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Pandeterminismo




Cuando la energía ha sido liberada de la supresión de un trauma y los patrones de respuesta fijos del pasado, existe más energía disponible para sostener estados de alta excitación télica y paratélica, y la integración entre los hemisferios mejora de tal manera que la excitación no se siente incómoda. Esto permite que el ciclo automático se rompa y el factor de recuerdos de uno mismo entre en juego; la persona se da cuenta de lo que está sucediendo y puede aprender de ello. También es posible salir de los ciclos auto / por-otro-determinados, y ver objetivamente los sentimientos y ambos puntos de vista de forma simultánea, el propio y el del otro. Este es un nuevo estado llamado pandeterminismo, y la habilidad depende en tener disponible el funcionamiento mental del cerebro completo, donde los procesos holísticos experimentales del cerebro derecho puedan ser combinados simultáneamente con la cualidad analítica del cerebro izquierdo, para dar una mayor perspectiva y comprensión.

Un tipo intelectual e inútil de pandeterminismo, es accesible con cierta facilidad para personas que no viven bajo estrés y en una baja excitación (un desapego télico), pero es muy raro ver ese estado en nuestra estresante sociedad moderna. Ya que es difícil de conseguir y usualmente desaparece en circunstancias télicas en las que los miedos provocan alta excitación, a excepción de los momentos de “experiencia pico” (cuando la ansiedad se ha integrado y el estado paratélico de alta excitación se mantiene).

Este es un modelo dinámico de transformaciones entre estados de dicotomía, y sus respectivas emociones pueden ser repentinas, de la misma manera de las inversiones télicas / paratélicas inducidas por eventos contingentes, frustración o saciedad. Los cambios no pueden ocurrir repentinamente cuando más bien es la situación la que debe cambiar (de una pérdida neta, a una ganancia neta, por ejemplo), así, el “tomar”, cambia gradualmente a “ceder”. Pero el cambio vertical, tal como sucede entre los estados de dominio y simpatía, involucra una falta de continuidad en la orientación que de pronto cambia la emoción (del orgullo por tomar, al agradecimiento por haber recibido). Esto sólo requiere de un cambio de punto de vista en circunstancias muy parecidas, pero con algo de estimulación incidental, frustración o saciedad.

De forma similar, cuando opera el modo determinado-por-otro, puede ocurrir un cambio (inverso) repentinamente, de sentir agradecimiento a sentir culpa. Sólo con las facilidades provistas por el pandeterminismo, el individuo puede experimentar ambos modos de una dicotomía al mismo tiempo; entonces toda inversión será consciente.

Como hemos visto, un dominio auto-determinado de frustración o humillación, puede conducir a la rebeldía, en especial si hay energía excedente, y depende de la inversión al estado determinado-por-otro, donde la humillación se siente ahora como humildad, y, dado que ésta es una sensación placentera, ya no se sentirá más frustración.

Otra posibilidad es que una inversión pueda darse del estado de dominio al estado de simpatía que lo acompaña, cuando una pérdida neta conduce a un sentimiento de pena, y la continua frustración puede llevar a sentir odio. Otra vez, el punto de vista del pandeterminismo tenderá a dejar expuesta la inutilidad de la emoción negativa, cuando un elemento del pensamiento télico es introducido al estado paratélico en el que se está “involucrado”.

Las relaciones íntimas exitosas y duraderas, probablemente dependan de la continua habilidad mutua para sincronizar inversiones en direcciones opuestas de la dimensión auto / determinada-por-otro. Claramente, la estructura en las relaciones revelada por la teoría inversa, puede crecer, bajo condiciones y con individuos diferentes, a una larga variedad de secuencias de estados emocionales. Por mucho, en estos cambios uno reacciona de forma mecánica, moviéndose de uno a otro estado por las dinámicas intrínsecas de este sistema natural, yendo hacia arriba y hacia abajo, como una botella lanzada al agua.

La única manera de tomar control sobre estos estados, es con el auto conocimiento íntimo, de tal manera que cada respuesta, frustración o saciedad, sea reconocida, y uno pueda asegurarse de que el pensamiento distorsionado no influya en nuestras elecciones conscientes, mientras que al mismo tiempo seamos capaces de lograr acceder al estado paratélico. Este es un gran avance cognitivo de la integración total del cerebro, a través del cual, la habilidad para mantener la integración de la excitación entre los estados télicos y paratélicos, se amplía con el factor de la volición pandeterminada para romper con los mecanismos automáticos del sistema.