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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


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Exploraciones

Hábitos a observar




¿Cómo es que se hace consciente de su Ser? Mediante un esfuerzo por ser consciente y tomar conciencia. Usted se vuelve más consciente con el sólo hecho de ”intentar ser más consciente” y por preguntarse a sí mismo, una y otra vez, “¿Estoy consciente?” o “¿Estoy consciente de mí mismo y de lo que estoy haciendo / pensando / sintiendo, o no?”. También si se pregunta “¿Es esta una respuesta racional a mis circunstancias?” y “¿Cómo es que mis emociones se relacionan con lo que estoy haciendo?”. Estas preguntas dejan expuestas las emociones dolorosas o auto defensivas que se relacionan con pensamientos obsesivos, es decir, pensamientos negativos compulsivos (pre-conscientes), que resultan en un comportamiento que puede ser irracional en las circunstancias del presente.

Hacerse estas preguntas le harán consciente por un tiempo, pero probablemente no será capaz de mantenerse en ese estado, su mente pondrá la atención en otra cosa y se olvidará de sí mismo. Durante su auto observación, debe darse cuenta de que usted está presente, que está aquí. Si usted persevera en “recordarse a sí mismo”, sus momentos de conciencia del Ser serán más prolongados, y sus momentos de olvido del Ser serán más breves.

¿Qué observa? Empiece por observar sus acciones, reacciones, respuestas y comportamientos. En este procedimiento fuera de sesión, esté alerta de que usted es como “otra persona” que observa cómo opera su mente. En un principio esto será difícil, pero en la medida en que lo practique, será mucho más fácil y automático.

Continúe por observar su postura, escuchar su discurso, cuánto habla, el tono de su voz, la “manera en que dice las cosas”. Observe cómo de forma automática asume diferentes actitudes con unas u otras personas; cómo de forma inconsciente cambia de identidades y juega distintos roles con diferentes personas. Observe todas sus emociones, su mente divagando sin rumbo en la fantasía; cómo ciertas palabras pueden disparar reacciones que no es capaz de controlar. Dese cuenta de sus mecanismos de defensa, sus justificaciones, sus racionalizaciones, sus supersticiones, sus críticas favoritas, entre otras. De esta forma se va haciendo consciente de su inconciencia, para traerla a la conciencia.

Normalmente las personas asumen que son una y la misma persona. Sin embargo si usted empieza a observarse, se dará cuenta que esto no es cierto. Usted asume diferentes “Yo”, y cada “Yo” se manifiesta como un rol que usted juega con diferentes personas en diferentes circunstancias. Un rol con sus padres, otro con sus hijos, otro con un ser amado, en la tienda de la esquina, en el teatro, en los deportes, bajo presión, cuando lo alaban, cuando lo dejan plantado y así sucesivamente. Usted rara vez, si acaso, se da cuenta de estas diferencias y cómo es que pasa de un rol a otro. El cambio de roles o “la personalidad de la máscara”, está siempre controlado por circunstancias externas sin que usted sea capaz de decidir su manea de ser; esto es lo que tratamos de exponer como inconsciencia o compulsión. Si por el contrario, adoptamos nuestra manera de ser con libertad y conciencia, como por ejemplo, para poder integrarnos con las personas que nos rodean se necesita una habilidad social, al utilizarla de manera consciente se convierte en parte de la diversión y la variedad en la vida.

La ilusión de “identidad” o creencia de que siempre somos el mismo, es creada por la sensación de tener un cuerpo físico, el mismo nombre, los mismos hábitos físicos, etc.

A través de la auto observación, usted se dará cuenta de que se miente a sí mismo. Mentirse sucede cuando usted pretende saber algo que en realidad no sabe. Las personas pretenden contar con todo tipo de conocimientos: acerca de sí mismos, de Dios, de la vida y la muerte, del universo, de la evolución, de la política, del sexo… de todo. De hecho, las personas ni siquiera saben quienes son ellas mismas. Aunque pretenda tener controlada la vida como si fuera “un carrizo en el viento”, se mentirá a sí mismo diciendo que es voluntariosa, que se conoce a sí misma y que su destino está en sus manos. Usted imagina estas cosas para auto complacerse, y en tanto lo hace, comienza a creérselo.

Al observase, se dará cuenta de que se identifica con todo y que utiliza sus emociones 24 horas al día. Algunas personas presumen de su irritabilidad, enojo o preocupaciones. Es extremadamente difícil percibir que se puede disfrutar de emociones negativas. Libros, películas, televisión y hasta canciones populares, glorifican las emociones negativas como enojo, miedo, culpa, aburrimiento, irritación, odio, celos, desconfianza, autocompasión, depresión, etc. Mucha gente está controlada por la expresión de emociones negativas, pero estas son puramente mecánicas; creadas sin darse cuenta y sin conciencia, y que no sirven para nada.

Las emociones negativas y todos los hábitos, requieren que la persona se “identifique” con ellos, o dejarían de existir. Cuando éstos hayan sido expuestos como resultado de su auto observación, usted dejará de identificarse con ellos y sus hábitos desaparecerán, es decir, usted se habrá diferenciado de ellos. Los hábitos no pueden dejar de hacerse por voluntad propia, sólo pueden ser eliminados mediante el auto conocimiento.

Por tanto, las doctrinas religiosas como los Diez Mandamientos y la Regla de Oro, son prácticamente imposibles de cumplir por los seres humanos. Los hábitos adquiridos de forma mecánica causarán que las personas violen los códigos legales y las normas morales. Sólo el auto conocimiento lo puede conducir a vivir la “vida correcta” sin necesidad de reglas, códigos o mandamientos, usted funcionará de forma intuitiva y espontánea. Esta es la verdadera libertad sin necesidad de pedir licencia.

Un gran problema auto impuesto, es el identificarse con objetos (incluyendo personas), a cambio de ser “poseído” por ellas. Dado que las cosas se deterioran, se descomponen y mueren, una persona se aflige cuando pierde el objeto de su afecto. Esto va más allá, empieza a verse a sí misma como una “cosa” que eventualmente se deteriora, descompone y muere. Desafortunadamente las religiones no cambian el sentido de esta compulsión macabra; ellos predican que la “muerte” es la recompensa de la vida. Esto es falso, incluso esquizofrénico, el principio de la locura.

El identificarse con personas ocurre cuando se preocupa constantemente por lo que éstas piensan acerca de usted; si les gusta o no les gusta; lo que otros pueden decir o hacer en una situación determinada; y así sucesivamente. Esto puede convertirse rápidamente en obsesiones: preocupación, duda, desconfianza, resentimiento, y sentimiento de culpa. Las emociones negativas de este tipo son el factor principal que mantiene al Ser espiritual apegado y sin darse cuenta de que se identifica con su identidad humana.

Una causa de identificación puede ocurrir cuando se comete una falta deliberada o accidentalmente, o no se reconoce un hecho positivo, y la compasión que de ello resulta provoca una identificación con la víctima. Nuestra compulsión por hacer lo debido causa el efecto contrario: se considera que la víctima lo tenía merecido. Esta es la secuencia motivadora a cometer una falta. La identificación con la compasión, aunque reprimida, continúa su efecto en el subconsciente.