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Sistemas COEX




La implicación de estas últimas propuestas, es que las aptitudes tienden a desarrollarse en grupos, que las inaptitudes (grupos de patrones estereotipados que se evitan) también tienden a desarrollarse en grupos. Stanislav Grof introdujo el principio de los sistemas “COEX”: sistemas de EXperiencia COndensada. Un sistema COEX puede definirse como “una constelación específica de memorias (y fantasías relacionadas) de diferentes periodos del individuo. Las memorias pertenecientes a un sistema COEX en particular, tienen un tema básico similar, o contienen elementos similares y son asociados por una fuerte carga emocional de la misma cualidad”. Los COEX pueden ser positivos o negativos, dependiendo de si la experiencia emocional fue o no agradable.

Así que el COEX es una categoría de memoria y patrones de comportamiento aglutinada en relación a un contexto común: experiencia de una cierta situación del pasado, repetida en el presente cuando ocurre la misma situación o una similar.

Aunque puede haber ciertas interconexiones e interdependencias entre los sistemas COEX, nunca funciona uno de ellos en una relativa forma autónoma, ya que influyen en la percepción de sí mismo del individuo y su entorno; emociones y actitudes; ideas y comportamiento; incluso en sus procesos somáticos.

Por ejemplo, un COEX puede ser el cómo la persona se relaciona al estar con un grupo (en oposición a estar consigo mismo, un amigo o la familia). Esto puede ocasionar que las memorias del pasado sean estimuladas en lo que tal vez lo hizo sentirse un tonto, o él lo interpretó de esa manera y tal vez ha decidido marginarse de esas circunstancias lo más posible. Esto es reforzado por una disposición genética al miedo a exponerse, incluyendo la mirada y la discriminación por parte de otros. Esto es particularmente estimulado en esta persona, mientras que otros serán menos sensibles a ello. Esto fue un ciclo de aprendizaje negativo, reforzado por la carga emocional del miedo, que después fue respaldada por las creencias acerca de sí mismo y de los otros, y justificaciones por un patrón de comportamiento continuado hasta el presente.

La estructura de la personalidad de un individuo, por lo general contiene un gran número de sistemas COEX y, el carácter, número, alcance e intensidad emocional de estos, varían de un individuo a otro. Se tratan a través de la manipulación secuencial de incidentes traumáticos y temas asociados, el manejo de secuencias de trastornos y actos fallidos, y las consiguientes soluciones rígidas. Estas son las “estructuras en conflicto con los objetivos”. Por lo general, estos conflictos son reprimidos y se vuelven inconscientes, debido a las presiones que el condicionamiento cultural hace sobre la exposición y promoción de los objetivos subyacentes verdaderos, o el cuestionamiento que ha hecho imprácticos aquellos objetivos que se han intentado manifestar.

El crecimiento y la persistencia de los patrones de comportamiento neuróticos, ocurren debido a la retroalimentación positiva del ciclo. Un mecanismo básico de adaptación (apropiado lógicamente) -la adquisición de respuestas evasivas- sirve como base para la adquisición de comportamientos inadaptados cuando ocurre la acumulación de respuestas evasivas similares.

El más común de dichos patrones, es querer tener siempre la razón y justificar los actos que uno hace, tergiversando la lógica racional para creer que es el otro quien está equivocado o merece las acciones que uno comete en su contra. Otro muy común, es vivir dentro de márgenes de seguridad, de tal manera que los miedos propios no sean puestos a prueba por el entorno y uno pueda sentirse cómodo, aunque sea a costa de que nuestros objetivos y la posibilidad de realizarnos se vean severamente limitados.

Así, en vez de acostumbrarnos, la respuesta condicionada (evasión) se puede hacer más fuerte que la respuesta incondicional original (participar). En muchos casos de comportamiento y pensamiento neurótico irracional, puede que no haya habido una experiencia traumática (abrumadoramente intensa) inicial, sino más bien un tipo de origen insidioso de condicionamiento continuo y repetitivo. La grabación de aptitudes o ineptitudes ocurre entonces debido a la intensidad, frecuencia o duración del estímulo.

Es común que en psicoanálisis se asuma que existe una experiencia traumática detrás de todo comportamiento aberrante, mientras que en mi experiencia he observado que el efecto ocasionado por un pequeño estímulo es igualmente nocivo si incide repetidamente durante un determinado periodo de tiempo. Este es el efecto por goteo, que puede volver loca a la persona mientras su impotencia se vuelve evidente y la frustración se le hace insoportable. Un constante fastidio, o la continua sumisión ante la autoridad en contra de nuestros deseos, puede ocasionar estos efectos de la misma manera.

A donde es que el estímulo entrará a un sistema COEX con grupos de reflejos de evasión estereotipados, en vez de ser “digerido” apropiadamente para ser integrado en un sistema COEX positivo con grupos de habilidades de alto nivel, depende de las habilidades con las que ya se cuente (innatas, aprendidas o facilitadas por el entorno), y en el balance télico / paratélico imperante que sirva de motivación al individuo en cuestión.

