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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


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Autoestima versus Auto-aceptación




Un error común es pensar que el valor y la capacidad de la competencia de una persona es equivalente a un juicio de valor de la valía de la persona en realidad. Toda la autoestima que resulta de esa identificación, es una casa construida con naipes que puede venirse abajo en cualquier momento. Si su siguiente acción se juzga como equivocada, estúpida o incompetente, la persona llega a considerar que es “poco digna”.

Un acercamiento más lógico, realista y benéfico para el individuo, es lograr una aceptación incondicional del Self fundamental. El valor esencial de una persona es indiscutible, pero la personalidad, el ego adaptable, puede conllevar conductas inadaptadas, como latas que lleva arrastrando tras él. El individuo y sus patrones de comportamiento aprendido y practicado, o creencias, no son la misma cosa. Cada persona es falible y propensa a cometer errores, de hecho, esta es la única manera de aprender de la experiencia. Cada persona trata de alcanzar objetivos en la vida, a la vez que está rodeada por todas las dificultades y luchas que necesariamente implica la supervivencia.

Para aceptar esto en uno mismo, es necesario volverse inmune a las demandas que nos hacen para ser aprobados por los demás, y darnos una mayor libertad para actuar de una manera que contenga razones para actuar de manera correcta, en lugar de una forma que sea aprobada por los otros. La auto-aceptación incondicional, por lo tanto, es una forma más realista y consciente de respeto hacia uno mismo, que la autoestima en base a la aprobación de los “colegas”. Y este darse cuenta trae consigo el corolario: la aceptación incondicional de la esencia de los demás, amigo o enemigo por igual. Considerar la esencia de una persona como “inaceptable”, es insistir en que ese alguien debe o debería ser diferente de la forma en que realmente es. Esto es esencialmente irracional.

El comportamiento de uno mismo y los demás, como lo demuestren nuestra competencia y capacidad, continuará sujeto a ser criticado, o admirado y estimado, de acuerdo con la ética y la estética manifiesta, y este juicio puede ser racional (cuando se trata de preferencias), o irracional (cuando se trata de intolerancias y deberes). Cuando un juicio es racional, entonces es un criterio válido para la estima y la autoestima.

A continuación se presenta una lista de creencias que son irracionales, supersticiosas, o “sin sentido”, pero que son inculcadas universalmente en la sociedad occidental, y que parecen conducir inevitablemente a generalizar la neurosis, cuando se utilizan compulsivamente y a ciegas, para tener la razón y hacer que los otros estén equivocados; o al proyectar, para que uno sea el equivocado y los otros tengan la razón:

  • Es vital que la persona sea amada y aprobada por todo el mundo que él o ella conoce. Esto es irracional, porque es una meta inalcanzable, y si la persona se esfuerza por ello, se vuelve menos auto-dirigida, más insegura e infeliz. Incluso en aquellos a quienes les gusta en esencia, habrá algunos de sus comportamientos y cualidades que no les resulten atractivos. La persona racional no sacrifica sus propios intereses y deseos con la intención de ser admirado, sino que se esfuerza por expresarlos con creatividad expontánea.

  • Una persona debe ser perfectamente competente, adecuada y con logros, para que valga la pena. Esto, de nuevo, es una imposibilidad que conduce a la persona a esforzarse compulsivamente por los resultados desde un constante temor al fracaso que la paraliza a intentar cualquier cosa nueva. Las reglas perfeccionistas rápidamente distancian a sus asociados y amigos. El individuo racional se esfuerza por estar plenamente vivo: hace las cosas bien para su propio bienestar, en lugar de intentar ser mejor que los otros; disfruta de una actividad en lugar de participar en ella únicamente por los resultados; así como aprende en lugar de obsesionarse por ser perfecto.

  • Las personas que hacen mal, deben ser malas. Los actos “malos” o “inmorales” son el resultado de la estupidez, ignorancia o perturbación emocional. Todos los seres humanos somos falibles y cometemos errores. Culpar y castigar no resuelve que la persona sea menos estúpida, esté mejor informada o tenga un comportamiento menos neurótico. Una persona racional que comete un error, lo acepta y trata de entender la causa de su comportamiento, y no deja que este se convierta en una catástrofe. Al mismo tiempo, la conducta y la ética pueden y deben ser juzgadas, si es que la ley y el orden están para prevalecer.

  • No puedo aceptar que las cosas no sean de la forma que yo quiero que sean. Este es el síndrome del niño mimado. Tan pronto como se le pincha un neumático del auto, comienza el drama: “¿Porqué me pasa esto a mí? ¡No puedo soportarlo!” El resultado es una intensa irritación y estrés. La persona racional evita exagerar las situaciones desagradables y trabaja para mejorarlas, o las acepta si no las puede mejorar.

  • La infelicidad es causada por circunstancias externas. Cuando alguien es poco amable, rechaza, molesta, etc., considera que es a causa de su infelicidad. Atribuir la infelicidad a los acontecimientos es una forma de evitar la realidad. En la práctica, la infelicidad se produce en gran medida desde dentro, por la forma en que interpretamos los acontecimientos. Mientras que usted tiene un control limitado sobre los demás, es capaz de tener un enorme control sobre sus evaluaciones emocionales. Muchos creen que no tienen control sobre sus sentimientos y que están indefensos, la verdad es que podemos controlar la forma en que interpretamos y respondemos emocionalmente a cada uno de los acontecimientos de la vida.

  • Todo lo que es desconocido o incierto, es motivo de gran preocupación. El miedo o la ansiedad con rostro de incertidumbre, imaginando un escenario catastrofista, hace más difícil hacerle frente a la vida, y añade angustia si las cosas resultan ser una amenaza. Reconocer que mantener alerta su respuesta a un temor real es una función para percibir el peligro, le permite disfrutar la incertidumbre como un estímulo o experiencia emocionante.

