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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


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Modos de Representación




En el transcurso del desarrollo de un niño ocurren cambios en la manera en la que representa la información (almacena y recupera) que es percibida por los sentidos. Un niño pequeño tiene una capacidad de acción limitada para influir sobre su entorno. En un principio aprende a separar el mundo en “mi” y “no mi”, así va descubriendo el esquema de su cuerpo. De ahí en adelante, su aprendizaje consiste en desarrollar y revisar ese esquema, mientras desempeña otras operaciones en el mundo exterior y aprende de los efectos que suceden en consecuencia.

Es difícil imaginar como es que piensa un niño. Todavía no le es posible pensar imágenes de objetos, porque todavía no ha descubierto qué es lo que son los objetos o qué propiedades tienen. En cambio, recuerda las cosas en una especie de “memoria muscular” (en su sistema kinestésico sensorial-motor) utilizando una representación interna de la “sensación” de las cosas para codificar la información. Antes de los 4 o 5 años de edad, las memorias traumáticas, las consideraciones que las acompañan, y las decisiones que afectan el comportamiento posterior, no se encuentran disponibles para ser recordadas a la manera en que un adulto maneja sus recuerdos, como una película con percepción-completa, sino más bien en término de sentimientos emocionales centrados en el cuerpo, relacionados con necesidades y deseos, miedos y sufrimientos; aunque habrá un elemento que audite las imágenes visuales, acompañando en particular los momentos dolorosos. Difícilmente habrá alguna representación visual durante los primeros ocho meses, antes de que haya empezado a andar o hablar.

Entre los 4 y 8 años de edad, la representación predominante es la auditiva, memorias que representan órdenes recibidas. Durante este periodo el niño desarrolla imágenes internas realistas del mundo que lo rodea, de tal manera que para los 7 u 8 años de edad, su modo visual de representación concreta se ha convertido en el modo predominante de pensar y recordar las experiencias.

El mundo del niño se sigue expandiendo, hasta que incluye información que no es fácil de representar usando imágenes. Trate de imaginar conceptos como “libertad” o “imparcialidad”. Cuando esto ocurre, el niño comienza a elaborar representaciones simbólicas, incluyendo el diálogo interno, utilizando palabras como símbolos formales que “representan” conceptos. En ese momento, las decisiones propias del niño y sus intenciones, ahora son expresadas como diálogos internos, en vez de lo que antes era representado como intenciones “sentidas”.