Cómo es que una persona interpreta las circunstancias, puede ser muy diferente a cómo otro maneja la situación. Uno puede que aprenda de la experiencia de manera positiva y encuentre alicientes, mientras que otro puede aprender de manera negativa y termine por formar una barrera neurótica.

La manera en la que se conforman y crecen los sistemas COEX, promueve el comportamiento colectivo. Después de todo, estos sistemas flexibles de aprendizaje proveen el máximo potencial para la adaptación; cada persona se adapta a su propio entorno a su propia manera, y continúa adaptándose a través de toda la vida por el impulso de actualizarse, es decir, alcanzar su potencial.

Cada quien cuenta con su particular combinación de aprendizaje COEX, positivo y negativo.

Cuando se está en busca de alta excitación y se cuenta con energía de sobra, es probable que la experiencia se haya vivido involuntariamente, en situaciones amenazantes o perturbadoras que habrían parecido indeseables, y por tanto evitadas de haberse previsto. En consecuencia, al individuo le es posible ampliar el campo de su experiencia de una manera que no hubiese sido posible si estuviese funcionando exclusivamente en el estado télico.

Si uno se restringe a permanecer exclusivamente dentro de parámetros de seguridad, será prácticamente imposible conseguir aprendizajes posteriores. Uno necesita hacerse de nuevas responsabilidades y desafíos, para poner a prueba los propios conocimientos y habilidades, aunque exista el riesgo de fallar. Por supuesto, de nuestras fallas y errores provienen los recursos de aprendizaje para alcanzar mayores logros; la experiencia conseguida puede ser acumulada de una manera positiva.

Para que el individuo pueda ser capaz de determinar si esto resulta o no en un COEX positivo de capacidades, o un COEX negativo de incapacidades, y que esto no sea consecuencia de un proceso de condicionamiento involuntario, dependerá en mucho del grado de control que tenga sobre sus estados mentales; de su capacidad para “acercarse” o “retirarse”; de su capacidad de vivir estados de excitación alta o baja de estados télicos o paratélicos adecuados a su voluntad.

Estas habilidades deben aprenderse durante el auto análisis, dado que, según fue descrito anteriormente, el proceso de análisis en la Psicología Transformacional es en gran medida una cuestión de estimulación controlada de material de baja excitación en estado télico, para después invertirlo a una excitación moderada en el estado paratélico.

La idea es irse involucrando cada vez más “en sesión” según el material se va confrontando (permitiendo pausas si son necesarias, para volver a iniciar desde un estado télico seguro) hacia un insight definitivo en un estado paratélico de excitación.

Cuando los patrones de respuesta rígidos se han encontrado y han sido eliminados, el individuo puede estar a voluntad en un estado de excitación paratélica “juguetona” (cerebro derecho), con elevada empatía y un insight intuitivo. Esto no se revierte a un estado télico de ansiedad, porque el cerebro izquierdo mantiene una buena comunicación y la excitación es balanceada. Así, podemos revertir voluntariamente este estado, a uno télico de baja excitación, placentero, relajado y seguro, con el fin de recuperar energía, asimilar y aprender de estas experiencias.

Al movernos a un estado de excitación media, nos es posible cambiar pausadamente hacia delante y hacia atrás en la participación con el análisis y, si así lo queremos, alcanzar un estado más elevado de excitación télica de contemplación “seria”, que no es desagradable o ansiosa, porque ambos lados del cerebro se mantienen en comunicación sincronizada y el material traumático ya no es reactivado.

El proceso de aprendizaje y de crecimiento psicológico, puede ser visto con características dinámicas, idealmente involucrando un ritmo y un balance adecuado de motivaciones télicas / paratélicas reversibles. En consulta, un caso frecuente por lo que la persona fracasa, es por su relativa incapacidad para sentirse lo suficientemente segura de que le sea inducido el estado paratélico. Esta es la seguridad que debe proveer la empatía del consultor, que a este respecto puede ayudar a reiniciar la alternancia de los estados télicos y paratélicos, ya que son de gran importancia para el desarrollo y mantenimiento de una vida con una salud mental completa.

Para que la práctica en consulta sea exitosa en el caso del auto análisis, el conocimiento y la comprensión de los procedimientos le ayudará a conseguir la confianza necesaria para revisar el material reprimido y recorrerlo hasta llegar a un punto final.

Este es un proceso similar al que lleva a cabo en la meditación Zen. El proceso parece funcionar al alcanzar un nivel de saciedad o punto de ruptura en la fase télica. Al intentar de responder un acertijo de manera lógica, nuestro deseo se agota, la racionalidad se confunde por completo y se rompe nuestro ego; por lo que de pronto se lleva a cabo una muy agradable inversión.

La ignorancia del cerebro izquierdo, intensificada por la incapacidad de comprender el significado de un koan, se sustituirá por un flujo de insight no-verbal (paratélico) del cerebro derecho, un sentido de liberación del ego (télico), de los objetivos y del pensamiento. A lo que se le llama un satori, es a un cambio abrupto del estado télico al paratélico que provoca una sensación de alivio notable, acompañado de paz y alegría. Una vez experimentada esta pequeña muestra del nirvana, uno comienza a vivir cada vez más un fácil acceso a este estado mental de ánimo paratélico.