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P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


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El Hombre Sexual




Una de las áreas más importantes a observar en usted mismo, es su actividad sexual. El hombre es un ser sexual; es normal y natural, para hombres y mujeres de todas las edades, tener experiencias sexuales que pueden ser muy variadas. Sin embargo la ética cristiana ha etiquetado y distorsionado la imagen sexual en el hombre. Dice: “Todo lo placentero es pecado”. Siendo que la sensación sexual es la más placentera que conoce el hombre en estado de conciencia, es a la que se le han atribuido contenciones, tabúes y restricciones más estrictas dentro de la iglesia. Todos nosotros, incluidos los ateos, nacimos y crecimos en una cultura básicamente cristiana, cuya doctrina anti-sexual (anti-vida), está enraizada profundamente en nuestra personalidad básica. Esto ha causado más sufrimiento, miseria, inhibiciones, enfermedades físicas (debidas a impulsos naturales reprimidos) y más locura, que cualquier otra enseñanza en la historia, y está unida a otras creencias como el Pecado Original y el Juicio Final, que han causado una consternación innecesaria.

Aunque parezca extraño, la espiritualidad y la sexualidad verdaderas tienen un vínculo inseparable. Es imposible evolucionar a un mayor nivel de conciencia sin una verdadera comprensión y práctica de la auténtica sexualidad. Por ejemplo, la percepción extra-sensorial, la intuición y la creatividad, no se desarrollan en individuos que están reprimidos sexualmente. Reconociendo este hecho, las iglesias, por años, de forma inconsciente han tratado de controlar y regular la sexualidad de sus miembros.

Lo que la cristiandad no comprende, es que el amor y no la procreación, es el propósito de la sexualidad, y que la procreación es incidental al amor. Solamente los animales utilizan el sexo para procrear. La experiencia psico-emocional de placer y éxtasis que provoca el acto sexual, es exclusivo de los humanos.

La iglesia ha insistido en que la procreación es el único propósito válido para el acto sexual, de lo contrario se comete un pecado y en castigo se va al infierno; el catolicismo rebaja al hombre al nivel de los animales. Esto ha causado que un gran número de hombres y mujeres sufran culpa durante las relaciones sexuales cuya intención es sólo obtener placer, como expresión de amor e intimidad.

Todas las expresiones de amor son en esencia expresiones sexuales. La energía sexual no está limitada al acto sexual. La energía sexual se sublima como energía creativa en todos y cada uno de los niveles en los que usted se encuentra en el universo. La energía viaja entre polos positivos y negativos. Por supuesto, elevar el nivel de conciencia es, en este sentido, una manifestación sexual. El sexo y el amor son una fusión, la unión de pensamiento, sentimiento y cuerpo, la síntesis de lo masculino y lo femenino, y esto es precisamente la esencia de la creatividad. Por tanto, toda la creatividad es un acto sexual; desde escribir un libro, hasta elaborar un pastel; desde diseñar un puente, hasta pintar un cuadro; desde una relación amorosa, a tocar un instrumento musical; desde hacer un descubrimiento, hasta crear una bella familia.

Cuando todos los actos creativos son interpretados como sexuales, el sexo deja de ser expresado a expensas de otro, sino que sirve para elevar e iluminar a los involucrados. El sexo entonces, no está necesariamente limitado a los “genitales”, a pesar de que vivimos en una cultura orientada hacia la genitalidad; toda la creatividad es esencialmente expresión sexual a su más alto nivel.

Es importante comprender que como seres humanos somos sexuales, y que nuestra actividad sexual, cualquiera que sea la forma de satisfacerla, es normal y natural para el individuo. Negaciones sexuales, vergüenza, inhibición y culpa relacionada con nuestros órganos sexuales, son causa probable de la mayoría de nuestro estrés y de los problemas que de ello resultan. La realización del impulso sexual y su sublimación a través de actividades creativas de todo tipo, acompañadas de auto-conocimiento, podrán entonces conducirnos a la felicidad y satisfacción plenas.