  • Es más fácil evitar las dificultades y responsabilidades de la vida, que enfrentarlas. Esto es irracional, porque evitar una tarea es a menudo más difícil que resolverla, conduce a complicaciones y problemas posteriores, y probablemente a la pérdida de confianza en sí mismo. Una vida fácil no es necesariamente feliz, por el contrario, una vida desafiante y responsable es mucho más divertida. La vida no es necesariamente “justa”; el dolor y el sufrimiento son partes inevitables de la vida humana, que nos plantea tomar decisiones difíciles para el saludable proceso de crecimiento.

  • Necesita a alguien más fuerte que usted en quien confiar. La dependencia se traduce en pérdida de individualidad y libre expresión. Su independencia de criterio y la conciencia de sus necesidades particulares, se ven socavadas por una dependencia hacia una autoridad superior. Esta actitud conduce a la inseguridad, ya que la persona queda a merced del capricho de los demás. Esto se manifiesta en la necesidad de guiarse por un gurú o un patriarca religioso. La persona racional no se niega a solicitar o aceptar ayuda cuando es necesaria, pero lucha por su independencia y responsabilidad, reconociendo que los riesgos, que posiblemente resulten en fracasos, vale la pena tomarlos, y que el fracaso en sí mismo no es una catástrofe.

  • Las buenas relaciones se basan en el sacrificio mutuo y una actitud de dar sin esperar a cambio. Esta creencia se basa en la suposición de que es mejor dar que recibir, y que está mal ser egoísta. Se expresa en la renuencia a pedir cosas, en el supuesto de que sus necesidades de alguna manera serán provistas. Lamentablemente, la constante abnegación resulta en amargura y abandono. La verdad es que nadie sabe cuales son sus necesidades y deseos, y nadie puede tener un interés en cumplirlos mejor que usted. Su felicidad es su responsabilidad.

  • La influencia del pasado no puede ser erradicada. La presunta influencia del pasado, puede ser utilizada como una excusa para evitar el cambio de comportamiento. Simplemente porque usted alguna vez fue fuertemente afectado por algo, no significa que usted debe seguir los patrones de comportamiento que adquirió para hacer frente a la situación original. Esos viejos patrones y formas de respuesta, son sólo las decisiones adoptadas y manifestadas en tantas ocasiones que se convirtieron en automáticas. Usted puede identificar esas viejas decisiones, soluciones que parecieron válidas en su momento, y empezar a cambiarlas ahora mismo. Usted puede aprender de la experiencia del pasado, pero no tiene por que ser el efecto de la misma.

  • Me preocupan los problemas y dificultades de otras personas. Sentirse responsable de las dificultades de los demás, implica que usted tiene control sobre ellas y el deber de hacerlo. Esta sería una imposición sobre la libertad de experimentar de los demás y controlar sus vidas y sentimientos. Si se le pide, la persona racional intentará hacer algo para mejorar la situación. Si no se puede hacer nada que sea de utilidad, acepta la realidad de la situación. Al ser demasiado protector respecto a los sentimientos de las otras personas (ya que “las personas son frágiles y nunca deben ser heridas”), llenará las relaciones con espacios muertos, donde los conflictos se desarrollan pero no se dice nada al respecto. La comunicación honesta de los sentimientos no debe ser tomada como un ataque contra la dignidad y la seguridad de los demás.

  • Siempre hay una solución “correcta” o “perfecta” para cada problema. Este no debe ser necesariamente el caso, pero insistir en la búsqueda de ese tipo de solución conduce a la ansiedad, el pánico y, a menudo, la insatisfacción. Es más racional tratar de (de manera más abierta) encontrar diversas soluciones posibles al problema, y aceptar la mejor o la más factible, Poniendo lo mejor de uno para llevarla a cabo de manera eficaz. Una creencia que suele acompañar esta actitud, es pensar que existe “el amor perfecto” y la relación perfecta. Los que tienen esta creencia, a menudo se sienten resentidos una relación tras otra, ya que ninguna coincide con sus expectativas.

  • Cuando la gente me desaprueba, quieren decir que estoy equivocado o soy malo. Usted puede haber hecho algo equivocado o malo, y de ello debería tomar nota, y corregirlo si es necesario. Sin embargo, este punto de vista es el miedo que tiene a ser desaprobado, motivo de ansiedad crónica en la mayoría de sus relaciones interpersonales. La irracionalidad se encuentra desde hacer una generalización por una falta específica o una característica que le parece poco atractiva, hasta llegar a la condena total de sí mismo. Esto es producto de una baja autoestima (basada en la falta de aceptación de uno mismo) y la creencia de que si no complace a los demás, lo abandonarán o será rechazado. Usted se arriesga menos a ser rechazado si le presenta a los otros su verdadero ser honesto. Pueden tomarlo o dejarlo, pero si le corresponden a su verdadero ser, usted no tendrá que mantenerse en guardia por temor a ser rechazado.
Estas ideas engañosas son casi universales en nuestra sociedad, instaladas sin darnos cuenta desde la edad temprana por los padres y la influencia de otras figuras de autoridad, frecuentemente acompañadas de circunstancias traumáticas que refuerzan una impronta en la mente del niño y causan su represión, por lo que su origen queda oculto y nos es desconocido. Cuando son aceptadas y reforzadas por el continuo auto-adoctrinamiento a lo largo de la vida, conducen a la perturbación emocional o neurosis, ya que es imposible vivir en base a éstas. La gente se inhibe, se vuelve hostil, defensiva, siente culpa, ineptitud, siente miedo e infelicidad. Todas las insatisfacciones en la vida se deben a que los individuos no pueden vivir a la altura de sus irrazonables “deberes” instalados.