me siento tan culpable y sin esperanza, que el suicidio es mi única salida.
La obsesión se muestra con varias de las siguientes ideas erróneas:
  • Siempre debo ser puntual, ordenado, responsable y confiable.
  • No puedo tolerar la suciedad y los gérmenes.
  • Tengo que controlar todo y a todos, incluido yo mismo.
  • Los detalles son de vital importancia.
  • Realmente no puedo confiar en nadie.
  • Ser correcto es más importante que cualquier otra cosa.
Las personalidades histéricas manifiestan estas falsas creencias, junto con ansiedad y depresión aguda, de la siguiente manera:
  • Soy eficaz cuando soy coqueta, seductora, vivaz, dramática.
  • No puedo tolerar la frustración y la decepción.
  • Actuando como indefenso y dependiente, puedo lograr mis metas.
  • Soy una víctima y no soy responsable de mis problemas.
  • Merezco más atención y ayuda de los demás.
Las personas con reacciones fóbicas muestran tres grupos de falsas creencias:
  • El objeto temido es peligroso.
  • Probablemente me derrumbe cuando el objeto temido esté presente.
  • No puedo eliminar mi reacción de miedo ante el objeto temido.
La frenofobia es la falsa creencia y el miedo asociados, de que hay algo que está mal en la mente que puede conducir a la “locura”. Esta creencia, aunque generalizada, es a menudo negada y ocultada por eufemismos engañosos tales como “crisis nerviosa”. Suelen presentarse en cinco grupos de falsas creencias. Todas ellas, interpretaciones falsas de síntomas de ansiedad resultantes de una tensión y estrés sostenidos.
  • Mis sentimientos de ansiedad indican que estoy al borde de la locura.
  • El recuerdo de mis fracasos y distorsiones son claro síntoma de mi condición mental.
  • Mi dificultad para concentrarme indica un trastorno mental.
  • Mi irritabilidad es señal de perturbación mental.
  • Si estos síntomas no me conducen a la psicosis, el insomnio lo hará.
La exageración de la importancia de uno mismo tiene varios nombres: complejo de superioridad, arrogancia, vanidad, engreimiento, egoísmo, y muchos otros, y se basa en la falsa creencia de que la persona es especial. El individuo está constantemente involucrado en intentos para que los otros le reconozcan su superioridad, que defiende enérgicamente en caso de verse amenazado. Si la defensa no tiene éxito, se producen ansiedad y depresión. Las siguientes seis falsas creencias que se manifiestan por la mayoría:
  • Debo controlar a los demás.
  • Soy superior a los demás.
  • No debo comprometerme.
  • Yo sufro más frustraciones que los demás.
  • Debo esforzarme por ser perfecto.
  • No se puede confiar en los demás.
Los constantes esfuerzos por controlar de la persona especial, sus actitudes de superioridad, su rechazo a comprometerse, su hostilidad enmascarada, y su vacío perfeccionismo, traicionan a la persona que se ve obligada a conducirse por un mismo camino y a tener la razón a toda costa. Su falta de confianza por los demás se manifiesta en suspicacias que pueden rayar en la paranoia. Otras características de la “persona especial” son, una actitud condenatoria hacia los demás, poca empatía, falta de conocimiento de sí mismo, y una rectitud rígida.

El exceso de indulgencia en la infancia puede ser la causa, aunque otros orígenes pueden incluir la identificación temprana con un padre ilustre o dominante, o con héroes fantásticos. Estas personas a menudo se convierten en líderes fallidos que tienen problemas con sus familias y amigos.